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Cartas y opiniones

Desde aquí os animamos a enviar vuestras cartas contándonos anécdotas, comentarios y opiniones sobre todo lo relacionado con el Parque Natural. Podéis hacerlo a través de Internet o por correo postal. Gracias.
 

Carta a Amigos del Parque

Soy uno de los anónimos miembros de la Asociación que al residir fuera del Cabo me impide tener una participación activa. Ni siquiera a la Asamblea anual asisto, ya que agosto es un mes difícil de soportar si tienes el apartamento junto a un “centro comercial”, es decir, junto a un montón de bares y cafeterías dispuestos a deleitar a muchos a costa de los que no podemos estar todas las noches despiertos.

Pero no por ello dejo de disfrutar desde hace muchos años, y cuando puedo, de la tierra, el sol y el agua que la naturaleza nos sigue ofreciendo; también leyendo la revista, que espero siempre con ganas y ávido de noticias, informaciones sobre denuncias, tan irremediablemente necesarias ante la dejadez de las administraciones, artículos sobre la naturaleza en el Parque, entrevistas… La revista me sirve de unión solidaria, con los que desde la Asociación os dais el trabajazo de hacerla y con los que día a día estáis colaborando para desarrollar un Parque sostenible de verdad.

Ánimo a quienes tenéis entre vuestras manos esta revista, para que la difundáis, participéis en sus propuestas y os hagáis socios, sí, socios, porque es el mínimo apoyo a la gente que desde siempre ha estado por la defensa de este territorio; sin ellos y ellas estad seguros de que este Parque no sería igual. Vale la pena.

Rafael Cordón Aranda

 

Aparcados en el Playazo

Soy madrileña y vengo a menudo al Parque, concretamente a Las Negras, así que os sigo y leo desde hace muchos años.

Intento no venir en julio y agosto... Este gentío no me gusta mucho. Pero este año no he tenido más remedio y la verdad es que no me esperaba ver el domingo pasado, día 13 de julio, el Playazo como lo vi.

Foto: Coche en el Playazo © Tania
 

Es una pena que no haya un límite físico para el paso de los coches a la hora de aparcar, ya que como mucha gente viene con todoterrenos no tienen miedo de aparcar encima de la arena de playa y se suben cada vez más encima de las dunas naturales.

   

Mi duda es ¿se podría proponer una limitación física para el aparcamiento en esta playa? Os adjunto una foto, aunque había mil coches mas y aparcados de la manera más sorprendente.

Si puedo ayudar en algo o hacer algún escrito... me gustaría ayudar y colaborar.
Saludo.

Tania

 

Basura en Cala de Enmedio

Soy de Madrid y llevo visitando el Cabo de Gata desde hace más de 25 años. Este año he estado por allí desde el 24 de julio hasta el 3 de agosto, y quería compartir con vosotros un hecho que me ha causado una profunda sensación de malestar, rabia e impotencia: el estado de la Cala de Enmedio, uno de los lugares más maravillosos de la zona y al que me unen fuertes vínculos.

Como sabéis, la Cala de Enmedio es una maravillosa ensenada que, debido a su poco sencillo acceso por tierra, se conserva relativamente inalterada. Pues bien, cuál sería mi estupor y mi indignación cuando, en la primera visita que hice a la cala el día 25 de julio, me la encontré hecha poco menos que un estercolero. Como sabéis, hace un tiempo la Junta de Andalucía comenzó a instalar una serie de carteles informativos en diversos puntos del Parque. El que pusieron en la Cala de Enmedio, localizado más o menos en el punto donde comienza la arena de la playa, se encuentra rodeado por una enorme cantidad de basura, que lógicamente han ido depositando allí diversos "usuarios" de la playa. La visión de un entorno tan maravilloso desbordado de desperdicios es totalmente descorazonadora.

Además, todos esos residuos no se van a quedar tranquilamente allí esperando que alguien con conciencia y con la capacidad de hacerlo los recoja: serán esparcidos por el viento y por los animales en toda la zona, haciendo que su retirada sea casi imposible. Por lo que me comentan, en los últimos años es habitual encontrar esta enorme cantidad de basura en la Cala de Enmedio durante el verano, al final del cual se organizan patrullas de limpieza compuestas por voluntarios, una labor encomiable en la que según tengo entendido participáis. Pero no debería ser necesario llegar a este extremo.

Por supuesto, existe un problema gravísimo de concienciación y educación de la gente. Pero además existe otro problema, y es que la señalización instalada por la Junta parece insuficiente y poco clara. Partamos de la base de que no debería ser necesario indicar expresamente que en un lugar como la Cala de Enmedio está prohibido arrojar basura, como tampoco es necesario poner un cartel que diga "Prohibido cometer asesinatos". Pero dada la penosa educación ambiental de parte de los visitantes, quizá sería conveniente dejarlo del todo claro para que no quepa ninguna duda.

Os cuento lo que me sucedió un día en la Cala. Al ir hacia el camino de vuelta, me quedé mirando a una pareja que iba a abandonar la playa. El chico llevaba en la mano una bolsa de basura. Se aproximó al cartel donde se acumulan los desperdicios, se quedó mirándolo unos segundos y arrojó la bolsa al suelo. Inmediatamente, le llamé la atención diciéndole que aquello no era un contenedor. Su respuesta fue que él suponía que recogerían la basura. Le saqué de su error y me dijo textualmente: "La verdad es que he dudado de si tirarla o no, pero al ver tanta basura he pensado que se podía tirar". Me aguanté las ganas de liarme a tortazos y le recomendé que se llevara su basura al lugar de donde la había traído.

Este hecho me llevó a imaginarme uno de los motivos por los cuales la Cala de Enmedio está todavía más sucia que el resto de playas del Cabo: el cartel no indica expresamente que está prohibido arrojar basura. Por ello, supongo que todos los años al inicio del verano algún desalmado tendrá la feliz ocurrencia de dejar alguna bolsa de basura que le da pereza llevar hasta el coche, y considera que el sitio más adecuado es al pie del cartel. A este desalmado le siguen otros, y la basura se va acumulando. Llega un momento en el cual la cantidad de basura es suficiente como para hacer de "efecto llamada" para que otras personas piensen que el cartel-basurero es el sitio adecuado para dejar la basura, y que ya vendrá "alguien" a recogerla. Por supuesto, esto no sucedería si la gente tuviese un mínimo de respeto por la naturaleza, pero como la realidad es que muchas personas carecen de estos valores, el hecho de que no haya una prohibición explícita sobre el hecho de tirar basura contribuye a agravar el problema. La solución a corto y medio plazo podría ser limpiar la cala lo antes posible e instalar nuevas señales indicando expresa e inequívocamente la prohibición de dejar residuos y la sanción que conlleva dicha acción. Ambas tareas deberían ser realizadas a mi juicio por los servicios de la Junta. ¿Creéis posible contactar con ellos, a título individual o a través de vuestra Asociación? Si conocéis algún medio de contacto con la Junta que resulte efectivo os agradecería que me lo facilitaseis.

Aprovecho para daros las gracias por la excelente labor de difusión y defensa del Parque Natural que lleváis a cabo desde la Asociación.

Pablo García Sanz

 

SOS Cala San Pedro

 

Hola, me pongo en contacto con vosotros para hacer llegar mi gran indignación por lo que está ocurriendo en el Parque Natural de Cabo de Gata, aunque supongo que ya estaréis al tanto de todo. Este año fue mi segunda visita a este maravilloso parque, la primera hace seis años, y he notado cómo ha sido invadido por personas que en general no respetan la naturaleza. Personas que con su comportamiento están dañando y contribuyendo a la destrucción de un entorno único en el mundo, que nos pertenece a todos y tenemos obligación de cuidar. Desde mi punto de vista un lugar como este debería de tener un grado de protección a su altura y, si ya lo tiene, debería estar vigilado para que se cumpliera.

He visto cómo calas que antes eran poco o nada visitadas están llenas de basura y toda clase de mierdas, porque ahora están invadidas por personas egoístas que sólo piensan en divertirse y nada en conservar los pocos lugares naturales y vírgenes que nos quedan. Ejemplo de esto es la Cala San Pedro, una playa única por su enclave, su riqueza en flora y fauna y nada "homínica" hasta hace poco. Una playa espectacular que unos cuantos tontos han puesto de moda para sentirse diferentes unos días de su existencia haciéndose pasar por hippy, amor libre y todo eso... y que no sienten dolor ni vergüenza de ver en el estado tan lamentable en el que lo dejan.
Y yo me pregunto tratándose de un parque ¿tan complicado es controlar las visitas que esta cala tiene al día? Si antes sólo se podía acceder a ella por un sendero que unas cuantas personas realizaban (ligeras de equipaje y basuras para abandonar) ¿a quién se le ocurrió la genial idea de desembarcar a gente en barco cargados hasta arriba de toda clase de residuos? Además del dueño de la barca que se pone las botas en verano ¿a quién beneficia esto? Está claro que al parque no, y tampoco a la gente del lugar que verán que año tras año se deteriora su bien más preciado ¡y el de todos!

Me parece mentira que esto esté ocurriendo, ¿Dónde están las autoridades que deben proteger este lugar? ¿Acaso no hay nadie que esté vigilando o es que no se puede hacer nada? Espero que alguien lo suficientemente capaz y valiente pueda meter mano dura o el equilibrio de este parque se verá gravemente dañado. Gracias por leerlo.

Encarni Rubio

 

El desencanto de la “REALEZA”

Cuentan que Dª Leticia, Reina de España, conoció hace muchos años un pueblecito de la costa de Almería, llamado Carboneras, y que desde allí visitó todo el Parque Natural de Cabo de Gata, que no tenía nada que envidiar por su autenticidad a cualquiera de las paradisíacas islas griegas. Con esta idea, saltándose protocolo y agenda, convenció a D. Felipe y a otras dos parejas de la realeza europea, para pasar unos días de descanso donde recordar lo que en un tiempo fueron días felices de ensoñación y disfrute alternativo. Recordaba su llegada en tiempos pasados en donde, una vez cogida la desviación de Carboneras, uno se adentraba en un paisaje estepario, semiárido, poblado de matorral bajo y espinoso que le daba ese aire de territorio virgen. Paisaje que le acompañaba hasta la mismísima Aguamarga, donde pueblo y territorio colindantes seguían siendo lo mismo. Tal para cual.

El retorno de los reyes con sus allegados reales tuvo un primer encuentro chocante con la sustancial modificación del territorio donde se había sustituido los espartos, chumberas aliagas, garranchuelo y tomillos por unas plantaciones de melones, hortalizas y árboles frutales que desde la distancia de la carretera de acceso no se sabía exactamente a cuál especie correspondían. La excusa de los reyes a su reales invitados nórdicos, a quienes les habían hablado de un lugar respetado por todos como una joya vegetal de tipo mediterráneo, fue la oficial: el DESARROLLO a veces tiene estos inconvenientes.

En cualquier caso había mucho parque que patear alrededor de Aguamarga, mucha costa con calas vacías y acantilados hermosos, pero, sobre todo, y como curiosidad inédita en ese paisaje de destrucción vegetal propiciada por el DESARROLLO, todavía existía allí cerca, en una rambla de las que llegan al pueblo, un olivo mucho más antiguo que los famosos del Monte de los Olivos de Jerusalén, un olivo centenario... ¡qué digo yo…! ¡La OLIVA MILENARIA DE AGUAMARGA!

 
Foto: Olivo milenario © RLtablon
 

Las tres parejas reales quedaron prendadas de tal curiosidad salvada durante 1.500 o 2.000 años de la labor depredadora del hombre, pero sobre todo de la piqueta urbano-desarrollista de estos últimos 15 años y decidieron programar para el día siguiente un paseo por esos caminos hasta llegar a los pies del olivo.
Mientras tanto los burócratas del turismo andaluz y sobre todo los de municipios del entorno hacían cábalas del impacto que este hecho tendría con vistas a expandir sus bolsillos al compás de los reyes. Claro que lo que no sabían es que para recoger hay que sembrar y no precisamente invernaderos y adosados.
Pero sigamos. Cuentan que al día siguiente muy temprano, sin ningún protocolo y como cualquier turista español o guiri respetuoso con el entorno, se pusieron sus zapatillas de trekking, tomaron sus bastones y seguidos de una discreta vigilancia tomaron el camino que conduce a la Oliva Milenaria.

En los primeros cientos de metros hasta el recodo de la rambla de Viruegues transcurrieron por la carretera de acceso a la población (AL-5106) de Aguamarga donde tuvieron que sortear y apartar alguna que otra bolsa cerrada o rota de basura doméstica que sin duda algún turista ocasional, y maleducado, no habría tenido tiempo de depositar en el contenedor dispuesto al respecto.

Por lo visto este turista pensó que daba lo mismo dejarlo a la vera del camino que a la vera del contenedor, pues estos durante toda su estancia veraniega habían estado sistemáticamente llenos a rebosar, dado que nadie del servicio de limpieza del ayuntamiento de Níjar tuvo el detalle de recoger en tiempo, salvo un único empleado que dedicaba todos sus esfuerzos a meter dentro del contenedor lo que los hosteleros dejaban fuera, entre otras cosas para evitar su desparrame durante la noche por efecto de las incursiones de perros y gatos. Cuentan que sus majestades los reyes tuvieron que ofrecer como excusa a sus invitados, ante la vista de dichos bolsones de basura a la vera del camino, la siguiente explicación: “Como consecuencia del tremendo desarrollo que han tenido los españoles de esta zona debido a los invernaderos, el ayuntamiento de Níjar puede ofrecer un servicio de recogida de basura puerta a puerta en este caso desde los lindes del camino”.

Foto: Rambla de Viruegues © RLtablon
 

Pero sigamos explicando qué ocurrió durante la excursión real. Cuando tomaron la senda de tierra ubicada a la derecha de la carretera local, un poco antes de llegar a La Joya, comprobaron que lo que sin duda debería haber sido un camino preparado con la naturalidad del entorno, es decir el que se hace al andar, este estaba fuertemente erosionado por el paso de vehículos de todo tipo que no sólo habían sido utilizados para acercar al visitante vago al pié del olivo. También había sido utilizado por volquetes de todo tipo para escombrar la zona de los restos del urbanicidio de Aguamarga.

Un ligero carraspeo de su majestad la Reina hizo que el ayudante que la seguía discretamente se acercara y le sugirió llamar a los vehículos para proceder a una prudente retirada de la zona con sus invitados, ante el pobre espectáculo que daba el entorno de su amada Aguamarga. Felipe, por el contrario, le sugirió que, ya que apenas quedaban 300 metros, valía la pena terminar el recorrido, descansar y volver a almorzar, y como tal así lo hicieron.

Terminaron el camino, vieron el olivo y descansaron junto a un retrete que a modo de trono presidía (yacía) a la vera de la Oliva Milenaria. Todo un motivo para el desencanto REAL. Todo un reflejo de lo que nos queda para llegar a ser los españoles un pueblo algo más que DESARROLLADO.

Todo un símbolo de la desidia MUNICIPAL.

Esto es una fábula de lo que podría haber pasado si sus majestades hubieran llegado a Agua Amarga como habían anunciado.

Ovidio

 

Sobre la cretinez del objeto de gasto de dinero público

 
Recientemente he visto que han hecho un carril bici entre el pinar de Genoveses y Mónsul, aprovechando el trazado de una ruta senderista, pero he observado algunas “rarezas”, por ejemplo: ¿Cómo llegamos al comienzo del carril bici? Hay que entrar por la pista de tierra desde la rotonda de San José, bajar el camino del pinar y ya ahí, tomamos el carril bici ¿No es más eficiente si queremos ir a Mónsul, por ejemplo, seguir la pista ya hecha?
Foto: Carril bici en Genoveses © PGC

Para ver la necesidad de un carril bici hay que tener en cuenta dos variables fundamentales:
• Donde la intensidad del tráfico rodado sea mayor
• Donde la velocidad de circulación de los vehículos a motor sea superior a 30 Km./h.

Y, por supuesto, donde no haya vía preexistente.

Se trata de buscar en las vías urbanas la coexistencia del coche, la bici y el peatón (Ámsterdam p. ej. no tiene carriles bici) o mejor todavía, limitar el coche y pensar la ciudad para el ciclista y el peatón. En suelo rústico, limitar el acceso de coches y no hacer nuevos aparcamientos. Y en carreteras se trata de pensar los viales desde otro planteamiento: bajar la velocidad de circulación y planificar las carreteras con arcenes anchos. Donde no sea posible obtener una velocidad inferior a 30 Km./h., ahí sí, preparar un carril bici.

Entre las previsiones de la Junta Rectora del Parque para 2015, figura la implantación de la Red Cicloturística. Esperemos que sea capaz de realizar estudios previos y la ejecute en los lugares donde sea realmente necesaria, que hay muchísimos (entre San José y El Pozo, p. ejemplo) y no duplique vías ya existentes.

Como colofón, otra cretinez. Están haciendo una escuela de golf con dinero público en El Toyo. No tiene la Administración otras cosas más interesantes y, sobre todo, más eficientes en las que gastarse nuestro dinero?

Pia Garcia Carrara

 

Sobre el Hotel del Algarrobico

Estimados amigos de El Eco del Parque,

Felicitarles por su encomiable labor en defensa de este entorno tan espectacular que supone el Parque Natural de Cabo de Gata que visito con regularidad desde hace ya casi 40 años. A veces pienso que hace falta mucha moral para estar ahí: bien sea para denunciar la suciedad reinante en playas, ramblas y aledaños de las poblaciones, o la agresión sufrida en la zona de El Algarrobico, y no tirar la toalla cuando al cabo de 40 años, salvo excepciones, apenas hemos avanzado algo en el compromiso de las autoridades locales (municipales) por mantener el entorno intacto. De eso se trata esta carta, en hacerles llegar que existe otro modelo de desarrollo turístico y que no ha sido asimilado después de tantos años.

Soy foráneo, no soy de allí..., ni siquiera de Almería o Andalucía, pero me tomo la libertad de opinar e incluso de criticar de la misma manera que lo hago por la tala de los bosques en la Amazonía; porque ese territorio que antes era de los árabes y antes de los visigodos y antes de..., es patrimonio de la humanidad, y para suerte de los que tienen la oportunidad de vivir actualmente y administrarlo, su deber es cuidarlo para las generaciones futuras, de allí o de fuera.

Asistí en Almería capital a una charla sobre el estado jurídico del derribo del famoso hotel y una asistente se quejaba amargamente de cómo apenas unos cuantos naturales de la zona eran capaces de movilizarse por dejar la TIERRA tal cual y esto sin duda dice mucho de cómo somos, pero también dice mucho de cómo nos han educado y esto es responsabilidad del que manda.

Resulta paradójico que la corporación municipal de Carboneras se empecine en continuar con el modelo “algarrobico” e incluso que mucho “militante” socialista con cargo en otros municipios se posicionen con la famosa frase de: “Hombre ya que está construido, se podía utilizar para...!” ...como si ese “para” (centro de la tercera edad, por ejemplo) no costara mucho dinero que sin duda alguien tendrá que pagar y a lo que responde: “Cabe la posibilidad de hacerlo rentable trayendo ancianos alemanes...” ...vamos, un hotel para guiris de la tercera edad ricos, como si esto fuera distinto a lo que tenía previsto ser.

Esperaba que esta forma de pensar hubiera cambiado radicalmente entre los alcaldes que con el famoso mantra de los puestos de trabajo en hostelería, que usan demagógicamente, “niegan la mayor”. ¿Y cuál es esta? Que el sector hostelero a pequeña escala que ha nacido de la iniciativa de los naturales o allegados del lugar y que ha restaurado y habilitado cortijos para casas rurales cubriendo la demanda de mucho visitante ocasional, incluyendo casas reales, es un caso claro de éxito y una alternativa muy interesante frente a los grandes e impersonales hoteles que sacan ventaja de su inclusión ilegal en un paisaje único y a la alarmante proliferación de urbanizaciones de horrorosos adosados que con apenas un 30% de ocupación a lo largo del año genera enormes cantidades de escombros que van a parar a los lindes de los pueblos ocupando y destrozando ramblas y paseos, destruyendo precisamente el reclamo principal por el que sus promotores locales pretenden vender esta segunda vivienda a foráneos como yo: el PAISAJE INTACTO.

Eso sí, ahora como hace 40 años, los ayuntamientos cobrando su licencia de obras mientras hacen la vista gorda sobre las escombreras. PAN (para ellos) para hoy y HAMBRE para mañana (para todos).

Rafael López-Peña

 

Sobre el cambio global

La relativización moral, llamada por algunos postmodernismo, arranca de la sobresaturación de información del individuo urbano. En este punto, las personas confunden el tiempo físico (cósmico) con el tiempo histórico (antiguamente la biología era llamada Historia Natural). El tiempo físico es un conjunto observable de sucesos contingentes que desde el presente no podemos predecir científicamente. El tiempo histórico o, para entendernos mejor, el futuro que por naturaleza nos corresponde como especies biológicas a todos los seres vivos, es más o menos predecible.

La antropología, la psicología y la sociología han apoyado la visión errónea que el hombre actual tiene de “lo natural “, pues relacionamos Naturaleza con tiempo cósmico: estas tres ciencias antagónicas, al no poder establecer un pensamiento unificado del ser humano, nos han dejado “huérfanas” de ética.

Las ciencias históricas pueden arrojar algo de luz y hacernos recobrar el rumbo. En general, según las teorías históricas, para que una sociedad sea estable deben darse tres cosas: reproducción de ideas, reproducción de materia y reproducción de cuerpos. Las personas que son capaces de matar a un bello pájaro por el placer de matar y a su vez se mofan si alguien se lo recrimina es un ejemplo (el pájaro es una idea porque detrás del pájaro está todo el ecosistema con sus servicios). Las personas que producen materiales con “obsolescencia programada“ para crear puestos de trabajo y mercado están tirando piedras sobre su propio tejado porque puede ser que un día ellos mismos necesiten materia de otro productor y esta sea defectuosa. Las personas que tienen hijos para llenar su vacío consumista o por alguna razón deliberada y no sentida, están trayendo al mundo seres que no serán felices porque incluso, los hijos de sus hijos, no se sentirán ya como regeneración de la vida y la Naturaleza, sino más bien como objetos de un capricho sociocultural.

Desde este punto de vista, ético y natural a la vez, nos hemos desviado un poco de rumbo… -Ahora sí-.

Francisco Ortiz