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A vista de pájaro

Foto: Mapa de la zona
Luciendo el palmito

Nuevamente el viento me ha traído a Rodalquilar, al corazón del Parque. Siento latir la tierra bajo mis pies, como si quisiera explotar y escupir todo el oro que guarda celosamente en sus entrañas. Ese oro que, ya desde tiempos remotos, los romanos extraían del Cerro del Cinto. Gabriel Requena, un viejo minero que ahora vive en San Isidro, me contaba hace unos días que todavía hay mucho oro allí. Él tuvo que dejar de trabajar en la mina por culpa del polvo en suspensión que siempre estaba presente. Le produjo un problema pulmonar, que erradicó marchándose a Francia a trabajar. Nuestra ruta de hoy parte del pueblo de Rodalquilar en dirección a la barriada de Los Albaricoques.

Subimos hacia el cerro pasando por las instalaciones de las minas, que hoy día son utilizadas como oficinas y distintas dependencias del Parque. La pista va dejando a la derecha las extintas minas de Avellón. Minas abandonadas que convierten la base del Cerro del Cinto en un complejo mundo de galerías y agujeritos. A unos cuatro kilómetros del pueblo se nos presenta una encrucijada. Si seguimos recto llegaremos a Los Albaricoques. El camino de la derecha nos conduce al Cortijo de El Fraile. Lugar que inspiró a Federico García Lorca para escribir "Bodas de Sangre". Al final de este relato podéis deleitaros con un romance popular que me dio hace unos años una viejecita de Níjar y que hace alusión a los hechos que acaecieron el 22 de Julio de 1928.

Nosotros seguiremos nuestro caminar desviándonos hacia la izquierda. Otro día iremos al Cortijo de El Fraile. Esta nueva pista, llena de pitas a nuestra derecha, tras un kilómetro, nos lleva directos al Cortijo de Requena. Muy deteriorado y que es utilizado como corral de ganado. Junto a éste, un aljibe alargado. A 100 metros a la izquierda nos topamos con otro aljibe redondo, tipo champiñón. Y de nuevo, a otros 100 metros, nos paramos frente a un pozo de agua con forma de garita de guardia. Unos metros más adelante han construido este otoño una gran cerca para las ovejas y cabras que pastan en la zona.

Nos introducimos en el Barranco de Requena. La pista se transforma en sendero. Iniciamos la ascensión rodeados de una impresionante masa vegetal de palmitos. Nos vemos obligados a cruzar al lado izquierdo de la montaña ya que de seguir tendríamos prácticamente que escalar por las rocas. El acceso es a través de una ramblilla, que borra el sendero entre la vegetación y las rocas. Por este lado se torna confuso y empinado.

Llegamos a un punto en el que vemos a la derecha una subida reforzada por un muro de piedras. Aquí cruzamos de nuevo a la derecha a través de la raja del barranco, y metemos la directa en la ascensión.

Más arriba encontramos una especie de puesto redondo de piedra. Tal vez se utilice como puesto de caza de la perdiz con reclamo. Seguimos avanzando, ya con poca pendiente, por una altiplanicie desde la cual divisamos ya cercano un radar con forma de gran bola blanca. Nos encontramos con un camino de tierra, en muy buen estado, que cruza perpendicular a nosotros. A un lado, un poco más lejos, vemos una torre de control. Tal vez para incendios.

Foto: Desde arriba de la Majada Redonda, © OM

De frente nos quedamos patidifusos con la magnífica panorámica que se nos presenta. Desde este punto divisamos el mar, La Isleta, Los Escullos, Las Gemelas o Cerro de Los Frailes... Giramos a la derecha, dirección a la bola blanca, abstraídos con lo que acabamos de ver. Tras ésta nos colocamos sobre La Caldera Volcánica de Majada Redonda. Con otra vista que nos hace dudar si quedarnos o seguir la ruta. Desde aquí podemos hacer dos cosa: bajar hasta el volcán y desde allí llegar a Las Presillas Bajas, o bien retornar por el camino hasta el origen. Eso lo dejo a vuestra elección. Y como lo prometido es deuda, ahí va el romance.

Julián

Programa de las rutas de senderismo de la Asociación en la agenda de El Eco del Parque. Estás bienvenido.

 

Romance popular Bodas de Sangre

I Parte

Sagrada Virgen del Mar, madre de los afligidos, dame tu divina gracia, de corazón lo pido, para poder redactar el crimen más vengativo que ha visto la humanidad. En la provincia de Almería, por toda España es nombrado, hay un pueblo de importancia, el cual Níjar es llamado. En el Cortijo del Fraile vive Francisco Cañada, querido por todo el campo por ser de familia honrada. Éste sigue su labor en ese cortijo hermoso. Por no tener más que hijas, siempre tiene muchos mozos. La hija mayor que tenía era una bella mujer, con un mozo casó que se llamaba José. Ya que su hija casó con un hombre honrado y bueno, en un cortijo les pone que le llama "El Cambronero". José siembra ese cortijo, se hizo un fuerte labrador. Por ser sus hijos pequeños, a un hermano recogió. Lo han criado como un hijo, lo mismo él que su mujer. Casimiro ya creció y un día empezaron a hablar: <Te has de poner en estado con Francisca, mi "cuñá". Mi cuñada es fea y coja, su padre la tiene dotada. Tu te has de casar con ella, que el dinero no se vaya>. Su hermano toma el consejo y a "El Fraile" se encaminó y, siendo todos conformes, la boda se preparó. Estando todo completo, dos corderos se mataron para dar buena comida a todos los invitados . A las once de la noche, dice Francisco Cañada: <Se acuesten todos un rato, pa salir de madrugada>. Ya que todos se acostaron y todos dormían bien, a las dos de la mañana llegan José y su mujer. <Padre abra usted la puerta>. Su padre se levantó y ha conocido a su yerno, que algo malo le pasó. Se levanta el personal preguntando qué ha pasado, y al novio van a contar que la novia se ha marchado. Al ver un drama tan feo, cada cual se preparó, cada uno con su mulo, todos en busca del ladrón. Todos comentando el hecho, Manuel Montes se marchó, y a una legua del cortijo con un muerto tropezó. Se paró a reconocerlo, con su hermano se encontró, y oye una voz de mujer que estas palabras le habló: <Primo dame cuatro tiros, por mí a tu hermano han matado>. <Anda y que te mate Dios, dime quién lo ha asesinado>. La novia contestó: <Ha sido un enmascarado>. Se marchó para el cortijo a contar lo que ha pasado. El mismo hermano del muerto a Níjar se encaminó a dar cuenta a la justicia de todo lo que pasó. En el sitio del suceso, al llegar la autoridad, ven a Paco Montes muerto y a Francisca medio "ahogá". Cogen a Francisca presa, a su hermana y a su cuñado, a su novio Casimiro y al padre que lo engendró. En la otra segunda parte damos cuenta y razón de la declaración del novio y lo que la novia habló.

II Parte

A Casimiro Pérez, el novio, le toman declaración: <No sé nada señor juez, ni fui yo quien la mató. Yo le juro, señor juez, si lo hubiera visto yo, a él le hubiera dado un tiro y a ella hubieran sido dos>. Manda el juez que entre la novia, y ésta se presentó, dando varias cojetadas, a prestar declaración. Le pregunta el señor juez: <Por ti han matado a tu primo. ¿Cómo te fuiste con él siendo tu novio Casimiro?. <A mi primo Paco Montes, señor juez, siempre he querido, de él estaba enamorada y no quería a Casimiro. Si di palabra a mi padre de unirme a ese hombre, es que Paco no quería no sólo a mi nombre. Lo invitamos a la boda, y hablé un poco con mi primo. Le dije: "Hazme feliz". Me dijo: "Vente conmigo". Le dije, llena de gozo, "en la calle espérame". Salí, me monté en su mulo y apretamos a correr. Media hora de camino, el mulo a todo correr, divisamos unos bultos y era mi "cuñao". "Paco, José mi "cuñao" viene, defiéndete por favor". Metió mano a su revolver y José se lo quitó. José le pegó tres tiros, mi hermana a mí agarró. Cuando me dejó por muerta se retiraron los dos. Es cuanto puedo decirles, ésta es la pura verdad>. Y entonces el juez ordena que le den la libertad. Manda el juez que entre José y éste se presenta. De lo que le preguntaron al principio se negó. Ya no tuvo más remedio que decir: <Yo le maté después de una gran lucha que tuve que hacer con él. Yo no llevaba herramienta, su revolver le quité. Como la vida es amable, tres tiros le disparé. Mi mujer cogió a su hermana, porque era su deber. La cogió de la garganta, como era de temer>. Al otro día por la mañana, los sacan en conducción, y la mujer de José, en la iglesia se metió. Se hinca Carmen de rodillas, al pie del altar mayor, y a la Virgen del Carmen, esta súplica le echó: <Sagrada Virgen del Carmen, a tus plantas yo me humillo. Dadme valor Madre mía, ¿qué hago yo con mi chiquillo?. Mi niño de quince meses, sin tener calor de nadie, a Sorbas nos llevan presos, lo mismo a mí que a su padre. Jesús redentor del mundo, yo me quisiera morir, por Dios, quitadme la vida, que más no puedo sufrir>. Y a otro día por la mañana, los sacan en conducción y en la cárcel de Sorbas, con su marido ingresó.