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Vida natural

 

Salud ambiental

La percepción del riesgo ¿Limpiar contaminando?

La contaminación interior de una casa puede ser hasta 5 veces mayor que la de la calle, porque se concentran partículas de las más de 100.000 sustancias tóxicas con las que convivimos, que forman el polvo. Muchos materiales tóxicos se desprenden con el calor: cables y tejidos bromados, cocinar con plásticos, entre otros. De estas sustancias apenas el 1% han sido evaluadas para saber si son o no peligrosas.

Nuestra falta de percepción del riesgo es un grave peligro. Es decir, la ignorancia sobre lo tóxico que producimos y consumimos, la confianza inmerecida en productos venenosos que hay a toneladas en nuestro planeta, sin valorar la destrucción irreversible que suponen, son graves problemas que necesitamos afrontar para evitar los ecocidios cotidianos y las complejas enfermedades emergentes. Muchos productos, además de ser muy tóxicos desde su fabricación hasta cientos de años después, son objeto de guerras, exterminio y asesinato de animales y grupos humanos como indígenas que viven en las zonas fuente de esa materia prima, lo que genera cambios sociales y biológicos muy graves. Lo peor de todo es que son productos tóxicos, prescindibles y sustituibles. Un ejemplo de ello son las minas de fosfatos en el Sáhara occidental, ocupado (se sospecha) para extraer este contaminante presente en jabones y detergentes. El fosfato, junto con los perfumes sintéticos, provoca retraso en el desarrollo cerebral entre otros problemas graves y casi todo el mundo lo usa para limpiar su ropa. Los productos de higiene doméstica y aseo personal son los primeros a revisar, después de nuestra alimentación, porque contienen tóxicos muy dañinos y además fuerzan cambios sociales que generan también relaciones muy tóxicas basadas en la dominación y muerte de otros seres vivos.

 
 

Siete hermanas y su padre fundaron en 1884 la Sutherland Sisters Corporation, que les haría millonarias vendiendo el primer fertilizante de pelo hecho a base de grasa de oso pardo. Se forraron creando una falsa creencia y mermando la población de osos pardo. Se puede conseguir el mismo efecto con no lavar el pelo con jabón y dejarle producir su propia grasa. ¿Qué usos son tan importantes que justifiquen matar a un animal? Este fue, tal vez, el inicio de la locura que más impide la salud ambiental: la producción de artículos innecesarios y tan destructivos para el entorno y los seres vivos. ¿Os dais cuenta de lo habitual que es este “suceso”?

Otro ejemplo que debería formar nuestra percepción del riesgo es el abuso de medicamentos producidos por industrias que en sus políticas demuestran no estar preocupadas por la salud humana sino por su rentabilidad, es decir, necesitan enfermos/as crónicos. ¿Conocías el jarabe de heroína de Bayer? Fue recetada durante años como si fuera una aspirina, hasta que niños y mayores aparecían enganchados y perdiendo la salud. Esto es demasiado frecuente y hasta que no hay “cadáveres” y un difícil “juicio” para demostrar la causa del efecto dañino, no se retiran estos productos. No podemos impedir que la industria experimente con sus artículos de consumo pero sí podemos informarnos y dejar de ser sus cobayas ignorantes porque, si no les compráramos, estas industrias se transformarían.

Con este panorama comercial, se convierte en prioritario tener un gran criterio, una conciencia alerta y hacer una revisión de nuestro consumo para generar los cambios “desde abajo”.
Otro ejemplo de tóxico cotidiano son los tampax y compresas y el baño de cloro que les dan para hacerlos más blancos y dar sensación de limpio. Conocí a una mujer que lleva más de 20 años usando salva slips a diario y se extrañaba de tener infecciones y dolor de riñones. ¿Para qué lo hace? Para sentirse limpia. Asociar la sensación de limpio con perfumes o productos tóxicos es atrofiar nuestros sentidos, algo muy peligroso que nos hace intoxicarnos sin saberlo. Es el éxito más perverso de la publicidad de productos de “higiene íntima y doméstica” que son causantes de complejos problemas de salud y generan en torno al 15% de los residuos más contaminantes que amenazan nuestra supervivencia. Poner estos productos en nuestras mucosas (las partes más sensibles y porosas de nuestros cuerpos) produce un envenenamiento cotidiano inadvertido que genera problemas muy diversos en el organismo y que aún no se quieren asociar a los productos que las causan, porque eso forzaría un cambio en la producción y pérdidas económicas a las industrias; no obstante, sería una ganancia en salud pública, prevención, igualdad social y justicia ambiental.

Los efectos principales de los contaminantes ocasionan problemas en el sistema nervioso central y en nuestras defensas, por eso se les atribuye causar el 24% de las enfermedades, según la OMS. Afectan al desarrollo cerebral, las funciones cognitivas, hormonales, nerviosas, aumento del dolor, la sensibilidad e intolerancia a productos cotidianos y radiaciones, afectando a todos los órganos de nuestro cuerpo y a nuestra capacidad de supervivencia y reproducción. Las intoxicaciones graves pueden ser mortales, pero las más frecuentes son las que se dan por pequeñas dosis de diversos productos mezclados durante toda la vida, de manera inadvertida y que nos hacen enfermar de muchas maneras, porque se acumulan en nuestra grasa y órganos vitales.

Recuperando nuestra percepción sensorial y del riesgo químico.
Para prevenir el aumento de nuestra carga tóxica hacemos el “CONTROL O HIGIENE AMBIENTAL” que consiste en eliminar, reducir, dosificar y sustituir los principales productos tóxicos domésticos. También incluye estos cambios en la alimentación y supone una gran mejoría en la salud y bienestar de las personas, estén o no enfermas. Algunos consejos prácticos:
- Ventilar dos horas diarias. Aspirar los tejidos porosos de la casa. Revisar el aire acondicionado y limpiar los filtros porque pueden acumular y dispersar los contaminantes.
- Limpiadores, desengrasantes: Contaminan desde su producción hasta muchos años después de ser usados, son irritantes y muy tóxicos para el cerebro y sistema nervioso. Se pueden sustituir por limón y bicarbonato, los limpiadores más potentes y ecológicos, por jabones ecológicos, de castilla (aceite y sosa) o hecho con: vinagre o zumo de un limón con una cucharada de bicarbonato. ¡Pruébalo! Es sencillo y barato. Recuerda que el exceso de limpieza y desinfección subdesarrolla nuestras defensas.
- Detergentes de la ropa: además de ser muy contaminantes afectan las funciones cognitivas y retrasan el desarrollo cerebral infantil. El fosfato y los perfumes sintéticos deberían ser eliminados de nuestro hogar. Es fácil y mucho más barato rayar jabón de castilla y poner una gotita de esencia natural, si no podemos acceder a los jabones ecológicos o usar el limón con bicarbonato. En el peor caso, usa la cantidad mínima (dosifica).
- Ambientadores: tienen almizcles sintéticos y perfumes altamente tóxicos que provocan serios problemas en el cerebro y las hormonas, además de graves sensibilidades por intoxicación. Se sustituyen por plantas aromáticas, ventilar, no dejar acumular restos de comida, usar inciensos sin fósforo o poner esencias naturales en los tejidos.
- Insecticidas: usarlos solo en casos muy graves. El control de plagas es eficaz si prevenimos su aparición no dejando restos de comida, limpiando bien los lugares donde se crían los insectos, usando mosquiteras, tapando agujeros por donde pueden entrar, etc. La citronela (esencia disponible en herboristerías) es repelente tanto de mosquitos como de otros insectos, se puede diluir en agua y dispersar tanto por la piel como por los tejidos de la casa. El jabón de aceite y sosa y las plantas aromáticas como albahaca, lavanda, también repelen insectos.
- Perfumes: podéis consultar “eau de tóxicos” un estudio de Greenpeace que desveló la toxicidad de cientos de perfumes, por contener ingredientes muy cancerígenos para que duren más tiempo en la piel. Es mejor usar esencias naturales y dejar los poros libres para que respiren bien, además de una adecuada higiene personal diaria.
- Cremas hidratantes: compuestas de perfumes e hidrocarburos por lo que es como ponerte petróleo en la piel. Un truco: no pongas nada en tu piel que no te comerías, porque “van al mismo sitio”. Si comes bien, bebes el agua suficiente y usas un jabón adecuado tu piel no necesitará hidratación extra.
- No mezclar nunca productos peligrosos como lejía, amoníaco, etc. Los vapores pueden ser mortales y las mezclas son mucho más tóxicas.

Recordar que el poder del consumo en masa puede cambiar los hábitos de producción y los precios del mercado, por lo que os animo a considerar vuestra aportación individual. Debemos evitar el consumo de productos que nos intoxican, que generan residuos muy contaminantes, son conseguidos a costa del sufrimiento de otros seres vivos y que no son tan útiles en realidad. Además de que suelen tener más efectos dañinos que eficacia en lo que anuncian y solo benefician a sus patentadores y vendedores. Si te interesa, podemos acompañarte en algunas decisiones y también crear un curso a medida o facilitarte más información para conseguir la mejor higiene ambiental en tu hogar.

Gracias y Salud.

Laura Domínguez
Rosado, Socióloga y formadora en ecología y salud ambiental
www.lauradrosado.wordpress.com
www.ecosalud.es