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San José, Núcleos de población del Parque

San José es una localidad costera situada en una ensenada abierta a levante, protegida por montañas y rodeada de una Naturaleza salvajemente árida, en el sudeste del municipio de Níjar. Se accede a través de la carretera 3106, procedente de Níjar, pudiendo hacerse también desde Retamar a través de la 3115 y luego la 3201 que confluye con la 3106 en la glorieta del Nazareno.

Al parecer, el topónimo viene del castillo llamado de San José que se instaló en el siglo XVIII con la misión de vigilar la bahías de los Genoveses, el Sollarete y Calahiguera, muy utilizadas por los piratas berberiscos para atracar en estas costas. En los años 40 del siglo XX pasa a pertenecer a la Guardia Civil, edificándose más tarde una casa cuartel, cuya mole ocre le confiere a la punta del Castillo un aspecto de edificios de barrio que para nada recuerda la fortaleza que allí hubo. Entre 1845-1850, Madoz afirma que "no hay población en toda la cercanía más que el citado castillo, ni otra agua que la del aljibe que le es necesaria…" (Madoz 1850), por lo que la población es muy posterior a la fundación del castillo.

Foto: San José y la playa de La Calilla © Juan Manuel Jérez

El antiguo pueblo, a decir de Juan Goytosolo (1959) "un pueblo triste, azotado por el viento…", pequeña localidad en una tierra áspera, pobre y dura para quien estaba acostumbrada a ella y terrible para el forastero, de pequeñas viviendas y casas-cuevas, se extendía a lo largo de la ladera, paralelo a la línea de la costa, con una calle central, y algunas transversales hacia el mar.

Esta zona permaneció mucho tiempo al margen del desarrollismo turístico gracias al afán conservacionista del propietario de la mayoría de las tierras, José González Montoya y su esposa Francisca Díaz Torres. A final de los años 60 y principios de los 70, los propietarios comienzan a vender terreno con una estricta normativa de edificación: parcelas con un mínimo de 500 metros cuadrados, con un máximo urbanizable del 30%, a una sola altura y con la obligación de los propietarios de colocar árboles y aljibes (Ideal 2010). Desde entonces el pueblo no ha parado de crecer entre el mar y el cielo, quizás demasiado para estar en un espacio natural protegido, ocupando la pequeña llanura de la rambla de los Frailes y trepando por las laderas a través de cuestas y calles que serpentean hiriendo las laderas hasta edificar viviendas en lo más alto.

Fuente: INE
 
 

La tipología de las construcciones no sigue un patrón homogéneo, si bien no hay edificios de muchos pisos, aunque desde alguna vista lo parezca, debido a la construcción ladera abajo para sortear en lo posible la normativa sobre alturas. En la zona antigua pueden verse algunas construcciones que conservan la vieja arquitectura vernácula: dos casas-cueva, un par de aljibes y unas cuantas casas de edificación simple, con formas cúbicas de paredes blancas y terrados.

El número de habitantes censados no es más que una aproximación, pues también residen personas empadronadas en sus lugares de origen y una importante población de segundas residencias muy frecuentadas. En verano la población se multiplica de forma exponencial hasta la saturación. El tipo de habitante es muy variado, principalmente formado por españoles, italianos, alemanes, británicos y de otros países europeos, e inmigrantes africanos y latinoamericanos, todos alrededor del turismo, único medio de vida de este pueblo, unos como usuarios, otros como trabajadores.

San José es paso obligado para el acceso a las conocidas playas de Los Genoveses, Cala Amarilla, Mónsul, Media Luna, Barronal, Cala Carbón… y punto de partida y/o llegada de itinerarios de senderismo y rutas a caballo.

 

Cuenta con una gran oferta de hoteles, hostales, apartamentos, casa de alquiler, albergue, camping, restaurantes, cafeterías, bares de tapas, heladerías y algunos locales de ocio nocturno, puerto, club de buceo, piragüismo, equitación, rutas guiadas, estanco, dos entidades bancarias, varios quioscos, tiendas de ropa y calzado, recuerdos, jardinería y chucherías; ferretería, oficina municipal, colegio público de enseñanza primaria, guardaría infantil, biblioteca, oficina de correos, iglesia, consultorio médico y servicio de urgencias en los meses de verano con ambulancia de soporte vital avanzado, farmacia, parafarmacia, consulta odontológica, tres supermercados, empresas de construcción y otros servicios.

Al acceder a la población, lo primero que aparece es una glorieta, decorada con plantas, rocas y cerámica, que distribuye el tráfico hacia el centro del pueblo y una zona periférica que conduce a la playa de Calahiguera, a un centro comercial, una urbanización y lo que puede considerarse la segunda entrada al pueblo a través de la rambla de los Frailes de cauce pavimentado y convertida en arteria abierta al tráfico, con aparcamientos y con funciones de pista de baile e instalación de chiringuitos en las fiestas anuales y sede del mercadillo todos los domingos.

Volviendo a la citada glorieta, y siguiendo de frente, accederemos al acceso principal, donde la carretera se llama calle Entrada, hasta otra glorieta, con esculturas metálicas, desde la que parten la calle San José hacia el centro del pueblo y las calles Ronda y Faro, que nos llevan a la zona más alta y a las playas del exterior. La citada calle San José es el centro neurálgico, zona de gran animación repleta de establecimientos, en torno a la cual se vertebra la población. A su derecha (sureste) las calles ascienden sobre la ladera en pronunciada pendiente, con algunas calles perpendiculares a la central, como la calle Calahiguera, que atraviesa toda la población, resultando por otra parte un agradable paseo arbolado, vestigios de la primera y olvidada normativa de edificación.

Fotos:
Arquitectura tradicional, Calle Correo © JMJ
La Rambla convertida en mercadillo dominical © JMJ
Calle Calahiguera © JMJ
Calle Puerto © JMJ

En lo más alto del pueblo, dando vista a la hermosa bahía de los Genoveses, se encuentra el mirador de Josefina Huertas. Es éste un auténtico monumento a la lucha ciudadana contra la especulación. En 1984 el Ayuntamiento de Níjar concedió licencia de obras para la construcción de un edificio de apartamentos en zona no urbanizable e invadiendo las servidumbres de tránsito y de protección establecidas por la Ley de Costas, la Asociación de Vecinos de San José, presidida por Josefina Huertas, consiguió paralizar las obras y que el Tribunal Supremo declarase ilegal la licencia y, tras vencer diversos subterfugios del Ayuntamiento para legalizar el edificio, éste fue demolido en 2007 y en su lugar instalado el mirador.

A la izquierda de la calle principal, se extiende la nueva población de la llanura en torno a la citada rambla, el puerto y la playa. Allí está la mayoría de los servicios y la plaza Génova, de gran animación, sobre todo en verano, gracias a los servicios hosteleros, las instalaciones infantiles y la concurrencia de titiriteros, animadores y saltimbanquis. Además están la biblioteca pública y otras instalaciones municipales y el consultorio médico. De ella parte el paseo marítimo, con puestos ambulantes de artesanos y artistas varios, muy frecuentado por propios y visitantes.

 
Ortofoto de San José © IGN
 

Al final del paseo marítimo está el puerto deportivo, protegido por el cerro de En Medio, con una situación geográfica de 36º 46' N. 2º 6' W. Es sede del Club Náutico de San José y algunas instalaciones deportivas. A su entrada se alinea una serie de restaurantes que le confieren un aspecto muy turístico. Dispone de 244 puestos de amarre de entre cinco y doce metros de longitud, un 25% de los cuales son de alquiler. Además de numerosas embarcaciones deportivas y recreativas, pueden observarse las pocas barcas de pesca artesanal que quedan.

La playa principal está en la desembocadura de las ramblas de los Frailes y de Calahiguera, tiene una longitud de 80 metros y unos 40 de anchura. De arena dorada, aguas tranquilas y poco profundas, con muy alta ocupación en los meses de verano, durante los que está dotada de señalización, puesto de socorro, aseos, papeleras, duchas, vestuarios, instalaciones para personas con movilidad reducida y redes para deportes. La segunda es la Calilla, junto al primitivo núcleo del pueblo, dotada de señalización de peligro, papeleras y duchas; es una calita encantadora de aguas transparentes y un ambiente más tranquilo.

Entre una y otra se extiende una franja, de anchura variable según las mareas, donde la piedra se estrella en el mar y algunas viviendas parecen despeñarse. Ahí se suceden encantadores rincones y algunas playitas recoletas. Desde la Calilla todo el litoral es rocoso, destacando la Piedra Gálvez, delicia de pescadores, buceadores y de jóvenes que se divierten saltando desde lo alto al mar.

La joya verde de San José está en La Molina, un antiguo bosque de eucaliptos, plantado según dicen por González Montoya en su afán de reverdecer el desierto, y progresivamente desforestado, primero para urbanizar y después para construir pistas deportivas, demasiado cercanas a las viviendas, y un descampado para celebrar los cuatro días de fiestas de verano. Dispone de aparatos de gimnasia, un carril bici y otras instalaciones recreativas.

Foto:
Plaza Génova © JMJ
Mirador de Josefina Huertas © JMJ
Playa de La Calilla © JMJ
Zona recreativa de La Molina © JMJ

Se celebran fiestas el segundo fin de semana de agosto, con atracciones, columpios, baile puestos de bebida y comida y altavoces a todo volumen. En marzo tiene lugar el desembarco pirata. El 23 de junio, se celebra la noche de San Juan, en la que mucha gente va a la playa a comer y encender hogueras. También se celebra el Carnaval.

San José y sus alrededores (incluyendo las playas de Mónsul, Genoveses, Barronal y otras), como tantos lugares de la provincia, han sido y son lugares de rodajes de películas, series, videoclips y anuncios. Destaca el primer wéstern europeo, Por un puñado de dólares (Sergio Leone, 1964), con escenas rodadas en el entonces cortijo del Sotillo, hoy convertido en hotel; La muerte tenía un precio (1965), Una pistola para Ringo (1965), Cara cara (1967), Shalako (1968), Duffy el único (1968), Tepepa (1969), Ana Coulder (1971), Viajes con mi tía (1972), El bulevar del ron (1971), El oro de nadie (1971), Las Amazonas (1973), El viento y el león (1975), Las aventuras del baron Munchausen (1988), Indiana Jones y la última Cruzada (1989), Bwana (1996), Hable con ella (2002), Punto de Mira (2000), Imagining Argentina (2003), La mitad del Óscar (2010), El niño (2014), Resucitado (2016), entre otras, y series como Curro Jiménez, Los hombres de Paco, Reina de Espadas, Emerald City. A San José quizás le falte un cine de verano donde pasar noches plácidas recreando en su pantalla los espléndidos paisajes de esta tierra de cine.

Foto: Puerto Deportivo de San José © Juan Manuel Jérez

 

San José, antigua tierra de donde los suyos se fueron, hoy recibe en masa a los forasteros que buscan en temporadas baja y media momentos de paz y olvido. Excesivamente ocupada en el estío, es, como dijo alguien, La Meca del veraneante a la que ha de ir al menos una vez en su vida. Dotado de casi todos los servicios y bien comunicado, es un lugar para el veraneo de tipo familiar, de deportes de mar y Naturaleza, siendo ese el espíritu que se debe potenciar, huyendo del turismo escandaloso y del desarrollismo degradante de otras zonas.

Juan Manuel Jerez y Francisco Gálvez