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El enebral perdido de Cabo de Gata

A pesar de ser una especie de amplia distribución en las zonas costeras mediterráneas, el enebro de la miera (Juniperus oxycedrus L.) ha sido una especie frecuentemente excluída de las interpretaciones botánicas del sureste almeriense. La gran tradición que ha mantenido este espacio almeriense, en ser uno de los sitios más visitados en España por naturalistas de todo tipo desde el siglo XVI, hasta ahora no ha servido para realizar labores y estudios más íntegros que completen la distribución de especies escasas como esta y sus papeles ecológicos en las asociaciones vegetales del Cabo de Gata.

Ya en el siglo XIX, el académico y naturalista Simón de Rojas Clemente, cuando visitó esta zona anotaba la presencia de enebro en la sierra y en especial en dos lugares junto al pueblo de San José: en el barranco de la Mula y en el paraje conocido como Siete Cocones. Hoy en día esos enebrales han desaparecido por completo y solo 5 ejemplares aislados y prácticamente desconocidos, de entre uno y dos metros de altura, distribuidos desde la localidad de Rodalquilar hasta la de Carboneras, quedaban como vestigio de la conífera aquí.

En un principio, desde un punto de vista actual, fitosociológico, las asociaciones vegetales dominantes en el Parque Natural de Cabo de Gata que, grosso modo estaban constituidas por la Serie de vegetación del lentisco (Chamaeropo humilis-Rhamneto lycioidis S.), el cornical (Mayteno-europaei-Periploceto angustifoliae S.) y el azufaifo (Zizipheto loti S.), impedían pensar en la relación natural de esta especie con su entorno, hasta que hace un par de meses fue descubierto un pequeño enebral relicto en la zona norte de la sierra. A una altitud aproximada de 200 metros sobre el nivel del mar y con pies de entre 2 y 2.5 metros de altura se han hallado 67 ejemplares de esta especie en perfecto estado de conservación y en unas dos hectáreas de extensión; se trata de un emplazamiento anómalo para una especie, en estado de comunidad, que teóricamente no pertenece al catálogo de especies que forman la asociación endémica Phomidi-Ulicetum canascentis (alianza Genisto-Phomidion almeriensis, Orden Anthyllidetalia), descrita por Rivas Godoy y Rivas Martinez en 1967 para la Sierra de Cabo de Gata.

 
Foto: Líquenes en el Parque Natural © Francisco Ortiz

La pequeña agrupación vegetal, dentro del término municipal de Carboneras, se dispone sobre unos glacis abarrancados del mioceno de litología sedimentaria.

Para superar anomalías didácticas en la explicación de la historia natural de las zonas áridas, la existencia de este enclave único ofrece una oportunidad inigualable para sistematizar e implementar el uso de metodologías nuevas en el estudio del paisaje que combinen el trabajo de campo prospectivo y la documentación histórica.

La presencia de roturaciones circundantes para cultivos de cereales amenaza la supervivencia de los últimos ejemplares de los enebros vivos, en caso de no arbitrarse pronto figuras de protección especificas y/o ampliar las cartografías de las áreas protegidas ya existentes; de hecho, al compararse fotografías aéreas de hace 8 años con una actual puede observarse que se ha ido reduciendo considerablemente el perímetro del enebral en favor de dichos cultivos ilegales, infringiendo la actual normativa de uso de suelos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (Decreto 37/2008 de 5 de Febrero).

Francisco Ortiz
Asociación almeriense para la defensa y estudio del patrimonio volcánico