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Editorial

Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, junto a Ecologistas en Acción y el Grupo Ecologista Mediterráneo volvemos a mostrar nuestro rechazo al proyecto de modernización de regadíos que la Comunidad de Usuarios de Aguas de la Comarca de Níjar pretende realizar dentro del Parque Natural, utilizando el agua desalada procedente de la planta situada junto a la Central Térmica de Carboneras. En la modificación realizada por esta comunidad de regantes sobre su primera propuesta, se reducen de seis a tres las zonas afectadas por el proyecto: Pujaire-Majarulleque, Los Martínez y El Jalí. En su día, dijimos que su aprobación produciría una transformación de la morfología natural del paisaje, verdadera joya y atractivo de este espacio medioambiental. En el proyecto se indica que la superficie de regadío es de 209 hectáreas, que corresponde a la superficie actual invernada, pero deja abierta la posibilidad de duplicar los cultivos bajo plástico en estas tres zonas. Lo lógico es trabajar por reducir la superficie de cultivos bajo plástico, no fomentar su crecimiento dentro del Parque.

También se quiere llevar una de las tuberías con agua por la antigua línea de ferrocarril que conectaba Lucainena de las Torres y Agua Amarga, lo que provocaría importantes movimientos de tierras en unas zonas consideradas de marcado carácter forestal. La introducción en este medio de un recurso exógeno, como es el agua desalada, resulta injustificado e incompatible con la conservación de hábitats de un espacio árido que caracteriza al Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

El nuevo proyecto carece de estudio de evaluación de los efectos sobre el medio ambiente que tendría el uso del agua para regadío en el Parque. Las tuberías tendrían diámetros que oscilarían entre un metro y un metro y medio, y su ejecución afectará a yacimientos arqueológicos y elementos de alto valor etnográfico protegidos por la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía.

Una vez más también desde Amigos del Parque volvemos a mostrar nuestra preocupación por el deterioro que está sufriendo el legado histórico-cultural. Las fortalezas de la época de Carlos V de la Batería de San Felipe y el Castillo de San Pedro; los vestigios de explotaciones mineras como la antigua vía verde de Lucainena de las Torres, las minas de Rodalquilar y el complejo defensivo de la Torre de los Alumbres; y no podemos olvidar el emblema cultural y etnográfico que supone el Cortijo del Fraile. Su estado de degradación es constante y está en estado ruinoso. Los Ayuntamientos de Níjar, Carboneras y Almería están obligados a elaborar y aprobar catálogos urbanísticos y planes para proteger, conservar y promocionar este patrimonio histórico y artístico. También la Junta de Andalucía debería trabajar por su defensa como establece la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía. El problemas es que unos y otros hacen la vista gorda, se lanzan la pelota de un tejado a otro, no obligan a los propietarios a conservar estas edificaciones y el tiempo pasa dejando cada día en peor estado estos símbolos identificativos del Parque Natural.

Por último, queremos mostrar nuestra indignación por las horas invertidas en el desarrollo del Proyecto Camp Levante de Almería, diseñado por Naciones Unidas y las administraciones central y autonómica, para intentar ofrecer un modelo de desarrollo sostenible de la costa mediterránea, que ha quedado paralizado por el poco interés demostrado por corporaciones locales y provinciales y por la falta de financiación.

Antonio Hermosa
Miembro de la Junta directiva de la Asociación
Amigos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar