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Vida natural

Salud ambiental

Los plásticos y la generación “tupperware”

En pocas décadas el plástico se ha instalado en nuestras vidas como un material imprescindible, cómodo y barato. No obstante, su uso desechable y masivo está provocando serios problemas ambientales y de salud en todos los seres vivos. Se fabrica con compuestos altamente contaminantes y, dependiendo de su composición, puede llegar a durar hasta un siglo.

En 2012 se produjeron unos 280 millones de toneladas de plástico en todo el mundo y hasta 2030 la industria pretende producir 33.000 toneladas más. Casi la mitad del consumo de plástico se dedica a los envases rígidos como botellas de agua o leche y a los embalajes. Un 20% se destina a productos del hogar, electrodomésticos, muebles o aplicaciones médicas y, en tercer lugar, se emplea para materiales de construcción (14,9%). En todo el mundo se consumen aproximadamente 1 millón de bolsas de plástico por minuto, siendo la vida media de una bolsa de 12 minutos y necesitando entre 400 y 1000 años para descomponerse. Por ejemplo, el envase de un yogur necesita 500 años para degradarse.

El 100% de las playas del mundo tienen microplásticos en la arena, que se siguen descomponiendo lentamente. Estas partículas están siendo alimento del plancton, aves, peces y alguno de sus componentes se encuentra en el 90% de las personas occidentales, (el Bisfenol A). Es decir, el plástico ha entrado en la cadena alimentaria de la que depende nuestra salud y supervivencia. La mayoría se hunde y cubre los fondos marinos, matando a las especies marinas encargadas de la limpieza y conservación de los océanos.

¿Recordáis el boom del tupperware? En los años 70 y 80 las cocinas españolas se inundaron con estupendos y baratos envases reutilizables de plástico que nos hacían la vida más fácil. Años más tarde, la misma generación que nació y creció rodeada de materiales plásticos, (entre muchos otros tóxicos cotidianos) es la que ha desarrollado mayores índices de cánceres hormonales a edades más tempranas. Son las personas nacidas en el “baby boom” y que llamo “generación tupperware”.

¿Por qué coincide el boom del plástico y la química en el hogar con el aumento de cánceres y enfermedades graves?

Hay varias razones. Una de ellas es porque el plástico tiene la cualidad de transmitir metabolitos (parte de sí mismo) al contenido cuando se calienta o aumenta de temperatura (porque le da el sol o porque lo metemos en el microondas). ¿Te has fijado alguna vez qué le pasa a una botella de plástico si la dejas al sol? Mediante esas burbujas parte del material plástico pasa al agua que contiene. De esta manera se ha hecho bastante cotidiana la ingestión de plásticos y sus consecuencias son graves para nuestros organismos.

Otra razón importante es que todas las personas portamos una “carga tóxica”, que es la suma de todos los contaminantes que hemos heredado y que hemos respirado, comido y bebido desde que nacimos. La carga tóxica se esconde en nuestras grasas. El plástico se fabrica con componentes muy tóxicos como el Bisfenol A, capaz de atravesar una placenta y afectar al feto. Es un disruptor endocrino (DE) que suplanta la actividad de nuestras hormonas naturales, provocando diversos trastornos, síndromes y enfermedades que pueden llegar a ser graves. Un exceso de actividad hormonal puede generar procesos cancerígenos y hay algunos tipos de cáncer muy asociados a la actividad hormonal excesiva (a la ingesta de DE). Al exceso de DE en organismos vivos se le atribuye el aumento de alergias, problemas inmunológicos, intolerancias alimentarias y ambientales, sensibilización del sistema nervioso central, diabetes, obesidad, autismo, hiperactividad, problemas reproductivos como abortos, infertilidad, entre muchos otros problemas de salud (ambiental) que aumentan paralelamente al “consumo tóxico”1.
Así pues, calentar alimentos plastificados o envasados e ingerirlos o tomar líquidos en envases de plástico calentados supone una sobredosis de DE que es importante evitar. El plástico usado en frío no contamina tanto su contenido y es un material cómodo, pero ¿has visto a donde van a parar todos los plásticos que consumimos y desechamos a diario? Te recomiendo que veas el documental Plastic Planet, fruto de 10 años de investigación que no te dejará indiferente.
El problema del plástico no se resuelve con el reciclaje, no es una solución sostenible porque su propio diseño lo hace demasiado duradero para ser un contaminante universal de usar y tirar. Normalmente el plástico reciclado se exporta a países pobres y/o termina derretido en vertederos, extendiendo una contaminación desproporcionada a la necesidad de uso de estos productos.

Una vez más, ejercer nuestro derecho y responsabilidad, como consumidores y consumidoras, es la clave para frenar el ecocidio que supone usar y tirar toneladas de plástico. Es necesario fomentar a través de nuestro consumo responsable e informado, que las industrias adopten medidas coherentes con el Principio de Precaución e investiguen otros materiales más sostenibles.

Parece conveniente también aprender otros hábitos para reducir el uso de artículos de plástico y envasados. Aunque es harto difícil poder abastecernos con alimentación “a granel” y evitar generar tanta basura en casa, es una gran aventura que puede cambiar nuestra sociedad a mejor. Por ejemplo, participar en grupos de consumo, donde se evitan intermediarios, envases y almacenajes, es una manera muy sana de favorecer la economía local, la producción minorista o artesanal, minimizar el uso de envases y transportes contaminantes.

 

EL PLÁSTICO EN EL PARQUE NATURAL CABO DE GATA-NÍJAR

En el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, (PN) el problema es preocupante en los fondos marinos, en el exceso de basuras en las playas y en las zonas interiores. Los vientos de la zona transportan muchos plásticos y cada vez que hay lluvias intensas el mar se inunda de islas de basura y todo tipo de materiales que son arrastrados por la corriente hasta llegar a las costas.

En muchos municipios del PN es frecuente oír quejas por la falta de papeleras, contenedores y una fluida recogida de basuras. En las temporadas turísticas en que la población se multiplica en el PN, el exceso de basura es uno de los problemas que afectan a la salud y al turismo. Los vientos característicos en la zona favorecen que el plástico se disperse junto con otros residuos. En muchas ocasiones, son personas voluntarias (vecinas y organizaciones sociales) las que proceden a la recogida de basura y limpieza de las zonas comunes. Así se han evitado problemas mayores de contaminación y proliferación de plagas (roedores, insectos, etc.). Con las altas temperaturas, la falta de recogida de los residuos y basuras, junto con la falta de papeleras en espacios públicos y playas, aumentan las plagas que son motivo de fumigaciones innecesarias que desencadenan los riesgos ambientales para nuestra salud. Así el ciclo de contaminación se nutre a sí mismo, esperando que tomemos conciencia y llevemos a cabo medidas, desde lo local hasta lo global, individual y colectivamente, como consumidores y consumidoras y como productores y productoras.

Gracias y Salud.

1. http://fondosaludambiental.org
http://plasticpollutioncoalition.org

Laura Domínguez
Rosado, Socióloga y formadora en ecología y salud ambiental
lauradrosado@gmail.com
www.red.ecosalud.es