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Salud ambiental

Prevenir la intoxicación por abuso de productos químicos cotidianos.

Bienvenido/a al espacio de Salud Ambiental. En el anterior artículo, expuse la importancia de conocer los efectos que producen en nuestra salud el exceso de sustancias peligrosas y habituales que están detrás del aumento vertiginoso de serios problemas de salud.
Ignorar esta realidad es en sí una fuente de riesgo que debemos evitar individual y colectivamente. El conocimiento de lo que consumimos y comemos, es un paso importante para la protección de nuestra salud individual pero también colectiva y a la vez es una forma de generar participación social responsable y fundada.

No obstante, muchas veces sucede que empezamos a conocer los tóxicos y entramos en una espiral de querer saber cuáles son, dónde están, cómo actúan, etc. Esto nos puede provocar, desde terror, a no usar nada, hasta un profundo rechazo a todo lo que contradiga nuestros hábitos. Informarse es saludable como parte de un proceso de toma de decisiones, hasta el punto en que comprendemos la mecánica común y trascendemos a cada artículo o producto individualmente. Por tanto, un riesgo en sí es abusar de la búsqueda de tóxicos, que puede ser paralizante y puede producir un efecto indeseado: que nuestra atención y motivación se centren en lo peligroso y entorpezcan el proceso de aprendizaje que busca lo seguro y coherente.

Conocer es un paso previo a asumir, aceptar, agradecer y decidir para vivir plenamente. Personalmente, aunque difíciles de llevar a cabo en algunas circunstancias, me parecen actos muy necesarios para nuestra salud en términos holísticos. Si nos quedamos en los juicios, en la negación, en los miedos o en la rabia, no avanzamos y no podemos tomar decisiones sensatas ni efectivas.

Por otro lado, conocer cómo se producen nuestros alimentos y artículos de consumo cotidiano, conocer las políticas de empresa de la industria química o farmacéutica o del sector alimentario, puede generar muchas emociones negativas que tenemos que aprender a canalizar. Por esta razón, uno de los factores de protección es mantener una actitud constructiva: una vez informados/as, aceptar para poder escoger.

 
 

Fijémonos en que, cuando la actitud (consciente o inconscientemente) se centra en “estar en contra de”, (ya sea de la industria, de los/as fumigadores/as, etc.) el estado físico y emocional de la persona entra en conflicto y desgasta nuestra energía. En esos casos la motivación se echa por tierra a través del dolor, de la rabia, y se termina empeorando físicamente. Otras personas centran su atención, motivación o “intención a favor de” su desarrollo personal, el de su comunidad, su propia salud, las posibles soluciones, etc., en estos casos, la salud se desarrolla más favorablemente porque se está en una búsqueda en positivo que es generativa y por tanto creativa.
Por esta razón y, en mi opinión, la mayor fuente de seguridad está en nuestra actitud ante las fuentes de riesgo. Para saber cuál es nuestra actitud ante ellas, es útil hacernos algunas preguntas como: si las estamos percibiendo equilibradamente, si nuestra actitud es creativa o tóxica y comprobar, preguntarnos, observarnos, si honestamente necesitamos todo lo que consumimos. ¿Por qué? Porque la mayor fuente de riesgo aparece a través de nuestra alimentación y consumo.

Se trata de aprender a ver nuestro consumo y nuestro entorno de otra manera distinta, volviéndonos conscientes de las consecuencias y efectos que genera nuestra forma de alimentarnos y consumir en general. Invertir en una multinacional que no garantiza salud, (o que tiene multitud de pleitos por no respetar los derechos de sus trabajadores/as) genera muy diferentes efectos, que invertir en un campesino o en una tienda familiar que sí lo hace. Es algo que los Grupos de Consumo están favoreciendo con su expansión ante la crisis y en la titánica búsqueda de una mayor soberanía alimentaria. Son espacios donde este proceso de aprendizaje se hace en colectivo, localizando productores/as locales que ofrezcan alimentos de cercanía y ecológicos. En El Pozo de los Frailes podéis conocer, por ejemplo, la iniciativa de la cooperativaintegralcabodegata.wordpress.com, que organiza un grupo para abastecer la zona. Este Grupo de Consumo, como tantos otros, facilita a sus asociados/as una alimentación ecológica y de cercanía a precio realmente equilibrado. Numerosos autores/as han escrito acerca de que este cambio individual podría transformar la economía global, favoreciendo la distribución de la riqueza y la justicia social. Podéis buscar información por ejemplo de Johnny Azpilicueta, sobre el El tenedor: la herramienta más poderosa para cambiar el mundo.

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Una actitud creativa, constructiva, aplicada al riesgo químico, es para mí la mayor fuente de seguridad en salud ambiental. Requiere cierta dosis de valentía y trabajo, pero sobre todo cierta dosis de consciencia en no quedarnos atrapadas en los riesgos, sino simplemente conocerlos para mantenernos a salvo de ellos, buscando otros productos o formas de hacer más sostenibles, siempre con sentido común y sin llegar a extremos.

El empoderamiento y la actitud creativa son factores protectores de nuestra salud. En el momento en que ponemos nuestra conciencia y nuestra capacidad de decisión sobre nuestro consumo y hábitos, se traduce en una fuente de creatividad que suma y que genera nuevos efectos y diferentes causas.

Para acompañarnos mutuamente en este proceso y compartir el conocimiento en salud ambiental de manera creativa, seguimos trabajando para la formación y el desarrollo, ahora también desde nuestra escuela virtual en la Red Cooperativa EcoSalud.

SALUD AMBIENTAL - ACTUALIDAD:
FUMIGACIONES EN EL PARQUE NATURAL CABO DE GATA

Recientemente se han iniciado las fumigaciones programadas para la primavera, donde hay 4 equipos públicos haciendo fumigaciones casi constantemente en las poblaciones, parques, jardines, basuras y carreteras. Algunas fumigaciones se realizan con el objetivo de ajardinar la vegetación y que no salga sobre el asfalto o las aceras. En este caso se usan herbicidas peligrosos, aunque muy rentables para la industria y a pesar de que se puede desbrozar o usar otras técnicas seguras. En algunos casos, las propias vecinas y vecinos nos hemos encargado de desbrozar el entorno de nuestras casas, manteniendo así una prevención contra las plagas, pero también contra las fumigaciones sistemáticas que encontramos innecesarias.

A parte de las fumigaciones habituales, según el propio ayuntamiento de Níjar, varios vecinos/as han solicitado telefónicamente, a principios del mes de marzo, aquejados/as de ciertas alergias y contra la procesionaria, que se apliquen biocidas en la zona oeste de San José.

Los pinos afectados están muy cerca de la guardería y del colegio, (recordar que son productos que se dispersan en un radio de muchos metros durante días o semanas). No obstante, el ayuntamiento ha fumigado una gran zona de este barrio, incluyendo aceras asfaltadas y espacios privados, sin previo aviso y, en la mayoría de los casos, sin ningún tipo de protección, según testigos presenciales.

¿Vale la pena correr el riesgo de fumigar tan cerca de los niños y niñas?, ¿No estamos matando moscas a cañonazos? La procesionaria se ha venido tratando durante décadas de manera preventiva, con el vareo y la quema de los nidos. Pero si un/a vecino/a asustado/a por unas orugas llama al ayuntamiento, es probable que se viertan productos muy peligrosos y rentables, por otro lado. Un producto capaz de matar a una oruga, no puede ser inocuo para otro ser vivo que esté cerca. Este es un caso en el que necesitamos fuentes de seguridad, como la actitud coherente de los/as vecinos/as, el que el ayuntamiento coordine mejor las actuaciones sobre las cuales, según nos han informado, no tienen demasiado control y no están dispuestos a dejar de realizar. Se da el caso de empresas privadas que fumigan espacios públicos según llame un/a cliente/a, sin tener en cuenta la repercusión que esto pueda tener para la salud comunitaria, sin ofrecer el control de seguridad ni protección necesarios, sin coordinación entre sí.

Por tanto, una fuente de seguridad importante es la información y el control de las fumigaciones (ya que parecen inevitables) de manera coordinada, algo que considero una responsabilidad individual, pero también de nuestras instituciones y funcionariado en sus sistemas de mantenimiento y prevención. No podemos tomar decisiones saludables si desconocemos los efectos de los productos que usamos ni cómo y por qué se aplican. Pero, conociendo el transcurso de las enfermedades ocasionadas por el abuso de estas sustancias, la solución más eficaz, como casi siempre en salud, es la prevención.

Por tanto, nos gustaría desde este artículo, promover una reflexión sobre la conveniencia de reducir el uso de estas sustancias, respetando la salud del Parque Natural en el que vivimos y la nuestra propia.

Me gustará saber tu opinión sobre lo que has leído y si te resulta útil.
¡Despliega tu creatividad!
Muchas gracias y Salud.

Laura Domínguez
Rosado, Socióloga y formadora en ecología y salud ambiental
lauradrosado@gmail.com
www.red.ecosalud.es