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Beneficios sociales y ambientales de la Reserva Marina II

Este artículo es la segunda parte del documento elaborado como parte del proyecto “Beneficios ambientales y sociales de las reservas marinas de interés pesquero” realizado por la Fundación Fernando González Bernáldez, con la colaboración de EUROPARC-España y la Fundación Lonxanet, y la cofinanciación del Fondo Europeo de Pesca y la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Los resultados y valoraciones recogidos en este caso de estudio proceden del análisis de una encuesta y de las entrevistas en profundidad realizadas con los representantes de los diferentes agentes sociales locales de la reserva marina Cabo de Gata-Níjar.

En el primer artículo (disponible en www.cabodegata.net/eseco001m.html) se tratarón los aspectos siguientes:
1. Marco legal y normativo.
2. Marco institucional y gobernanza
3. Descripción de los usos principales:
Pesca profesional. Pesca recreativa. Buceo recreativo y piragüismo

Seguimos aquí con la segunda parte:

4. Aspectos de gestión

Medios y actividades de gestión
La reserva marina dispone de un servicio de guardapesca con tres embarcaciones de apoyo, un ROV, prismáticos de visión nocturna, cámara georreferenciada, equipos de buceo, cámara fotográfica submarina, así como un almacén y espacio de oficina en el puerto de Almería. Debido a los recortes presupuestarios desde 2009, los encuestados consideran que el personal disponible y los presupuestos son “insuficientes e inestables”. Desde 2011 no existe el puesto de coordinador científico de la reserva.

Vigilancia
Siendo la partida más abultada del presupuesto, la vigilancia en la reserva marina se ha visto muy reducida desde el inicio de la crisis económica. Ya en 2010, como se refleja en el informe anual en las reservas marinas de Cabo de Gata-Níjar e Isla de Alborán, los días de vigilancia en ambas reservas marinas en comparación con años anteriores se habían reducido en más de un 40%. La práctica totalidad de los entrevistados coinciden en que la vigilancia es insuficiente, que su ausencia actúa como reclamo, y que están incrementándose las actividades ilegales. A ello se suma que actualmente el control de acceso a las aguas de la reserva marina, de las capturas y de las descargas es prácticamente nula.
La utilización obligatoria de las “cajas azules” en embarcaciones de artes contingentadas (>15m) permite sin embargo controlar su acceso a la reserva marina con eficacia, y muestra la presencia continuada de lances, incluso en las zonas de reserva integral. En el futuro próximo, con fondos del proyecto LIFE-Posidonia, la Dirección General de Pesca de Almería espera instalar en las embarcaciones artesanales una modalidad más sencilla denominada “caja verde” que opera a través de GSM.
La vigilancia desde tierra –también menos costosa- podría disuadir algunas prácticas ilegales; se sabe por ejemplo que, aun estando estrictamente prohibida, la pesca recreativa desde tierra se produce al menos en un 10% de los casos dentro de las reservas integrales.

Seguimiento científico
La calidad y regularidad del seguimiento científico y su relevancia para adaptar la gestión de la reserva marina muestran todavía una gran heterogeneidad.
- Biodiversidad: los proyectos de investigación más continuados se llevan a cabo por la
Junta de Andalucía en las aguas interiores; el seguimiento marino incluye hábitats y especies protegidas en toda la costa andaluza. Las poblaciones de peces y el “efecto reserva” se muestrean cada cinco años sobre fondos rocosos; especies como la lapa endémica Patella ferruginea, la cigarra de mar Scillarides latus o el constructor de arrecifes Dendropoma petraeum se valoran cada cuatro años. Esta investigación no es específica para el Cabo de Gata sino que cubre toda la costa andaluza, y en ella se incluye la red de detección precoz del cambio climático en Andalucía.
En el Parque Natural se realiza el seguimiento del estado de praderas de Posidonia oceánica así como de la cigarra de mar y la detección de especies invasoras.

Actualmente la Dirección General de Pesca en Almería lleva también a cabo una investigación dentro del proyecto LIFE-Posidonia para el seguimiento de estas praderas de fanerógamas en el Parque Natural.
- Pesca profesional: como se ha comentado, los datos no armonizados, fragmentados y
sobre todo incompletos, son la principal dificultad para extraer conclusiones objetivas sobre los efectos de la reserva en los recursos pesqueros.
- Pesca deportiva: aunque la norma obliga a los pescadores recreativos a entregar un estadillo de capturas, los datos siguen siendo todavía incompletos. Los propios pescadores recreativos han evaluado el impacto de su actividad y establecido una línea base de indicadores ya cuantificados para el futuro seguimiento de esta actividad.

5. Principales resultados

Resultados biológicos
Todas las especies marinas de ámbito mediterráneo incluidas en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas se encuentran en Cabo de Gata.
Los resultados de los muestreos realizados en 2004 muestran que las densidades de equinodermos y nacras se encuentran en niveles normales, y que el número de individuos de
cigarras de mar parece estar aumentando año tras año desde la protección. Los resultados, también parecen indicar que las praderas de Posidonia oceánica se encuentran en buen estado de conservación.
Sin embargo, estos trabajos no han mostrado aún –después de 8 años de vigilancia- el
aumento de las tallas y abundancia de algunas especies que normalmente se consideran
representativas del “efecto reserva”, tales como corvallos, sargos o meros.
La opinión de los gestores y científicos entrevistados coincide en valorar el excelente estado de conservación de las praderas de Posidonia, así como el de las poblaciones de especies protegidas mediterráneas –por ejemplo, la lapa gigante endémica y la cigarra de mar– que no han dejado de mejorar desde el establecimiento del Parque; y los arrecifes de Dendropoma, que tienen aquí las mejores poblaciones de la Península Ibérica.
En las entrevistas y encuestas online se advierte no obstante cierta falta de información sobre estos resultados, y percepciones dispares según los colectivos. Para los buceadores la mejora de la biodiversidad ha sido evidente, los pescadores artesanales y recreativos señalan que el mero ha descendido mucho debido a la pesca ilegal con arpón; igualmente hacen ver la rareza del protegido mejillón gigante (Pinna nobilis).

Resultados pesqueros
La falta de registros fiables de capturas de la pesca profesional es el principal obstáculo para evaluar de forma objetiva los resultados pesqueros de la reserva marina. De acuerdo a los resultados del estudio realizado por el Instituto Español de Oceanografía de Málaga, la mayoría de las especies capturadas por la flota artesanal son peces (89%) fundamentalmente espáridos. La especie de pez más capturada es el salmonete de roca, objetivo de uno de los artes de pesca más utilizados (el trasmallo de salmonete). Los cefalópodos son el segundo grupo más capturado, en especial la jibia (que representa el 22% de la captura total en peso) y que también es objetivo de un arte específico (la jibiera).
Respecto a la pesca recreativa, la falta de datos impide extraer conclusiones fiables, pero sus capturas podrían representar la mitad de las producidas por la flota comercial, siendo muchas de sus especies objetivo de las mismas. Las especies con mayor número de capturas son el galán en primavera y verano (25% en peso) y el calamar en invierno (10% en peso), aunque también son significativas las capturas de otras especies.
La comparación de los datos de lonja existentes parece indicar un estancamiento o quizás un ligero incremento en la captura de especies pesqueras, pero el registro representa una proporción muy pequeña de lo desembarcado. El único estudio realizado muestra que el esfuerzo pesquero está repartido en todo el área protegida y se muestra constante en el tiempo, con una gran variación estacional de los rendimientos pesqueros.
En general, los entrevistados coinciden en que la declaración de reserva y el establecimiento de las “cajas azules” en las embarcaciones de más de 15 m de eslora han permitido excluir de todo el área la práctica del arrastre. Esto podría explicar en parte la mencionada buena conservación de las praderas de Posidonia y podría sugerir una mejora para la pesca artesanal; pero la debilidad de los datos en los registros pesqueros no permite extraer una conclusión definitiva al respecto.
Hasta ahora las evidencias del efecto reserva son indirectas. Por ejemplo, los barcos con caja azul realizan sus lances precisamente en los bordes de las zonas de reserva integral, aprovechando sin duda el efecto de exportación de biomasa; y los rendimientos (capturas por unidad de esfuerzo) son mayores cerca de las reservas integrales de Cabo de Gata y Loma Pelada, en particular de jibia, y disminuyen a medida que aumenta la distancia a sus bordes, efecto que es reconocido por los pescadores profesionales entrevistados.
Aunque la falta de información impide aportar evidencias sobre el efecto reserva en otras
especies, en especial peces de interés comercial, sí es cierto que las poblaciones no decrecen, o se mantienen constantes, lo que se atribuye al servicio de vigilancia y la prohibición de la pesca submarina.

A falta de más estudios específicos, se puede hacer una valoración basada en las coincidencias entre los estudios existentes y las percepciones de usuarios y expertos:
- Los barcos arrastreros han sido eficazmente excluidos de toda la reserva.
- Las reservas integrales exportan biomasa, como se deduce del mayor esfuerzo pesquero en sus bordes.
- El esfuerzo pesquero profesional se ha mantenido constante a lo largo de los años.
- Las capturas declaradas se mantienen sin cambios en volumen y tallas, según la mitad
de los encuestados, o han disminuido (según los pescadores tanto profesionales como recreativos).
- Se sospecha que existe pesca profesional y recreativa en las zonas de reserva integral, aunque se desconoce su intensidad.

Resultados socio-económicos
A falta de otros estudios específicos, los resultados de las encuestas y entrevistas con usuarios y expertos permiten hacer algunas aproximaciones:
- Las dos cofradías de pescadores profesionales –en Cabo de Gata y Carboneras– estiman
que la reserva ha contribuido a mejorar las perspectivas para los artesanales; se ha excluido el arrastre y “se crían más peces; por eso pescamos en el borde”.
- Por el contrario hay unanimidad respecto a que el número o renovación de embarcaciones y la actividad en las lonjas, así como las inversiones en el sector artesanal, han disminuido.
- Las reclamaciones del sector se relacionan con las debilidades de gestión de la reserva:
protestan por la falta de coherencia normativa entre aguas interiores y exteriores, por la falta de participación en la planificación de las zonas, de las normas, y en la toma de decisiones; por la falta de información sobre los resultados de la investigación, a pesar de que algunos investigadores se han embarcado durante días con ellos; por la burocracia y complejidad de los procedimientos, incrementadas por la incoherencia normativa; y por la frecuente exposición a sanciones económicas.
En general reclaman la debilidad de su sector a nivel europeo –las inversiones prioritarias en las embarcaciones mayores; la restricción para pescar almeja y atún, que proveían ingresos muy relevantes, y la general escasez de ayudas para el sector artesanal. Les preocupan las consecuencias del envejecimiento y perciben que su sector se extingue gradualmente.
Recientemente es destacable el proyecto PescaSos desarrollado por la asociación Columbares, cofinanciado por el Fondo Europeo de Pesca (FEP) y la Fundación Biodiversidad, y cuyos objetivos generales son generar propuestas consensuadas entre pescadores, administración pública y científicos, para mejorar la gestión de los recursos pesqueros artesanales y su comercialización, promover la pesca-turismo y sensibilizar a la población local y visitante sobre la importancia de las reservas marinas.
Por otro lado, en defensa de la pesca recreativa la asociación (APRA) ha realizado un estudio socioeconómico valorando esta actividad como un factor del desarrollo local: el coste promedio de cada embarcación de recreo es de 25.000€, lo que unido a la obtención de las titulaciones correspondientes (400€ en promedio) supone solo para esta Asociación una inversión de 4 millones €; el gasto medio anual (mantenimiento, combustible, seguros, aparejos) supera los 600.000€, unos 4.100€ por pescador; sin embargo, no hay una estimación de empleo directo o indirecto generado.
Algunos entrevistados señalan que la pesca recreativa podría estar representando un aporte de ingresos extra para algunos colectivos, como podrían indicar el alto porcentaje de mayores de 60 años entre los pescadores recreativos (30%) o de jubilados (20%).
Otras actividades recreativas –por ejemplo los ocho centros de buceo y las 13 pequeñas
empresas de kayak– aun no teniendo relación directa con las aguas exteriores, se han
desarrollado a partir del establecimiento del Parque Natural. Si se incluye a los vigilantes y guías propios del Parque, se han generado nuevas formas de empleo, pero no han sido
cuantificadas. Por último, los encuestados valoran positivamente la mejora gradual de la concienciación ambiental de los pobladores locales, así como algunas oportunidades de formación (ecoturismo, divulgación).

6. Conclusión

Principales problemas
Siguiendo el resultado de los cuestionarios realizados para el presente proyecto, los aspectos que requerirían atención prioritaria son la vigilancia (34 “puntos”) y el control de la pesca furtiva (32). Le siguen la calidad del seguimiento (30) y mejorar la comunicación con los sectores (29). Más atrás aparecen la atención a la pesca profesional (21), los aspectos náuticos (12) y de buceo recreativo (9).

El resumen de los problemas más recurrentemente encontrados en las entrevistas presenciales realizadas es el siguiente:
1. Marco legal y normativo: la heterogeneidad normativa entre el Parque Natural y la reserva marina complican el control de actividades y resulta difícil de entender para los usuarios. Actualmente existen tres regímenes diferentes para los tres tipos de aguas (reservas integrales, aguas interiores y aguas exteriores); la situación se complicará cuando en este entorno se establezcan las previstas zonas Natura 2000 marinas.
2. Gobernanza: al menos tres administraciones tienen competencias en las aguas del área protegida; se señala de forma generalizada la falta de mecanismos de coordinación entre instituciones, de órganos funcionales que faciliten la participación de los usuarios, investigadores y otros grupos de interés.
3. Pesca profesional: los registros son incompletos y no confiables, lo que impide sacar conclusiones sobre la pesca. Subsiste además el descontento entre los pescadores artesanales por la incoherencia normativa entre distintas aguas, la escasa adaptación de las normas a la situación ecológica local, la falta de información al sector y de participación en la toma de decisiones, la burocracia y las sanciones; muestran también su preocupación por la reciente admisión del cerco en aguas exteriores. Aun estando de acuerdo con el concepto de la reserva marina, creen que en realidad acabará extinguiendo a la pesca artesanal.
4. Vigilancia: todos los actores reclaman más vigilancia. Su carencia estaría provocando el
incremento de actividades ilegales en las reservas integrales, y facilitando la pesca submarina en toda la zona protegida; además de la injusta impunidad de las infracciones. El principal riesgo puede ser -además del incumplimiento de los objetivos de conservación en la reserva marina- la pérdida de confianza de los usuarios en todo el proyecto.

Buenas prácticas actuales
En los cuestionarios recopilados en este estudio no se ha señalado ninguna buena práctica en particular, pero de la literatura y entrevistas pueden extraerse algunas:

- La importancia de los proyectos de investigación y seguimiento biológico llevados a cabo en el Parque Natural desde hace ya 10 años.
- La colaboración del Parque con los centros de buceo para la instalación y mantenimiento de 16 boyas de fondeo; los propios centros planean movilizarse para instalar más boyas adicionales por su cuenta.
- Los pescadores recreativos –que en tantas otras reservas marinas constituyen un sector atomizado y desestructurado– están asociados en Cabo de Gata. Esto hace posible la interlocución con el sector y la comunicación con los interesados; un ejemplo destacable es la realización por parte de APRA de un completo estudio sobre la actividad.

Propuestas
Durante la realización de este trabajo algunos actores han expresado sus ideas y propuestas; otras han sido recogidas de los cuestionarios online y de la literatura específica sobre Cabo de Gata, y otras provienen del propio equipo de análisis de EUROPARC-España.

Gobernanza:
1. Destaca la importancia de restablecer la coordinación institucional, para mejorar la gestión, seguimiento y vigilancia.
2. Procurar una coordinación operativa y un interlocutor o “ventanilla única” para todo el
espacio protegido marino. La efectiva coordinación requerirá tiempo pero es esencial comenzarla porque la sociedad hoy percibe una “persistente falta de respuesta”.
3. Regularizar las reuniones del órgano de participación incluyendo en las mismas a pescadores profesionales y recreativos, centros de buceo e investigadores, facilitando la necesaria discusión de problemas comunes, los acuerdos voluntarios y la colaboración operativa.

Normativa:
4. Revisar algunas normas pesqueras para adaptarlas a la realidad ecológica de Cabo de Gata, y en particular a la realidad de barcos artesanales muy pequeños.
5. Es recomendable armonizar la normativa pesquera entre aguas exteriores e interiores.
En particular, se ha propuesto regular la pesca del calamar según la normativa andaluza para las aguas atlánticas, que algunos expertos indican como la más apropiada para el caso.

Pesca profesional:
6. Es imprescindible mejorar la calidad de los registros pesqueros. Para ello se requiere recuperar la confianza de los pescadores a través del cumplimiento de las normas, y también del diálogo y la participación. Hasta que se mejore la calidad de los registros pesqueros (desembarcos), particularmente facilitando las prácticas de desembarco, los mecanismos de registro, y recuperando el interés y la confianza de los pescadores, el seguimiento podría iniciarse con técnicos embarcados regularmente en las embarcaciones.
7. Como ya está previsto en el reglamento estatal de pesca, se podría autorizar la venta directa de hasta 25 kg.
8. Se menciona la necesidad de que la Junta de Andalucía elabore también un censo de embarcaciones autorizadas a faenar en aguas interiores, y la modificación del censo de la reserva marina (aguas exteriores), para la inclusión de varias embarcaciones habituales que no figuran en el mismo.
9. Valorar las posibilidades de la pesca-turismo como una alternativa apropiada para esta zona, simplificando la actual complejidad de los trámites.
10. Informar a los pescadores sobre los resultados de estudios e iniciativas que les afectan.

Pesca recreativa:
11. Mejorar la recopilación de información sobre capturas, elaborando una guía metodológica que explique y armonice los datos requeridos a los pescadores.
12. Como ya se hace en Francia, la obligación de cortar la aleta caudal de las capturas de pesca recreativa permitiría identificarlas para evitar su venta ilegal.
13. Usar las presas más frecuentes de la pesca recreativa, el galán y el calamar, como indicadores del estado del ecosistema.
14. Asociar las licencias de pesca recreativa a las embarcaciones –de forma que, por ejemplo, quedarían excluidos siempre los kayaks, que no tienen matricula ni seguro.

Vigilancia:
15. La intensificación de la vigilancia por tierra particularmente en las reservas integrales, con apoyo ofrecido por las asociaciones de pesca recreativa.
16. La instalación de emisores en las embarcaciones autorizadas para la automatización de la vigilancia marina.
17. La entrega de estadillos debería cumplirse bajo amenaza de sanción, incluida la pérdida de la autorización para ejercer la actividad dentro de la reserva marina.

En conjunto, las propuestas aquí mencionadas –aun siendo solo una muestra de las recibidas durante este trabajo– demuestran la voluntad de todos los implicados por mejorar la situación general de la reserva marina y la específica de sus sectores. Si tenemos en cuenta que nadie ha negado la bondad y utilidad de la reserva marina –todos los actores comparten la importancia de los objetivos del espacio protegido– y que en conjunto el número de propuestas es elevado y requiere ser discutido entre los afectados, la recomendación más importante que resulta de este trabajo es establecer una coordinación eficaz entre instituciones y a su vez, iniciar un proceso que facilite la participación y el trabajo conjunto con los sectores afectados.

Arturo López-Ornat, Jose Antonio Atauri y Marta Múgica