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Gente del Parque

“Yo no fui a la escuela” - Mujeres de Níjar 1915-2015

Presentación del libro Yo no fui a la escuela. Mujeres de Níjar 1915-2015.
Un acto diferente y lleno de emotividad

> comprar el libro: puntos de venta y venta online

El pasado día 9 de enero a las 6 de la tarde, en uno de los mejores marcos de Almería, el Museo Arqueológico, se presento el libro Yo no fui a la Escuela, Mujeres de Nijar 1915-2015, con la presencia de todas las autoras y principalmente de casi todas las participantes.

Fue una tarde llena de emociones. El éxito fue absoluto ya que no cabía un alfiler en el salón de actos del Museo. Desde aquí queremos dar las gracias a la organización del Museo, por su paciencia, comprensión y amabilidad ante el desbordamiento de público.

El acto fue presentado por el periodista Antonio Hermosa y las autoras Sira Laguna y Cándida Rodríguez; conto con las intervenciones de Enrique Ruíz, presidente de la Asociación Amigos del Parque, Carmen Sanz Pardo, en nombre de las autoras de la obra, la escritora Pilar Quirosa y el Concejal de Turismo de Níjar Alexis Pineda.

Subieron al escenario para recibir su homenaje nueve de las once protagonistas de la obra. Ángeles Giménez de los Albaricoques y Pilar Torres de la Joya no han podido ver editado el libro pues en este año y medio que transcurrió en escribir el libro han fallecido.

Foto: Autoras del libro © JG
 

Para recibir el homenaje a Ángeles Jiménez subió su hija Ángeles acompañada de su nieta. Y para Pilar Torres, subieron sus hijos y su nieta María Luisa del Castillo. De las protagonistas presenten subieron Margarita Alías de las Hortichuelas, con su hija y su nieta María del Mar. María García que nació y vivió en San Pedro también subió a recoger su libro y su ramo de flores. Ángeles Segura recogió los regalos en nombre de toda la gran familia de la Isleta. Acompañando a María Fenoy de Fernán Pérez, estuvo su hija Maruja, su nieta Purificación y su biznieta, que bajaron todas desde Barcelona para acompañar a la matriarca. De Rodalquilar subieron María Hernández y Carmen Lola. De la familia de Níjar, subieron casi todas al completo, María Nieto, acompañada de sus dos hijas Mari Ángeles y Lola. Junto a Ángeles Méndez Gil de Agua Amarga estuvieron sus hijos, nietos y biznietos. En representación del Pozo Los Frailes recibieron su obsequio María Dolores Torres y su hija María Dolores.

El motivo de hacer la presentación en el Museo Arqueológico de Almería fue con la idea de dar a conocer a todas estas señoras matriarcas fuera de su entorno y que reciban el reconocimiento que todas ella se merecen.

El trabajo de este libro, que ha llevado más de 18 meses en su realización, ha sido producido por un grupo de miembros de la Asociación: Charo García, Sira Laguna, Cándida Rodríguez, Carmen Sanz Pardo, Isaac García, Agustín Martin Francés y Milena Monti.

El beneficio de la venta de este libro ha sido cedido a la Asociación Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Desde aquí queremos dar las gracias a este tipo de iniciativas que siempre vienen bien a asociaciones como la nuestra que funciona gracias a la generosidad de los socios.

Asociación Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar

 
Foto: Algunas de las protagonistas del libro © JG
 

Un proyecto para la memoria histórica del Parque

Un proyecto ambicioso y necesario para la reconstrucción de la memoria histórica que latía en la literatura de ficción a partir de las propuestas del realismo socialista durante los años cincuenta representado para nosotros en la novela Campos de Níjar de Juan Goytisolo. Este conjunto de entrevistas a tres generaciones de mujeres no sólo se lee como testimonio de vida durante cien años, sino que la lucha por la vida, los deseos y sueños encuentran en las vicisitudes históricas de la comarca la explicación cultural, social, económica o política que influyeron en sus decisiones.

Esta fe de vida ilustra detalladamente la lucha real, heroica, de las mujeres para salir adelante, demostrando una capacidad de adaptación y una inteligencia práctica que les valió para sacar adelante a la familia. Constituyen un valioso batallón en la retaguardia del hogar, dispuestas a dar su vida por los suyos (familiares más directos), obligadas por el primum vivere.
La segunda generación, nacida alrededor de los años cincuenta, reproduce algunas pautas socio-vitales similares (autarquía, emigración, prevalencia del hombre de la casa, matrimonios prematuros, etc.), pero sus hijos e hijas -tercera generación- (ya en la democracia) han podido disfrutar de unos instrumentos educativos superiores, muchas los han aprovechado, otras se arrepienten de su abandono y las más aspiran a una formación mejor y enfrentan el futuro con realismo pero con decisión y entusiasmo.

Uno de los muchos aciertos del libro se refiere al formato adoptado por sus autoras: el modelo entrevista. Para ello escogen como hilo conductor una batería de preguntas-tipo a responder por cada una de las entrevistadas. Las preguntas se repiten en torno a los mismos temas, relacionados con el origen, las condiciones de vida cuando eran niños y niñas, sus juegos, su formación escolar (reglada o no), la independencia familiar, la construcción del hogar, los sueños de futuro, los recuerdos más entrañables. La panorámica, ofrecida a través de sus respuestas, resulta valiosa desde muchos puntos de vista. Por ejemplo reviste interés para el estudio del habla de la comarca, habida cuenta la espontaneidad de las respuestas, registradas en grabación y transcritas por las autoras de la edición. aunque se observa un afán corrector (por motivos de edición y divulgación), quedan rastros, huellas del habla autóctona de la parte más oriental de Andalucía, que permiten comprobar similitudes de variantes en otras variedades de habla (el levante murciano, el andaluz oriental), que demuestran cierta uniformidad soterrada de base popular y oral respetuosa con el español gramatical estándar, pese a la ausencia de educación reglada en la primera generación. La transmisión es fundamentalmente oral, aprenden de oído, y, comunicando sus experiencias de vida, el relato se articula según reglas morfosintácticas adecuadas a la corrección hablada. No incurren en solecismos, elipsis, vacilaciones; el relato de vida fluye en enunciados, oraciones y frases de impecables comprensibilidad y construcción formal. Se pueden observar junto a la frescura de la narración, los temas vigentes como la conciencia responsable desde muy niños, la participación en las tareas colectivas, el respeto a la autoridad paterna -simbólica-, materna -efectiva-, la constancia para labrarse un futuro ante las adversidades (guerra civil, emigración, cierre de minas), el progreso y desarrollo como heroínas olímpicas que, tras infortunios y avatares, disfrutan finalmente de un merecido claro de luna, claro del bosque, donde remansar tantos afanes de sus abuelas y madres preparadas para un mundo nuevo (turismo, industria cinematográfica, desarrollo agrícola, especulación inmobiliaria, etc.).

Las huellas del tiempo quedan magníficamente registradas en la foto de portada y en el grupo de retratos que ilustra la obra, debidas a la fotógrafa Milena Edith Monti. El diseño y maquetación corresponde al reconocido artista Agustín Martín Francés, maestro de la imagen para una sociedad líquida.

Es de agradecer a la Asociación de Amigos del Parque el acierto de esta edición y, sobre todo, a sus autoras: Charo García, Sira Laguna, Cándida Rodríguez, Carmen Sanz Pardo por hacer oír la voz de la intrahistoria del parque y del pueblo, de aquellos que no tienen historia porque esta la escriben quienes sabemos, y menos aún la voz silenciada femenina subyugada por tantos prejuicios y dominaciones. Su testimonio debe ser de obligada lectura en las escuelas de enseñanza primaria e institutos de enseñanza media, situados en la amplia zona representada, por lo que significa de aliento ante las limitaciones, esfuerzo ante los obstáculos y resistencia ante el infortunio. Ejemplo de unas vidas que se han hecho a sí mismas con dignidad y sacrificio.

Miguel Galindo

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Presentaciones del libro
Una presentación en Níjar en el Centro de Artes escénicas de Níjar después de Semana Santa.
Avisaremos de fechas y horas en nuestra página de Facebook.

La Asociación Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar tiene el gusto de INVITARLE a la presentación del libro Yo no fui a la escuela. Mujeres de Níjar 1915-2015, que tendrá lugar en el Bar El Playa de Agua Amarga el próximo viernes 25 de marzo a las 6 de la tarde.
-SE RUEGA PUNTUALIDAD- Entrada libre.
> evento en Facebook

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“Yo no fui a la escuela -
Mujeres de Níjar 1915-2015”:
extractos de entrevistas

FERNÁN PÉREZ:
MARÍA FENOY ACACIA

(Primera generación)

Yo nací en el cortijo de La Pared, en La Pared de Abajo, y allí es donde estuve durante ocho años, que fue cuando mi padre se fue a Buenos Aires. No me acuerdo, pero me parece que allí estuvo dos o tres años. Cuando volvió, le estalló la revolución en el camino, y nos vinimos al cortijo de La Marucha, y allí estuve yo hasta los 12 años. Era un cortijo solo, no teníamos vecinos.

 

¿De qué vivíais?
Mi madre, pa ganar algo, iba a Fernán Pérez a comprar harina a la panadería, se traían los sacos, amasaban y vendían el pan, ella y mi tía. La gente venía a comprarlo, porque ya sabían cuándo hacían el amasijo. Comíamos de lo que se recogía, y se criaban cerdos pa matarlos, había ovejas, y también un par de mulos pa ir a labrar, una burra pa acarrear el agua de la fuente, que estaba en el Pozo Capitán, muy lejos, a 3 o 4 kilómetros. Antes hacían falta los animales porque se recogía todo.

Y al volver tu padre fue cuando estalló la guerra…
Sí, mi padre estuvo en el frente, con los republicanos. Entonces estábamos en La Marucha, y pasamos mucho, mucho miedo, mucho, mucho.
Cuando terminó la guerra, mi padre, mi tío Pepe y otro de Fernán Pérez, que no me acuerdo cómo se llamaba, se escondieron en La Pared, hicieron un refugio, pero los pillaron por algún vecino que los denunció, se los llevaron y los encarcelaron. Estuvo dos años, me parece, en un penal de Almería.

¿No fuiste a la escuela?
No, no, muy poco, muy poco, como antes tampoco nos ponían faltas ni nada, y también por la ignorancia, porque yo digo: “¿Por qué mi madre no me obligaría a que fuera yo al colegio?” ¡Claro que todas éramos así!
¿Cuándo conociste a tu marido?
A los doce años, éramos amigos, él era carrero, llevaba carros de esparto a Almería, y mira lo que vino de la amistad…

¿Era normal que una niña de doce años se echara novio?
No, no era normal, porque si yo naciera dos veces… no porque haya estado a disgusto con mi marido, que se ha portado muy bien, pero por la juventud, y además que sufrí porque mi padre no lo quería, mi madre sí, pero él no, así que no entraba en casa, solo a lo último, porque ya nos juntábamos las amigas, y entraba como otro.

¿Influyó que tu padre fuera tan recto para que tú te fugaras tan jovencita?
Pues sí, quizá me fuera por eso. Yo me había ido unos diíllas con mi abuela, a La Pared, y allí él sí entraba.
Yo me fui sin nada, con lo puesto, sin ropa y sin nada, y ya mis suegros mandaron a uno de La Tórtola a por nosotros. Llegó con dos mulos, muy bien puestos con sus albardas, sus aguaderas y sus mantas, todo, su zalea , que había antes, y entonces nos fuimos a casa de mis suegros, allí tuve la casa abierta na más llegar.

Cuando te marchaste, a esa edad ¿no tuviste miedo de irte con un hombre sin saber lo que significaba, sin saber nada de la relación sexual?
Yo no sabía nada de nada, mi madre no me había explicado nada, en casa de eso no se hablaba. Yo me fui a ciegas, ya está, na más que eso. Yo en aquel momento lo quería y me fui y ya está. La noche que me salí, yo me tiré a él como ¡yo qué sé, como una…! Yo lo abracé, yo qué sé, con cariño, pero yo nunca pensando en lo que podía venir.

¿Cuántos hijos tuviste?
He tenido seis, a todos los he criao. Entre medias tuve dos abortos, de tres meses, en uno estuve malísima, malísima, no podía entrar a la cocina de los ascos y las cosas que cogí…

¿No llegaste a ir al médico?
No, nada, mi madre y mi hermana que estaba soltera me ayudaban, ella se venía conmigo. Las vecinas también ayudaban.

Trabajabas en la casa y sacando adelante el cortijo…
He hecho muchas comidas, muchas, de migas, y de to. Criabas conejos, los pollos.
Luego estuvimos tres años en Los Martínez, y Joaquín se juntó con un hermano suyo para comprar un tractor, iban a labrar donde se presentaba. Pero mi hija se había ido a Barcelona, ya se había casao y estaba allí, y ella quería que nos fuéramos.
Y estuvimos muy a gustico allí, los doce años, no faltó un duro.

¿Y cómo fue la vuelta?
Pues, a cambiar otra vez. La empresa de mi marido iba mal y lo despidieron con casi 59 años.

¿Crees que estáis mejor por haber salido de vuestro pueblo?
Yo creo que ahora no. Yo creo que nosotros vivíamos peor en Barcelona que los de aquí. Yo lo sé por familias, amigos de mi marido, hermanos de mi marido, vivían mucho mejor que nosotros viviendo en Barcelona. Allí vivíamos dependiendo de un sueldo y ellos quizá no tenían un sueldo, pero tienen sus tierras y sacan bastante dinero, no sacan 800 o mil euros que es lo que se cobra en Barcelona.

¿Y los hijos también han progresado igual?
Y tanto, y tanto, mis sobrinos de aquí, todos tienen carrera. Todos. Sobrinos que tengo allí también, pero de cuando yo me fui allí y cuando vuelvo ahora, ha habido aquí un cambiazo total.

 

 

LA ISLETA:
ÁNGELES SEGURA PICÓ

(Primera generación)

Nací en el año 26, el 26 de febrero, aquí, en la Isleta, soy nacía, criá, casá y tóo, en La Isleta. Va a hacer 32 años que soy viuda, el 28 de diciembre del 82. Yo solo he faltao de aquí seis años porque murió mi nuera, y al morir mi nuera me tuve que ir con mis nietos.

Foto: Angeles Segura Picó © Milena Monti

 
 

¿Fuiste al colegio?
No, en la vida, no he pisao un colegio nunca, nunca.

¿Cómo eran las casas en aquella época?
Pues como esta, pero más pobres, con los suelos de tierra, no había nada, ahora ya son casas. Primero las pusimos de cemento y luego ya pues así.

¿Cómo era La isleta? ¿Había mucha gente?
Muy pobre, la primera casa que se hizo aquí fue la mía, donde yo viví, la de mis padres estaba allí, donde está casa Antonio, que tiene ya 200 años o más. Había muy pocas casas, muy pocas, estaba hecha aquella que hay en el lavadero. Estas de aquí que son tres, la que hay donde el bar del Moreno, y aquel barrio de allá. No había más, estaban la de mi suegro, mi tía Adela, el alférez y cuatro casas, yo creo que había quince o veinte vecinos, no había más.

Y en la guerra ¿se pasó muy mal?
Sí, pero después de la guerra se pasó peor. Más hambre. Aquí se vivía de la pesca, entonces no había bares ni nada. Mi padre tenía un barco de motor, y vendían el pescao, venían los arrieros que lo compraban y cuando mi padre pescaba cantidad iba al mercado. Entonces estábamos bien, en casa de pobres, pero había pa comer. Pasamos más hambre después de la guerra, falta de pan, cuchara había, pero no había pan.

Cuando terminó la guerra, que ya tenías 13 años más o menos, ¿cómo seguiste?
Pues con la casa, lavando, barriendo, fregando, haciéndoles de comer a mi madre y a mi padre, acarreando leña para hacer de comer, ayudando a mi madre… No había agua, había que ir al lavadero, pero a nosotros nos gustaba la de la noria, porque no estaba tan salá, así que íbamos a la noria. Mis niños también han ido a la noria, a por agua.

Y así hasta que te casaste, la misma vida…
Claro, aquí no ha cambiao la vida. Mi marido estaba con mi padre en el barco, era seis años mayor que yo, así que nos conocíamos de toda la vida. Yo tenía unos 14 años y él se enamoró de mí, y cuando vino de la mili…

¿Te fugaste?
Yo no me fugué, yo me casé en la iglesia de Rodalquilar, que entonces no era iglesia, era el sindicato que había, estaba D. Ramón.
He tenido cuatro hijos, tres machos y una hembra. Mi Rogelio y Agustín se llevaban cuatro años, y ya vino mi Ángeles, que es la menor, pero tuve uno antes, que hubiera hecho los años en agosto, que nació muerto.

¿Y te atendió a ti?
No, los hijos que he tenío los recogía una tía mía, una partera. Paríamos en la silla, yo he tenido dos en la silla y dos en la cama. Nos ponían tres sillas, con agujero, en una de atrás te ponían una almohada y una persona aguantándote. Te ponías con to el culo fuera, una pierna así y la otra así, ¡eso era de incómodo! así tuve a mi hijo Rogelio y a mi hijo Agustín, y luego ya el niño nació en la cama, con la misma partera, y a Ángeles la recogió Don Ignacio, porque como ya había nacido el niño muerto, pues tenía miedo.

¿Y seguíais viviendo de la pesca?
Siempre se ha vivido de la pesca aquí, luego ya se hizo el hotel. Mi marido estuvo cuatro años en Alemania, con mi hermano, y mi cuñao José y mi sobrino Manuel. Había más gente; de Níjar, - los de la alfarería - , se marcharon todos, aquí no quedó nadie. Eso fue en el 66 o 67.

¿Por qué volvió tu marido?
Porque allí la vida es mu esclava, ellos trabajaban a pico y pala, otros trabajaban en fábricas, pero ellos estaban ya cansaos. Trabajaban con la nieve hasta aquí, y era mu duro. Entonces mi hermano ya echó un barco grande, así que se volvió con él a la mar.

¿Qué echas en falta en tu vida, si miras para atrás?
De la vida atrás, pues nada, lo pasao, pasao, ahora con todos los tormentos que hay… la gente joven lo tiene muy mal, pero claro, si yo hubiera nacío en esta época, pues sería distinto, en los colegios, hubiera estudiao…

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