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La duna de Mónsul vuelve a recordar su fragilidad

La apertura de un expediente sancionador tras la presencia de un grupo de excursionistas sobre la duna de Mónsul ha vuelto a situar el foco en uno de los enclaves más conocidos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. La duna forma parte de una de las imágenes más reconocibles del litoral almeriense. Su valor no está solo en su belleza, sino también en su singularidad geológica y ambiental. Por eso, caminar sobre ella o salirse de los senderos autorizados no es una acción menor: favorece la erosión, altera su configuración natural y dificulta su conservación.

Foto: Duna de Mónsul © Oscar Molina

Según las informaciones publicadas, la Junta de Andalucía tramitó una denuncia contra el Ayuntamiento de Morón de la Frontera como responsable de una excursión municipal cuyos participantes accedieron a esta zona protegida durante el fin de semana del 21 y 22 de marzo. La normativa contempla sanciones que pueden ir de 601 a 60.101 euros en función del impacto causado.
El expediente sitúa de nuevo a Mónsul en el centro de un problema conocido: la dificultad de gestionar la enorme atracción que despiertan algunos enclaves del Parque sin deteriorar aquello que los hace especiales. La duna es uno de esos lugares convertidos en imagen icónica, pero también en un espacio vulnerable, donde la presión de visitantes, la erosión y la falta de control suficiente pueden acelerar procesos de deterioro difíciles de revertir.

Amigos del Parque

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