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Juicio del Androcymbium: absueltos sin ser juzgados

Se acabó el juicio penal del Androcymbium con sentencia absolutoria para todos los acusados. En el pasado mes de julio se celebró la fase oral del procedimiento penal abierto contra altas personalidades de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y varios empresarios, por la destrucción de una planta endémica del Parque que está en peligro de extinción.

Recorte de prensa: El Mundo 28/07/2006

La cuestión queda resumida en los siguientes términos: En 1998 un empresario solicita autorización a Medio Ambiente para hacer las obras correspondientes al trazado de una tubería para transportar agua al interior del Parque. La administración, a través del Delegado de Medio Ambiente de Almería, con el informe técnico correspondiente, emitido por la actual directora-conservadora del Parque, autoriza dichas obras. Se silencia que la tubería habría de pasar por una zona de máxima protección donde no se pueden autorizar actuaciones de ningún tipo, salvo que sean de conservación o investigación, y además no se respetan ni el trazado ni las condiciones de la obra. La consecuencia de dichas obras es que resultan destruidos unos 20.000 taxones de la planta especialmente protegida, que no se han vuelto a reproducir. Las denuncias y quejas durante la realización de las obras fueron constantes. Denunciaron nuestra asociación, Ecologistas en Acción, la guardería del Parque y el SEPRONA. Ni de Almería ni de Sevilla se obtuvo respuesta alguna, ni se paralizaron las obras, lo que provocó la implicación tanto del antiguo director del Parque como del director general de espacios protegidos de la Junta.

Durante la fase del procedimiento judicial, la única actuación de la Junta de Andalucía ha consistido en degradar la protección de la planta para minimizar su importancia. Ya no es una especie endémica ni está en peligro de extinción. Este intento de la propia Administración de eximirse de culpa se ha realizado de forma verdaderamente irregular, pues no es suficiente para la modificación de la protección de las especies la actuación unilateral de la administración española, ya que precisa de un procedimiento paralelo y autorización de la Unión Europea, que no se ha producido.

Como consecuencia de estos hechos se acude a la vía penal acusando a todos los implicados de un delito contra el medio ambiente, entre otros. Un larguísimo camino de ocho años para concluir la fase de instrucción del sumario y concluido éste, el juez estima que existen claros indicios de la comisión de delito. Esto da lugar a la apertura y tramitación de un juicio oral, ante un juez distinto del que conoció la fase de instrucción.
En el juicio oral, fase en la que el público puede acudir a seguir el transcurso del procedimiento judicial, se llama a declarar a los testigos y peritos propuestos por ambas parte, los acusados declaran ante el juez y el público, etc. y como colofón se dicta sentencia. Nada de esto ha sucedido en este procedimiento. El juicio duró diez minutos.

Recorte de prensa: El Mundo 29/07/2006

Como cuestión prejudicial, la defensa alegó que no habíamos presentado el escrito de calificación (en el que se formula formalmente de qué acusamos a los imputados) en el plazo fijado por la ley; eso significó que quedábamos fuera del procedimiento judicial. Como el fiscal había pedido el archivo de las actuaciones (por entender que no existía delito alguno), al dejar de existir acusación, el juez dicta sentencia en diez minutos y absuelve a todas las personas imputadas.

La resolución del juicio se ha basado en un defecto de forma, por lo que las partes implicadas no han llegado a ser juzgadas. No es que no hayan cometido el delito, eso ni se ha entrado a discutir, sino que al no existir nadie que acuse, ni siquiera el ministerio fiscal, no se las puede procesar.

Ésta no es la única decisión que pudo adoptar el juez. La falta del escrito de calificación hubiera permitido al juez terminar todo el juicio y luego absolver por defecto de forma. Sin embargo, la opción del juez ha sido la menos costosa para los implicados, ni siquiera han tenido que declarar ante el público. Además, el juez con la sentencia ha cerrado la puerta definitivamente al procesamiento de los imputados. No se puede iniciar un nuevo procesamiento, aunque no estén prescritos los delitos de los que se les acusa.

Resulta sorprendente, porque en la fase del procedimiento en la que estábamos, ya había intervenido otro juez, que fue el que tramitó el sumario, que dictó apertura de juicio oral por entender que existían claros indicios de delito.

El juez, Miguel Columna, ni siquiera admitió la suspensión del juicio por plazo de una semana para clarificar un asunto tan importante. Esta fue la petición de nuestro abogado, apoyada por la abogada que representaba a Ecologistas en Acción. De manera que los letrados de la acusación, en representación de los grupos ecologistas, tuvieran tiempo de volver a mirar toda la documentación y defender su permanencia en el juicio. La defensa propuso una hora de suspensión y el fiscal alegó que con una hora o incluso media había bastante. Así se hizo, porque el juez lo autorizó. Esperar a valorar esta circunstancia hasta el final del juicio hubiera permitido, primero entrar a conocer el fondo del asunto, si existió o no delito, que la opinión pública pudiera decidir al respecto; y, en segundo lugar, clarificar un aspecto bastante oscuro, el de si se presentó o no escrito de calificación en tiempo. Debió parecer una opción demasiado peligrosa o inútil.

La postura del Ministerio fiscal es más sorprendente aún. Se presenta una cuestión nueva, la de la falta del escrito, de la que nadie se había dado cuenta con anterioridad, en años, parece ser. Ese defecto de forma es motivo de nulidad que debieron y pudieron ver el juez instructor, el juez actual, o el ministerio fiscal o incluso la defensa.
Pues para sorpresa de todos, el fiscal traía preparado de casa un magnífico discurso, perfectamente fundamentado y con un auto nada menos que del Tribunal Supremo, para apoyar la petición de la defensa; esto es: que no podíamos seguir siendo parte acusadora, porque hemos presentado fuera de plazo el escrito de calificación de los hechos. Éramos la única acusación, pues el fiscal había pedido el archivo, se acabó el juicio. Este mismo fiscal fue el que archivó la denuncia de El Algarrobico hace dos años, denuncia que se ha vuelto a presentar hace muchos meses. Ese mismo fiscal, sigue sin contestar a la segunda denuncia sobre El Algarrobico. Hemos tenido en este procedimiento al fiscal especialista en cuestiones medioambientales para Almería, Juan Sánchez.

Si fuéramos mal pensados, deberíamos concluir que el fiscal y la defensa se han afanado en los últimos días en encontrar alguna estrategia que impidiera la celebración de este juicio y que el juez compartía la intención, dado que no creyó necesario suspender el juicio durante una semana (la tramitación del sumario ha llevado 8 años) para que pudiéramos defender nuestra permanencia como única acusación; pero, el juez, ni mucho menos ha considerado acertado y conveniente continuar con el juicio, y esperar a la sentencia para decidir. Por último, este mismo juez, no ha creído oportuno dejar la puerta abierta para que pudiéramos volver a acusarles en un nuevo procedimiento en el que respetadas las formas se valorara el fondo del asunto, si ha existido o no delito.
Las garantías procesales están para cumplirlas, son un requisito inexcusable de un derecho y estado democráticos. El juez debe aplicar la ley y el ministerio fiscal velar por el interés público, representar al estado ante la justicia para que la ley se cumpla. Nos encontramos, sin embargo con que, tras haberse apreciado por un juez la existencia de indicios de delito, el ministerio fiscal no acusa y un defecto de forma propicia la absolución sin posibilidad de reabrir el procedimiento.

Esperaremos a la comunicación de la sentencia y analizaremos todas las posibilidades que tenemos de recurrir. Pocas son las esperanzas. El camino de defensa del medio ambiente es largo y no va a ser fácil. Nosotros no vamos a cejar en nuestro empeño de defensa, con la seguridad de que cada día seremos más.

Os mantendremos informados. Muchas gracias, por la colaboración, la presencia, los ánimos y por hacer posible que esta asociación sea una realidad.

Grupo jurídico de Amigos del Parque