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Los veranos en el Parque

En este artículo queremos poner de manifiesto los problemas que en las épocas estivales se dan en los núcleos urbanos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. San José se convierte en un punto de referencia, ya que el crecimiento urbanístico al que está sometido le hacen ser cabeza de lanza de todos los déficit de infraestructuras que el Parque Natural sufre, aunque en las demás pedanías las deficiencias se hacen sentir de forma más acusada. Los problemas se amontonan, a pesar de ser fáciles de solucionar con un poco de previsión y organización por parte de los organismos oficiales, que son los que debieran planificar y coordinarse para que estos inconvenientes no se repitieran verano tras verano. La pésima imagen y las quejas se multiplican por doquier por parte de los visitantes y de los vecinos.

Foto: Contenedor de basura esperando la recogida, © Amigos del Parque

En Rodalquilar, el tema del agua potable, o al menos del agua sanitaria, se vuelve insostenible en cuanto que la población estacional crece (cortes en el suministro, aguas con aspecto tan poco recomendable que uno no se atreve ni a ducharse, etc.); la acumulación de vehículos en la calle que recorre el pueblo, bien sea aparcados bien transitando, es caótica, agravado por la inexistencia de aceras para los transeúntes.

En Las Negras, el asunto de los coches se repite (atascos, pitidos,...); las innumerables obras con sus contenedores, camiones, ruidos insoportables y polvo empeoran la situación. En La Isleta y Agua Amarga se repiten los problemas de coches y obras, agudizados por la propia estructura de las poblaciones (calles pequeñas sin aceras, imposibilidad de aparcar los numerosos vehículos que residen o visitan puntualmente el lugar). En la zona de San Miguel y Cabo de Gata la cuestión es idéntica.

En toda la extensión del Parque las aguas residuales, que ya de por sí son un verdadero lastre (teniendo en cuenta que esto es un espacio protegido, de máxima importancia ecológica), en los meses veraniegos se convierten en auténtico problema sanitario, ya que las aguas fecales rezuman al exterior, provocando puntos de alto riesgo para la salud (fugas en las playas urbanas, concentración de parásitos, propagación de infecciones, mal olor, etc.), intensificado todo por el calor y los vientos de la zona. Las recogidas de basuras son insuficientes, los contenedores urbanos, de las calas o caminos y las papeleras se llenan y rebosan esparciendo moscas y mal olor. No hay policía municipal en ninguno de los núcleos habitados. La infraestructura sanitaria de urgencia es inexistente...

La lista se puede aumentar, pero a todos nos gustaría que se empezaran a resolver todas estas cuestiones; sabemos que los responsables están demasiado lejos para involucrarse en la necesidad de soluciones, y que sólo les llega el ECO de estos problemas.

Soluciones posibles:
Aumentar la frecuencia de la recogida de basuras, además de la colocación de más contenedores y papeleras en las poblaciones y en las zonas más concurridas.

Mantener en funcionamiento óptimo las depuradoras de aguas residuales; agrandarlas y/o crear nuevas instalaciones de depuración donde sean insuficientes.

Colocar puntos de socorro en los lugares más visitados (playas, localidades, etc.) para las eventuales emergencias sanitarias.

Crear planes de desarrollo urbanístico coherente con el lugar en donde estamos, sin olvidar que esto es un Parque Natural, contemplando soluciones a las infraestructuras básicas (aceras, aparcamientos, accesos, agua potable, aguas residuales, etc.) antes del comienzo de las obras. Después todo son chapuzas caras e insuficientes.

Potenciar un tipo de turismo ecológico, que valore el ecosistema protegido, que no sólo sea estacional sino a lo largo de todo el año, para poder evitar las grandes aglomeraciones que no satisfacen a nadie. Para turismo masivo hay a lo largo de la costa mediterránea numerosos puntos que concentran este tipo de visitas. De lo que hay muy poco son espacios protegidos, y éstos están en alza.

Limitar, vigilar y controlar el aumento de ruidos en los puntos urbanos conflictivos (insonorización de locales, horarios restringidos para la maquinaria pesada de las obras, etc.). La contaminación acústica genera verdaderos conflictos de convivencia.

Crear aparcamientos públicos en la entrada de las poblaciones pequeñas. Organizar el trafico con señales y/o agentes para ello en la temporada veraniega.

M. Goya