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Patrimonio arquitectónico y etnológico

INTRODUCCIÓN:
UN PATRIMONIO AL ABANDONO

Cuando se cumplen 20 años de la creación del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, muchos nos preguntamos sobre cuánto se ha avanzado en su conservación. Nuestro Parque Natural alberga tanta y tan variada riqueza que los frentes conservacionistas han de ser múltiples: flora, fauna, patrimonio histórico, etnológico, etc.

Las administraciones competentes encargadas de velar por nuestro patrimonio público, disponen de las herramientas adecuadas para garantizar la conservación de este espacio natural. Herramientas que por desgracia, no se han utilizado de forma adecuada o suficiente.
La burda estrategia de “tapar los ojos” con pequeñas y puntuales actuaciones en la conservación del Parque Natural, a menudo rodeadas de polémica, pone de manifiesto la escasa y torpe gestión de una administración medioambiental, cuyos desacreditados responsables han conseguido el total desprestigio de la institución pública a la que representan.


 
Acto reinvidicativo en el Cortijo del Fraile © AP
 
Frente a este panorama de dejación e indiferencia por parte de la administración, los ciudadanos y ciudadanas, conscientes y conocedores del importante patrimonio que alberga este espacio protegido, se movilizan y reivindican una actuación eficaz por parte de los poderes públicos. Como contribución a esta reivindicación, la Asociación de Amigos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar quiere poner de manifiesto el estado de abandono en el que se encuentra nuestro patrimonio arquitectónico y etnográfico.
 

ATALAYAS Y FORTALEZAS
Tras la dominación musulmana, el Cabo de Gata se convirtió en frontera entre continentes y civilizaciones. Para frenar la avalancha de corsarios norteafricanos, desde la segunda mitad del s. XVI se iniciaría la construcción de una serie de edificaciones de carácter militar para la defensa del litoral, que por avatares de la historia, no se completaría hasta el s. XVIII.
El patrimonio arquitectónico resultante del mencionado sistema defensivo ha llegado hasta nuestros días en pésimas condiciones (salvo contadas excepciones).
Hacemos un breve recorrido por las diferentes atalayas y fortalezas de nuestro Parque Natural.

TORRE GARCÍA
Es la única fortificación del Parque Natural  que se encontraba en pie cuando el territorio quedó incorporado a la corona de Castilla. El 21 de diciembre de 1502 fue hallada en las inmediaciones de esta torre la imagen de la Virgen del Mar, hecho que, con el paso del tiempo, la convertiría en la más popular de las atalayas almerienses, convirtiéndose en el objetivo de una romería en honor a la patrona de Almería.
El paso del tiempo y el escaso mantenimiento convertiría en ruinas esta torre en el s. XVI, siendo reconstruida a finales de dicho siglo. A finales del s. XX fue restaurada por la Junta de Andalucía.
En la actualidad se encuentra en buen estado, aunque empieza a presentar síntomas de deterioro.

Torre García

© PG

 

TORRE DE SAN MIGUEL DE CABO DE GATA
A mediados del s. XVIII, durante el reinado de Fernando VI fue levantada esta torre para facilitar el asentamiento estable de la población de la zona. Estaba dotada con un cabo y dos torreros, un cabo de infantería, cuatro soldados y un artillero, contando con dos cañones de escaso calibre.
En el s. XX, hacia 1941 pasó a depender de la Guardia Civil, que asumió por entonces las competencias del cuerpo de carabineros.
La torre permanece desde que le fue transferida, bajo la jurisdicción de la Guardia Civil, que durante algún tiempo la usó como casa cuartel y sigue manteniéndola sin dicha función en la actualidad; en los años 80 del siglo XX la rodeó de una valla abaluartada, existente en la actualidad, encerrándola en una especie de patio rectangular.

 

Torre de San Miguel de Cabo de Gata, © MG

 

TORRE DE LA VELA BLANCA
A mediados del s. XVIII, tras haber quedado en ruinas en varias ocasiones, fue construida la torre vigía que ha llegado hasta nuestros días. El proyecto correría a cargo del ingeniero militar José Crame y fué construida a cargo de Francisco Pepín González. La torre quedó dotada con un cabo y dos torreros.
En los años 60 del s. XX el estado procedió a su enajenación, procediendo su propietario a su restauración como vivienda que ocupa como segunda residencia.

 

 

Torre de Vela Blanca

© MS

TORRE DE CALA HIGUERA
Fue proyectada y ejecutada casi al mismo tiempo que la anterior, así como por las mismas personas. A cambio de su construcción, la corona nombró a Francisco Pepín "Teniente de Infantería del Batallón fijo de Santo Domingo en la América"
En la década de los 60 del siglo pasado, al igual que la torre de la Vela Blanca, pasaría a manos de particulares. Actualmente la torre se encuentra en estado ruinoso.

 

Torre de Cala Hoguera, © MS

CASTILLO BATERÍA DE SAN FELIPE
Después de ser diseñado en 1735 por Felipe Crame, fue durante el reinado de Carlos III, cuando el reglamento de 1974 ordenó la construcción de una batería de cuatro cañones en el paraje de Los Escullos, realizándose la obra según el proyecto firmado en 1765 por José Crame, que combinaba en su plano una batería artillada de barbeta en su fachada marítima, con estancias comunes, capilla y cuarteles, dispuestos en torno a un patio y un hornabeque con barbacana y foso.
Era una de las nueve baterías para cuatro cañones que el mencionado reglamento ordenó construir en la costa del Reino de Granada, de las cuales, la de Rodalquilar también forma parte del Parque Natural.
La obra sería realizada a cargo de Bernabé Gómez Corbalán por Francisco Ruíz Garrido, arquitecto de Vera, su costo contractual sería de 201000 reales de vellón. A cambio de sufragar la construcción, Bernabé y su hermano Felipe, aristócratas almerienses, obtuvieron los grados de capitanes de caballería, hecho que, especialmente para el segundo, fue el inicio de una brillante carrera militar.
Tras una compleja historia de desidia y abandono, entre 1990 y 1991 sería restaurado según proyecto de los arquitectos Jose Manuel García Lirola y Alfonso Contreras Ibañez para equipamiento del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, siendo actualmente propiedad pública de la Junta de Andalucía. Aunque actualmente se encuentra en relativo buen estado, resulta muy poco funcional para la realización de determinados actos, al carecer del más mínimo y básico equipamiento.

 
Castillos batería de San Felipe, © PG
 

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