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Historia de un Aniversario, Amigos del Parque

Los Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar llevan dos décadas dedicados a cuidar este espacio natural. A protegerlo y mantenerlo en buen estado de conservación.
Pero, para quien no lo sepa, queremos identificar y localizar este espacio y explicar las razones que nos impulsan a seguir trabajando por su conservación. El Cabo de Gata es un cabo localizado en el sur de la península Ibérica, frente al mar Mediterráneo, perteneciente al municipio de Níjar, en la provincia de Almería.

Si hacemos un análisis histórico sobre este espacio y el origen de su nombre nos encontramos con que el astrólogo, astrónomo, matemático y geógrafo griego Claudio Ptolomeo, que nació en Egipto en el año 85 d. C., famoso por su teoría geocéntrica del universo, que fue utilizada durante siglos por la iglesia Católica, se refiere al Cabo de Gata como Charidemou Acra, que significa “promontorio de las piedras semipreciosas cornalinas” -mineral de color rojo-. Este espacio fue un lugar conocido por los navegantes griegos y fenicios que durante años pugnaron por su control.

Con posterioridad, el poeta latino Rufo Festo Avieno, escribió en el siglo IV d. C. su Ora Marítima, que es un importante tratado geográfico sobre las costas mediterráneas, en la que se refiere a Cabo de Gata como Iugum Veneris (Cabo de Venus), en referencia a la diosa de origen tartesio que los romanos identificaron con Afrodita. En los escritos de la época se señala que para venerarla levantaron un templo en el Cerro de la Testa, en pleno corazón de Cabo de Gata.
La abundancia de ágatas en el terreno, que había dado lugar al nombre fenicio, hizo retomarlo durante la Edad Media, siendo conocido como Cabo de las Ágatas. Por contracción fonética, acabó imponiéndose el que es empleado en la actualidad. Otra posibilidad que se baraja es que el término venga de una palabra latina adoptada por los árabes. De "capita" (leído esdrújulo), pasaría en árabe a "qabta" por síncopa (fenómeno rítmico) de la "i", lo que sería actualmente un pleonasmo (expresión en la que aparece uno o más términos redundantes): acabaría traducido como Cabo de Cabo.

 
Foto: Ruta de senderismo de la Asociación en Calas del Barronal © José Gálvez

El Parque Natural Marítimo-Terrestre de Cabo de Gata-Níjar, primera reserva de estas características en Andalucía, se crea por Decreto 314/1987, el día 23 de diciembre con la finalidad de atender a la conservación de los ecosistemas naturales y los valores paisajísticos, en base a intereses educativos, culturales, turísticos, científicos, recreativos y socio-económicos. Es uno de los espacios naturales españoles, afectado por mayor número de figuras de protección, tanto de carácter natural como cultural.

Estas inscripciones están fundamentadas en su riqueza geológica, ecológica, histórica, antropológica y paisajística:
- Se trata de uno de los paisajes más áridos de Europa, y uno de los pocos de origen volcánico objeto de protección.
- Sus 63 km de costa albergan acantilados y fondos marinos catalogados entre los de mayor calidad en el litoral mediterráneo español.

La fauna y la flora del Parque incluyen un nutrido grupo de especies especialmente interesantes debido a ser endémicas o de distribución geográfica restringida a áreas próximas, estar amenazadas de extinción, ser esenciales para el desarrollo normal de los ecosistemas o constituir un recurso económico considerable.

El catálogo de vegetales está formado por más de 1.000 especies terrestres y hasta 250 marinas, entre las que se cuentan algunas de suma importancia ecológica como la Posidonia oceanica.

Por lo que respecta a la fauna, el Parque cuenta con una impresionante diversidad de invertebrados terrestres y marinos. Entre los primeros se cuentan más de una veintena de endemismos y entre los segundos, se hallan representados la gran mayoría de los grupos taxonómicos descritos.

La ubicación geográfica y las características climáticas determinan que en la franja marítima protegida convivan especies marinas que pueblan normalmente a uno y otro lado de la frontera virtual que suponen las corrientes marinas entre el Cabo de Gata y el Norte de África, sin que se dé tal circunstancia en ningún otro punto del planeta.

El ser humano, a lo largo de la historia, ha dejado un rico legado que permite seguir de forma cronológica el modo de aprovechar los recursos, interactuando con la naturaleza y modelando el paisaje.

Estas actividades, lejos de alterar el entorno, han colaborado activamente en algunos casos a la conservación y mantenimiento del equilibrio ecológico, siendo la explotación salinera uno de los escasos ejemplos de armonía entre los procesos industriales y la protección del medio ambiente.
El desarrollo social y económico de la población está vinculado a la conservación del medio, haciéndose necesaria la regulación de las actuaciones efectuadas en el espacio protegido.

Foto: Palmitos en la caldera de la Majada Redonda © OM
 

Faro del Cabo de Gata
El faro de Cabo de Gata y el arrecife de las Sirenas son dos de los iconos más representativos de este parque natural y de la provincia de Almería. El faro, de 18 metros de altura, con destellos cada 30 segundos a más de 50 metros sobre el nivel del mar, donde se puede observar desde 30 millas de distancia, fue construido en 1863. En el siglo XX se acompañó con la casa del faro y otras instalaciones a su alrededor.

Este faro fue construido sobre el castillo de san Francisco de Paula (1738), que más tarde fue desartillado (o lo que es lo mismo, quitarle la artillería) por la guerra de la independencia de España.

Las 26.000 hectáreas protegidas por la norma de creación del parque natural, fueron ampliadas algunos años después, por Decreto 418/1994, de 25 de octubre, sustituido catorce años después por Decreto 37/2008, de 5 de febrero, al expirar el plazo de vigencia del anterior. Las nuevas tecnologías y la experiencia obtenida durante estos años, llevaron a precisar nuevamente los límites, que abarcan una extensión de 37.500 ha terrestres y 12.012 marinas.

El parque se ubica en el extremo suroriental de la Península Ibérica, ocupando una gran parte de los términos municipales de Carboneras y Níjar, parte del de Almería y una pequeña franja del de Sorbas.

La franja marítima protegida se extiende a lo largo de 63 km entre la Playa de las Salinicas en Carboneras y la Rambla de Aguas en la ciudad de Almería, adentrándose hasta una milla náutica en el Mar Mediterráneo, siendo el mayor espacio marino protegido en la costa continental europea.

 

Foto: Arrecife de las Sirenas y Faro de Cabo de Gata © OM

Organismos y entidades
La figura del parque natural se encuentra tutelada por la Consejería de Medio Ambiente, dependiente de la Junta de Andalucía, que cuenta con la Junta Rectora del Parque como órgano consultivo.

La Junta Rectora del Parque está constituida por:
- El Presidente, designado por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía a propuesta de la Agencia de Medio Ambiente. Actualmente este puesto está vacante.
- El Conservador del Parque, designado por la Agencia previa conformidad de la Junta Rectora, que es el responsable de la administración y actúa como Secretario del órgano rector.
- Representantes de distintas consejerías autonómicas, la Diputación Provincial y los tres ayuntamientos afectados.
- Representantes de los ciudadanos (propietarios y empresarios), las asociaciones conservacionistas y el Consejo Regional de Caza.
- Un representante del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y otro de las universidades andaluzas.

La Reserva Marina, creada por Orden de 3 de julio de 1995, en el territorio del Parque, es gestionada de forma compartida por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Este Parque Natural cuenta, además, con un amplio abanico de bienes culturales inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, cuya tutela y gestión dependen de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, y de la Agencia Andaluza de Medio Ambiente, los que figuran en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, pero no forman parte del citado inventario.

La Ley 2/1989, de 18 de julio, de creación del Inventario de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía establece como necesaria la elaboración de tres documentos básicos para su gestión:
Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), aprobado por Decreto 37/2008, de 5 de febrero, elabora un inventario del patrimonio natural y cultural que alberga el espacio y establece zonas sometidas a distintos grados de protección, en función de las distintas tipologías que caracterizan cada una de ellas.
El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), aprobado por Decreto 23/2008, de 5 de febrero, tiene como finalidad indicar las directrices a seguir en las actuaciones ejecutadas en el espacio protegido, con el fin de garantizar la conservación de los valores naturales y culturales que motivaron su creación.
El Plan de Desarrollo Sostenible (PDS), aprobado por Acuerdo de 27 de enero de 2004, valora la situación socio-económica, el estado de conservación del medio natural y los bienes culturales y las amenazas a las que se ve sometido, organizando las actuaciones a acometer para prevenir riesgos y solucionar problemas existentes.

 
Foto: Noria del Playazo © OM

Ordenación del territorio
El PORN establece una serie de zonas en el área protegida cuya delimitación tiene como finalidad ordenar el uso y los aprovechamientos siguiendo las disposiciones de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre.

Las Zonas A son espacios que albergan ecosistemas de importante valor ecológico, paisajístico o científico, por lo que requieren un nivel de protección especial. Coinciden con áreas bien conservadas en las que la huella humana es prácticamente nula, con la excepción de las salinas de Cabo de Gata, cuya explotación resulta imprescindible para garantizar la conservación de la riqueza ornitológica.
En estas zonas, que suponen el 18,4 % de la superficie total del Parque, (6.749 Ha terrestres y 2.395 marítimas), las actividades humanas están limitadas para minimizar el impacto, considerándose compatibles las relacionadas con la conservación, investigación y educación medioambiental.

Por su valor geológico y el interés de la biodiversidad albergada, están declaradas como reservas terrestres (Zonas A1):
Llanuras aluviales de la rambla de las Amoladeras. Planicie litoral de Las Marinas de Cabo de Gata-Las Amoladeras. Zona de evaporación de las salinas de Cabo de Gata. Núcleos volcánicos del Cabo de Gata: Cerro de la Testa, Cerro de la Vela Blanca y Cerro de la Revancha. Enclaves costeros desde Genoveses al Barronal. Afloramientos y enclave volcánico del Cerro del Fraile. Núcleos volcánicos de La Rellana, Hoya del Paraíso y Majada Redonda. Cerro Blanco. Núcleos volcánicos de La Polacra. Altiplanicies calizas de la Rellana de San Pedro. El Jayón. Formación arrecifal de Mesa Roldán. Cerro Gordo y Cuesta de la Higuera. Afloramientos de la Loma de los Yesares-La Molata. Cerro de Gallardo.

Reservas integrales marítimas
El estado de conservación de los ecosistemas son valorados para establecer seis reservas marinas (Zonas A2), cuatro de las cuales (C, D, E y F), son incluidas también en la figura de Reserva Marina de Cabo de Gata-Níjar:
Punta de la Media Naranja. (A)
Punta Javana-Islote de San Pedro. (B)
Punta de La Polacra. (C)
Punta de Loma Pelada. (D)
Morrón de los Genoveses. (E)
Cabo de Gata. (F)

Luego aparecen las zonas de regulación especial, que son aquellos espacios cuyo valor ecológico, científico, cultural o paisajístico es compatible con la actividad humana, e incluso interesante en algunos casos, vinculándose normalmente al aprovechamiento de los recursos renovables sin que se vea afectado el valor ecológico del área. Las actividades forestales, los aprovechamientos primarios extensivos, la investigación, el turismo sostenible y la educación medioambiental son promovidos en estas zonas. Se denominan Zonas B y suponen el 73,5 por ciento del total del Parque.

Como zonas B figuran las áreas naturales de interés general, donde la actividad humana es compatible con la prevención de la erosión, el mantenimiento de la biodiversidad, la regulación de los recursos hídricos y el enriquecimiento del valor paisajístico. También están las áreas seminaturales con usos tradicionales (agricultura tradicional); las áreas litorales de esparcimiento, que corresponden a las playas y calas destinadas al baño; las playas urbanas que, a diferencia de las anteriores, tienen equipamiento especial; y las áreas marinas con aprovechamientos primarios o de esparcimiento, donde está permitida la pesca y las actividades náuticas y submarinas.

El 7,3 por ciento del Parque lo ocupan las zonas de regulación común. Zonas C. Aquí aparecen explotaciones agrícolas bajo plástico y pequeños núcleos urbanizables donde se ubican explotaciones mineras, campamentos turísticos e instalaciones de gestión del Parque.

Por último, están las áreas excluidas de la zonificación ambiental, catalogadas como zonas D, que son suelos urbanos y urbanizables.

Otras figuras de protección
El Parque dispone de inmuebles incluidos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Torre de los Alumbres del siglo XVI. También del mismo siglo es Castillo de San Pedro. Un siglo más jóvenes son los Castillos de Los Escullos y del Playazo, que datan de la época de Carlos III. Además de un gran número de torreones árabes diseminados por la costa y de aljibes, donde guardar el agua. Destaca también las norias restauradas de El Pozo de Los Frailes y de El Playazo de Rodalquilar.

Hay que valorar también la edificación del Cortijo del Fraile y de la Iglesia de Las Salinas.
El Parque tiene figuras de protección de reconocimiento internacional.

En 1989 las Salinas de Cabo de Gata son incluidas en la Lista de Humedales de Importancia Internacional según el Convenio de Ramsar en virtud de las importantes poblaciones de aves acuáticas que albergan. La inscripción, con una superficie de 300 Ha, requiere la aplicación de las recomendaciones que dicho convenio establece en relación a los humedales, ocupándose de ello el Plan Andaluz de Humedales, enmarcado en el Plan Estratégico Español para la Conservación y el Uso Racional de los Humedales.

En el mismo año BirdLife International inscribe la Sierra y Salinas del Cabo de Gata en su inventario de Áreas de Importancia para Aves (IBA), con una extensión de 46.100 ha.
La anterior inscripción origina que el Parque sea propuesto como Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA) en virtud de lo dispuesto por la Directiva 79/409/CEE, del Consejo, de 2 de abril de 1979.

En 1992, cuando se crea la Red Natura 2000 por Directiva 92/43/CEE, el Parque entra a formar parte de ella como ZEPA, inscribiéndose también como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y ratificándose en los años 2006 y 2009. Cinco años después, la UNESCO incluye el Parque en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, con una superficie protegida de 49.624 ha.

En 2001, la Unión Europea declara parte de los fondos marinos del Parque Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) de acuerdo con el Convenio de Barcelona. También en ese año el Parque es catalogado como geoparque, nominación que se ratifica en 2006, entrando a formar parte de la Red de Geoparques Europeos y de la Red Mundial de Geoparques de la UNESCO.

Por último, el año 2008, el Parque se adhiere a la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS).

Foto: Premiados, socios fundadores y Junta Directiva de Amigos del Parque © JG

Amigos del Parque Natural
La Asociación de Amigos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar no tiene ánimo de lucro. Está integrada en Ecologistas en Acción. Su finalidad principal es la conservación del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, compatibilizándola con los intereses de sus habitantes.

Esta Asociación nace en el año 1995, en San José, una de las barriadas principales del Parque, y desarrolla su actividad conservacionista especialmente en el ámbito geográfico de este parque natural, así como en las zonas de influencia del mismo.

Tiene como fines, la conservación, protección y defensa de los valores naturales, ecoculturales, etnográficos, histórico-artísticos, arqueológicos y paisajísticos del Parque de Cabo de Gata-Níjar; la información y dinamización cultural de la población local, de residentes y visitantes; la creación de un criterio común sobre cómo debe ser el Parque y su desarrollo económico, aportando soluciones a los problemas concretos; y el apoyo a las actividades de tipo científico o de investigación sobre sus valores medioambientales, así como la participación en proyectos de protección ambiental.

Entre las acciones de esta asociación destacan: la información y denuncia ante la sociedad de todos los problemas que afectan y deterioran el Parque como espacio protegido; la colaboración con los organismos administrativos y, especialmente con la Consejería y Delegación Provincial de Medio Ambiente, para la protección y defensa de este parque natural, así como el seguimiento de las actuaciones de las autoridades competentes; las acciones legales ante organismos oficiales y tribunales de justicia para erradicar y reparar las actuaciones ilegales, sobre todo en materia urbanística y medioambiental; la publicación de la revista gratuita “Eco del Parque”; y la organización de actividades tendentes al disfrute y difusión de las particularidades del Parque, su riqueza paisajística y natural, así como el fomento de las actividades culturales dentro del Parque.

Durante veinte años ha trabajado por defender este Parque Natural y hace un llamamiento a todos los socios y simpatizantes para seguir luchando todo el tiempo que sea necesario por su mantenimiento.

Asociación Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar