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Paisaje, conservación y desarrollo II

Paisaje, conservación y desarrollo: Evolución socioeconómica del litoral almeriense

“Investigación de la evolución socioeconómica del litoral almeriense, propuesta de creación de Pre-parque y Centro Cultural de Interpretación del Paisaje de Cabo de Gata-Níjar.”

Este artículo es el segundo de una serie de cuatro textos que publicaremos en esta revista, y que recogen el trabajo de investigación completo y proyecto fin de carrera del arquitecto José Carlos Fernández Martínez, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (Universidad de Granada).
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Tras la correspondiente contextualización del entorno natural del Parque de Cabo de Gata-Níjar en el panorama territorial andaluz, se ha descendido hasta la realidad particular almeriense para indagar en su estructura socioeconómica, donde cobra especial relevancia la comprensión del cambio de modelo agrícola, en cuya raíz radican sus actuales potencialidades económicas, pero también sus acuciantes debilidades medioambientales.

En este sentido, la estrategia de investigación ha sido la comparativa del modelo agrícola experimentado a partir de la década de los 60, fruto de la incorporación de un nuevo sistema agrícola semi-intensivo -que abrió nuevas posibilidades de explotación agrícola en el litoral almeriense-(1), con el nuevo sistema agrícola intensivo surgido gracias a las nuevas tecnologías de invernadero y de extracción de agua subterránea.

A través de la elaboración propia de una nueva cartografía del proceso experimentado, el método de análisis ha sido la recopilación de información histórica y estadística para plasmarla gráficamente, comparar los dos períodos analizados y extraer las repercusiones territoriales del cambio de modelo.

Evolución y cambios territoriales experimentados desde la incorporación del nuevo modelo locacional de actividad agrícola de los 60 hasta las nuevas agriculturas intensivas a partir de los 80.
Hacia 1.962 se realizó el primer experimento de cultivo enarenado en una parcela de 400 m2 ubicada en La Rábida(2). Su éxito productivo fue tal que determinó la introducción de un nuevo sistema agrícola en todo el territorio. El enarenado desarrollado en el litoral sustituirá progresivamente, y en un corto período de tiempo, a los sistemas de secano de las poblaciones interiores. Dicha evolución de la técnica producirá un cambio de valor demográfico de todo el territorio, en el cual las zonas interiores tenderán a despoblarse mientras que nuevos enclaves estratégicos se revalorizarán de forma absoluta. En lo referente a Cabo de Gata, comenzará el éxodo de actividad del interior del Parque al entorno del Campo de Dalías y, progresivamente, cobrará fuerza el Campo de Níjar.

En la colonización del litoral almeriense, la nueva actividad agrícola se ubicará en el borde de las ramblas existentes, las cuales adquirirán el papel de estructuradoras de la incipiente realidad socioeconómica. La nueva actividad agrícola se encuentra estrechamente ligada a la desembocadura de las principales ramblas debido a la gran escasez de agua imperante en el resto del territorio(3). El análisis pormenorizado determina un desarrollo por etapas; en esta época y hasta los años 90 se desarrolla principalmente el Campo de Dalías, debido a la facilidad de colonización en un territorio eminentemente llano y la menor profundidad del agua disponible.

Con la agricultura semi-intensiva como nueva actividad económica en crecimiento, se producirá el desplazamiento y declive de las históricas actividades mineras, salineras y pesqueras que habían caracterizado al ámbito costero almeriense, tanto en lo referente a la actividad salinera del poniente -Salinas de San Rafael y la actividad pesquera de Adra, Roquetas y Aguadulce-, como a la actividad que caracterizaba a los núcleos del Parque –actividad pesquera de San José, Las Negras, La Isleta, y la minería de Rodalquilar y Aguamarga-.

Esquema:
3. Evolución socioeconómica del litoral almeriense desde los 60 hasta la actualidad
4 Análisis comparativo de la evolución y transformación agrícola, infraestructura y repercusiones sociales
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El importante retraso en la llegada de infraestructura de velocidad a la provincia conllevará una serie de consecuencias en el lento despegue inicial económico y productivo(4). El análisis infraestructural pone de manifiesto la colmatación de la única vía de acceso a la zona (N-340), actuando esta circunstancia como freno para la exportación y un desarrollo a mayor escala de la nueva agricultura. Esto explicaría el profundo retraso propiciado desde entonces en los municipios de mayor importancia histórica dentro del futuro Parque y la imposibilidad de adaptación al nuevo sistema productivo, debido a la ausencia de relaciones internas entre los núcleos del espacio protegido, y de estos con la capital provincial. Por el contrario, los núcleos de mayor desarrollo se encontrarán en la combinación de las dos variables estudiadas: proximidad a las ramblas y cercanía a las infraestructuras (El Alquián, El Ejido, Morales, y más adelante Campohermoso y San Isidro).

A partir de la década de los 80 se produce un cambio en el paradigma de desarrollo socioeconómico. Se conciben nuevos límites físicos de la actividad gracias a la nueva tecnología introducida. Con el auge de la agricultura intensiva se superarán los límites físicos hasta entonces concebidos, transformando la ladera baja de la Sierra de Gádor en el afán de expansión. Además, las expectativas depositadas en la producción creciente no podían satisfacerse con el abastecimiento de agua exclusivo procedente de las ramblas, por lo que será la nueva tecnología la que permita el aprovechamiento de los acuíferos de forma que cualquier lugar sea apto para ser cultivado.

Las consecuencias serán múltiples. En cuanto a la ocupación territorial, el propio sistema económico genera una dependencia creciente de suelo por la necesidad inducida de expansión. Desde un punto de vista espacial el crecimiento indiscriminado del invernadero provoca una trama indiferenciada y desordenada en la que el lugar poco importa(5). El análisis del Campo de Dalías, en el poniente almeriense, muestra ese sistema de viario confuso, con total ausencia de planificación y pérdida de identidad del lugar, asociada a la deslocalización. Se empieza a producir un agotamiento de los recursos hídricos -consumo al 150% de su capacidad- y autogeneración de la necesidad de expansión debido a una dependencia creciente de dicho sistema económico. El nuevo valor que toma el suelo provocará una dificultad en clave territorial creando un claro desequilibrio a un lado y otro de Almería capital. El contraste entre zonas se hará más evidente con la concentración de actividad agrícola en los dos polos correspondientes al Campo de Dalías hacia poniente y Campo de Níjar hacia levante. La declaración en el año 1987 de Cabo de Gata como Parque Natural agudizará las diferencias limitando la posibilidad de desarrollo económico de su población, ya que su puesta en valor como espacio de patrimonio natural le impedirá adoptar el modelo agrícola intensivo.

En cuanto al desarrollo infraestructural con el trazado de la autovía hacia la década de los noventa, que estructura el corredor mediterráneo, va a permitir un aumento sin precedentes de la exportación, lo cual facilitará también el desarrollo del Campo de Níjar a diferencia de lo que ocurre dentro del propio Parque Natural, cuyo retraso en las comunicaciones seguirá lastrando su despegue.

Se observa un desarrollo por fases diferenciadas con sus respectivas consecuencias: Se produce una colmatación del Campo de Dalías y comienza una segunda fase de desarrollo agrícola en el Campo de Níjar y los anteriores límites de actividad se dilatan entrando en contacto actualmente con los propios límites del Parque Natural. Lo que en el año 1987 era tan solo un límite administrativo, actualmente se ha convertido en una frontera física y el Parque tiende a concebirse poco a poco como una isla, en la que las realidades natural y económica se perciben enfrentadas y contrapuestas.

El análisis de la evolución por etapas de la actividad agrícola en el litoral almeriense resulta imprescindible para una mayor comprensión del sistema de funcionamiento territorial y así enfocar las apuestas de futuro para el Parque Natural. Actualmente el desarrollo se concentra en el Campo de Níjar, y se prevé una situación similar a la ocurrida en El Ejido(6). Sin embargo, la existencia de un entorno natural de alto valor paisajístico, y de por sí con grandes problemas de agua, hace necesario el establecimiento de un límite a esta actividad. El PGOU de Níjar prevé grandes zonas de expansión de la actividad agrícola que colmatarán aún más los límites del Parque, repercutiendo notablemente en sus ecosistemas y en las zonas de alta protección. Por tanto, la aceptación de la actividad agrícola como realidad económica del lugar debe establecer unos límites lógicos basados en la capacidad de carga y en el equilibrio productivo territorial.

 

Análisis comparativo de las diferentes variables estudiadas. Necesidad de una propuesta territorial.
La primera de las variables que merece la pena destacar proviene precisamente de la variación de los límites agrícolas en las dos épocas estudiadas y el surgimiento de los actuales espacios de fricción. Durante el proceso de cambio, se produce una brutal variación de los límites reales (que no los permitidos) de la actividad agrícola en la dos épocas analizadas; en el primer período la agricultura, estrechamente ligada a la situación de las ramblas, se asienta con una lógica en el terreno ocupando zonas más llanas, y respetando la orografía del lugar e incluso con una cierta adaptación topográfica. Se aprecia una gran homogeneidad en el territorio y el Parque de Cabo de Gata responde a la misma lógica que se observa en toda la franja litoral almeriense. Siendo un espacio natural de gran valor, se concibe como parte de todo el ecosistema levantino andaluz, y no un elemento aislado.

Otra variable de interés corresponde al límite definido por el Parque y la Serrata de Níjar y análisis del crecimiento del tejido agrícola hacia dicho límite del entorno natural. Hacia 1960 encontramos una escasa actividad agrícola en el interior del Parque, y el límite se muestra como un espacio aún natural estando el espacio de cultivo estrechamente ligado a la rambla. La evolución que se produce hacia 1987 muestra la creación de nuevos enclaves estratégicos fruto de la labor de colonización llevada a cabo por el INC años atrás(7); el sistema se expande hacia el Parque, a pesar de que aún no ha tomado contacto con el mismo. En el año 1998 ya se ha producido una potente densificación del tejido agrícola intensivo y dicho crecimiento tiende a colmatar el límite administrativo; se muestran además pequeñas manchas donde comienzan a concentrarse multitud de invernaderos ilegales cuyo principal problema, además de erosionar los ecosistemas del interior del Parque, es la carencia de la infraestructura necesaria para una convivencia sostenible. Hacia el año 2009 continúa densificándose la trama, de tal forma que el tejido prácticamente se multiplica respecto a 1998 (en un período de 10 años); en cuanto al límite del Parque podemos apreciar que ya en este año se encuentra colmatado hacia su franja norte, estando aún la zona sur relativamente holgada. Se densifican a su vez los invernaderos ilegales y por primera vez podemos decir que el límite político o administrativo se está convirtiendo en un verdadero límite físico.

Uno de los aspectos más problemáticos, en cuanto a su repercusión en el entorno natural, resulta de toda la red de sondeos realizada para captar el agua de los acuíferos, estando gran cantidad de ellos en el interior del espacio protegido. Estos sondeos, al crear lo que hemos llamado efecto grupo o masa, hacen que la cantidad de agua extraída del acuífero supere ya hasta la fecha el 150 % de su capacidad y afecte a los ecosistemas del propio Parque. Se trata de una situación insostenible tanto de recursos como paisajista dentro del entorno natural.

Esquema:
4. Análisis comparativo de las diferentes variables estudiadas
5. Previsiones de mejora sustancial de los accesos al Parque y necesidad de una nueva infraestructura de recepción e integración de realidades socioeconómicas entre Parque y Campo de Níjar
6. Propuesta a nivel territorial de regeneración y puesta en valor del entorno del Campo de Níjar situado junto al límite del Parque
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En este punto, llegamos a la conclusión de que la futura intervención territorial debe tratar de regenerar el límite del Parque a través de un espacio colchón. Tratará de concebir el límite no como una línea, sino como un espacio de transición a modo de gradiente de actividad entre agrícola y espacio natural. Esta afirmación se refuerza si tenemos en cuenta el contraste existente entre los 207 hm3 de agua del acuífero de la Serrata de Níjar -que se calcula se podría extraer de forma anual del acuífero para mantener una relación sostenible de consumo de agua-, y los 316 hm3 extraídos anualmente de dicho acuífero, produciendo un alarmante déficit de agua.
Otra variable determinante del cambio procede del desarrollo infraestructural acaecido entre los dos períodos analizados, actuando como factor potenciador de un nuevo sistema de agricultura de exportación. En el año 1960 hubo una producción total de 977.484 toneladas de frutas y verduras, siendo la cantidad exportada tan solo 87.872 toneladas, lo cual supone menos de un 10% del total. Hacia el año 2008 la producción creció de forma exponencial hasta un total de 2.492.928 toneladas siendo exportadas 1.389.081 toneladas, lo cual es más de la mitad del total. Tal diferencia en parte fue posible gracias a la incorporación, como ya se ha comentado, de la autovía del mediterráneo en 1992. A pesar de ser más tardío que en la mayor parte de las franjas litorales, supuso la posibilidad de una comunicación más rápida y lejana. Éste será el auténtico factor que suponga el desencadenador de todo el sistema del mar de plásticos, al producirse las mayores cantidades de producto exportado por vía terrestre. El nuevo viario prácticamente se superpone a la única vía de acceso que había en aquella fecha, cuya estrategia territorial trata de desdoblar las vías en los principales puntos de producción y exportación.

De esta forma, la mayor parte de la exportación se concentra en El Ejido, en las proximidades a la capital (río Andarax) y en el Campo de Níjar. Además, dicha autovía es también un nuevo incentivo para seguir expandiendo la actividad, permitiendo que a partir de los años 90 se produzca el mayor desarrollo agrícola en el entorno socioeconómico del Parque Natural.
En cuanto al sistema viario y conexiones existentes en el propio espacio protegido, podemos extraer muy interesantes conclusiones que serán directamente utilizadas de cara a la propuesta territorial. Hacia 1960 existe un profundo aislamiento de los núcleos que integran el Parque, lo cual provoca el retraso en su desarrollo. La mayoría de los viarios existentes son aún caminos de tierra, repercutiendo en la dificultad de conexión entre unos pueblos y otros. Es de destacar que la comunicación de muchos núcleos interiores al Parque pasaba por salir del Parque y conectar con la carretera nacional para entrar nuevamente al mismo.

A parte de la autovía mencionada, hacia 1998 aproximadamente, se introduce un nuevo viario interior que conectará la mayor parte de los núcleos históricamente importantes, siendo este el acceso con mayores posibilidades para recibir a visitantes tanto desde la propia capital almeriense, como del resto del litoral e interior de la Península. Este nuevo viario supone un nuevo acceso potencial para el Parque, ya que, además de atravesar los pueblos históricamente olvidados, conecta directamente con los dos núcleos de mayor peso agrícola y por tanto económico de toda la comarca: Campohermoso y Níjar, conectando finalmente con la autovía. De estos dos en la actualildad es Campohermoso la potencia económica y Níjar la capital municipal.
Esta realidad infraestructural viene complementada a través de la previsión de mejora sustancial de los accesos al Parque. La futura incorporación del tren mediterráneo EuroMed, que recorrerá el Campo de Níjar dentro del área de influencia socioeconómica del Parque, preconiza un cambio de modelo de comunicaciones al incorporar un transporte común de mercancías y de pasajeros.
La velocidad alta de largo recorrido se plantea mediante un Talgo de última generación. Se trata de un tren muy veloz, que alcanza velocidades en torno a 200 Km/h, comunica provincias muy distantes entre sí y efectúa paradas en muy pocas estaciones. Las líneas de cercanías y regionales se plantean con trenes bastante veloces que efectúan paradas momentáneas en todas o casi todas las estaciones y apeaderos, en trayectos cortos de ámbito uniprovincial o entre provincias limítrofes. Este tipo de líneas son las que facilitarían el acceso al Parque. Por último, el transporte de mercancías se incorporaría a la red TECO de transporte intermodal de contenedores, con estaciones intermodales portuarias y ubicadas también en algún otro punto del interior de la provincia, con emplazamientos aún por determinar(8).

Las consecuencias pueden resultar de gran relevancia tanto para la agricultura como para el propio Parque. De entrada aportaría una alternativa a la autovía y su posible congestión, propiciando una mayor capacidad de exportación mediante una infraestructura consecuente medioambientalmente, y para el Parque representaría una mejora sustancial de sus accesos y mayor llegada de visitantes.

El entorno del borde del Parque se muestra como espacio de transición fundamental para producir gradientes secuenciales de actividad. La futura infraestructura ferroviaria, la conexión con la autovía y la indispensable comunicación que una los pueblos históricos del Parque, hasta ahora desconectados y aislados, se presentan como la gran oportunidad articuladora. La concentración de vías en ese borde -situado entre Campohermoso y Fernán Pérez- lleva a la necesidad de una intervención que suponga la convivencia de dos realidades: por un lado, la expansión agrícola que necesita ser resuelta en su contacto con el espacio protegido, pero que además abre nuevas posibilidades de exportación y desarrollo; y, por otra parte, un Parque Natural con previsiones de mejora infraestructural a través de una nueva puerta de entrada al mismo que permite nuevas posibilidades de desarrollo.

José Carlos Fernández Martínez
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NOTAS
1. UCLÉS AGUILERA, AZNAR SÁNCHEZ. Las dos agriculturas en la provincia de Almería: comarcas interiores versus comarcas costeras. I Congreso de Ciencia Regional de Andalucía: Andalucía en el umbral del siglo XXI. Universidad de Almería, 1997 (pp. 616-618).
2. YNZENGA ACHA, BERNARDO. La arquitectura del objeto invernadero. ARV, Revista de Arquitectura COA de Almería, n 4-5 Invernaderos plasticplace, plasticscape. Almería, 2005 (pp. 166-179).
3. PULIDO BOSCH, ANTONIO. Los recursos hídricos de la provincia de Almería. Universidad de Granada, 1992 (pp. 67-83).
4. CONSEJERÍA DE AGRICULTURA Y PESCA. JUNTA DE ANDALUCÍA. Anuario de estadísticas agrarias y pesqueras de Andalucía, 2006. (pp. 298-306).
5. CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE. JUNTA DE ANDALUCÍA. Cartografía de usos y coberturas vegetales del suelo en Andalucía. Evolución 1976-1991.
6. GARCÍA LORCA, ANDRÉS. Cambios tecnológicos y flujos migratorios. El caso de la agricultura intensiva en Almería (España). II Simposio Internacional Desertificación y Migraciones. Universidad de Almería, 2006.
7. CALZADA PÉREZ, MANUEL. Itinerario de Arquitectura 03. Pueblos de colonización I: Guadalquivir y cuenca mediterránea sur. Fundación Arquitectura Contemporánea (Diciembre 2006).
8. CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE. JUNTA DE ANDALUCÍA. Plan de desarrollo sostenible del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, 2004 (pp. 101).