Editorial

Morir de éxito. Ese es el eslogan que puede tener, dentro de muy poco tiempo, el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Un espacio natural que puede llegar a registrar masificaciones tan altas que acabe con los atractivos que ofrece este parque marítimo-terrestre, donde el paisaje es el mayor aliciente para las miles de personas que lo visitan cada año.

La especulación, el crecimiento desorbitado de edificaciones en núcleos de población que, durante los meses estivales, aumentan de forma abrumadora sus habitantes, la falta de suficientes y necesarios servicios que puedan atender a toda esta población, pueden ser los elementos que acaben con su belleza. Playas abarrotadas, ruido y aglomeración de ciudadanos, saturación de vehículos y embarcaciones, basura y suciedad por todos los rincones, hacinamiento en los núcleos de población, son algunos de los problemas que cada año sufre este Parque Natural y que deben preocupar a los responsables de su mantenimiento y conservación. Es fundamental saber buscar el equilibrio entre naturaleza y ocupación. Desarrollar los mecanismos que regulen todas las actividades que se realizan durante el verano, para que no dañen lo que representa este icono del turismo almeriense, andaluz y español. Las personas, que cada año llegan hasta este enclave, vienen buscando la paz y la tranquilidad que ofrece una naturaleza tan especial. No podemos continuar en esta línea de autodestrucción, porque se perjudica gravemente la imagen y se pone en peligro la frágil economía local y los ecosistemas.

Foto: Stop Masificación © FG

Hay que incidir en la desestacionalización del turismo, buscar servicios de mayor calidad y actividades respetuosas con el medio ambiente, que permitan diferenciar esta zona de otros lugares turísticos. Ofrecer suficiente información y orientación a los viajeros que llegan hasta este rincón del sureste español de las acciones que puede desarrollar y de las limitaciones que tiene que tener en cuenta para no destruir una flora y una fauna de un Parque Natural semidesértico que, en muchas ocasiones, parece vacío, pero que, en realidad, está lleno de vida.

Cabo de Gata-Níjar está considera por la Unesco Reserva de la Biosfera, al considerar este alto organismo internacional que este enclave geográfico reúne unas características únicas en el mundo. El planeta cuenta con 669 en 120 países. Lugares emblemáticos que no tienen igual en todo el globo terráqueo. Esta organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que persigue orientar a los pueblos en una gestión más eficaz de su propio desarrollo, a través de los recursos naturales y los valores culturales, ha valorado Cabo de Gata-Níjar como un lugar con unas condiciones geológicas excepcionales, donde la configuración de la tierra y el mar se unen creando un ambiente exclusivo. Por una parte está la sierra volcánica del Cabo y, por la otra, la llanura litoral de la Bahía de Almería. Trabajemos todos unidos por conseguir cuidarlo y conservarlo para generaciones futuras.

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