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El ahogamiento secundario

El ahogamiento es la muerte por asfixia cuando estás sumergido en agua, inmediatamente o durante las 24 horas posteriores, si pasa este plazo, bien porque logra salir del agua antes de perder la consciencia, bien porque la recupera tras las maniobras de reanimación, se habla de semiahogamiento o casiahogamiento.

Tras la recuperación da la impresión de que el peligro ha pasado, pero no siempre es así. En algunos casos, puede producirse una insuficiencia respiratoria hasta unas 96 horas después del episodio, esto es lo que los expertos denominan ahogamiento secundario.

Foto: Insuflación y compresiones © JMJ - Traslado a un centro hospitalario © JMJ
 

Puede pasar a cualquier edad, si bien el riesgo es mayor entre los niños pequeños, sobre todo cuando tras la recuperación o no se acude a un servicio de urgencias o en éste, al estar el paciente asintomático, le dan el alta sin ingresarlo para observación.

Ocurre cuando el agua entra en los pulmones y se estanca. Se puede reanimar al accidentado, pero el agua almacenada se convierte en un edema pulmonar que con el tiempo va reduciendo la capacidad de respirar. Esto, unido a la inflamación de los pulmones, ocasiona que su función, la de oxigenar la sangre, se vea seriamente comprometida de manera progresiva, pudiendo producir la muerte, si no se detecta y trata a tiempo.

 
Foto: Actuación inicial en caso de ahogamiento © JMJ
 

Después de cualquier episodio de casi ahogamiento se debe observar si existen los siguientes síntomas: mucho cansancio, tos inusual y pitidos en la respiración, comportamiento extraño, dificultad para respirar, amoratamiento de la piel, desorientación, dificultad para pronunciar palabras, falta de memoria, entre otros. Éstos pueden ser síntomas de un ahogamiento secundario y es necesario acudir inmediatamente a un servicio de urgencias hospitalarias.

Ante cualquier caso de semiahogamiento no es suficiente con el rescate y los primeros auxilios, que son imprescindibles, sino que tiene que existir una continuidad asistencial, al menos durante las primeras 24 horas, por parte de personal especializado en un centro sanitario con los recursos adecuados.

Por tanto, toda victima con síndrome de inmersión, aunque lo haya superado o simplemente haya luchado contra el agua, debe ser valorada en un centro hospitalario a la mayor brevedad posible.

Juan Manuel Jerez