Vida natural
Cómo utilizar un desfibrilador externo
Cada vez existen más lugares denominados espacios cardioprotegidos, donde hay un desfibrilador al alcance de todo el mundo. Estos pueden ser utilizados por cualquier persona hasta que lleguen los equipos de emergencias sanitarias o el personal acreditado(1), con el fin de disminuir la mortalidad y las graves secuelas que pueden causar una parada cardíaca. Su manejo es tan sencillo que no se necesitan conocimientos previos, pero, debido al estrés, los nervios o las opiniones de los testigos, es fácil cometer errores. Por ello, conviene tener muy claro qué hay que hacer, cómo y por qué. Vamos a verlo.
Qué son y qué hacen los desfibriladores
El corazón, motor de la circulación de la sangre, late gracias a impulsos eléctricos que se generan en su interior y permiten la contracción sincronizada de aurículas y ventrículos. En determinadas circunstancias, esos impulsos se alteran y el latido se vuelve irregular e ineficaz.
En un paro cardíaco el ritmo puede ser de varios tipos:
Fibrilación ventricular: las fibras musculares del corazón se contraen de forma descoordinada e ineficaz.
Taquicardia ventricular sin pulso: ritmo muy rápido y desorganizado en el que el corazón no bombea sangre de manera efectiva.
Asistolia: ausencia total de actividad eléctrica, lo que ocasiona la detención completa de los latidos y del bombeo de sangre.
Actividad eléctrica sin pulso: el corazón genera impulsos eléctricos normales, pero por otras causas no se produce un bombeo efectivo.
Los desfibriladores son dispositivos cuya función es aplicar una descarga eléctrica de alto voltaje al corazón para que recupere un ritmo normal. Pueden utilizarse en adultos y en niños mayores de un año (en estos últimos, con electrodos pediátricos hasta los 8 años).
Solo la fibrilación ventricular y la taquicardia ventricular sin pulso son desfibrilables; las demás requieren otras intervenciones, como la RCP o el tratamiento de la causa. Sin embargo, el usuario no necesita identificarlas, ya que el aparato lo hace automáticamente.
Tipos de desfibriladores
Existen varios tipos de desfibriladores, pero los únicos que puede usar el personal no sanitario son los desfibriladores externos automáticos (DEA) o semiautomáticos (DESA).
Se encuentran en lugares donde son obligatorios por normativa (en Andalucía, según el Decreto 22/2012, de 14 de febrero), en ambulancias de soporte vital básico o transporte, vehículos de emergencia (bomberos, policía) y en algunos espacios públicos.
En nuestro Parque hay algunos disponibles en diversas localidades. Suelen contar con sistemas de aviso, geolocalización e instrucciones de uso. En algunos casos, el compartimento incluye una rasuradora y guantes desechables. Los pasos básicos de uso son tres: encendido, análisis del ritmo cardíaco y descarga eléctrica.
Aunque existen muchos modelos de DESA, todos cuentan con los mismos elementos: conexión para los electrodos, botón de encendido y botón de descarga (habitualmente de color naranja). Algunos también disponen de un interruptor para seleccionar el modo “niño” o “adulto”.
Los DEA, en cambio, no requieren pulsar el botón de descarga, ya que esta se aplica de forma automática.
Foto: Desfibrilador en Rodalquilar © JMJH
Cómo se utilizan
Ante una posible parada cardiorrespiratoria, hay que:
1. Comprobar la respuesta de la persona a estímulos verbales o dolorosos.
2. Abrir la vía aérea con la maniobra frente-mentón y comprobar si respira(2).
3. Llamar inmediatamente a emergencias (112 o 061) y seguir sus instrucciones.
Mientras tanto, comenzar la reanimación cardiopulmonar (RCP): Realizar compresiones torácicas a una frecuencia de 100-120 por minuto (casi dos por segundo) y, si se dispone de medios de barrera y se sabe cómo hacerlo, realizar dos ventilaciones cada treinta compresiones.
Si hay una gran hemorragia, alguien debe comprimirla firmemente con gasas o trapos limpios, mientras otros realizan la RCP(3).
Pedir a alguien que traiga un desfibrilador. Cuando esté disponible:
• Descubrir, secar y rasurar si es necesario el tórax del paciente.
• Asegurarse de que no esté en contacto con metal ni cubierto por una manta térmica (retirarla si la hubiera)(4).
• Una persona realiza estas tareas mientras otra continúa con la RCP.
Luego:
1. Abrir y encender el DESA.
2. Colocar los electrodos según las indicaciones: uno a la derecha del esternón, debajo de la clavícula; el otro en la línea axilar media izquierda, unos 10-15 cm por debajo de la axila.
3. Conectarlos al aparato. El dispositivo avisará que va a analizar el ritmo: cesar las compresiones y no tocar al paciente.
Si el ritmo es desfibrilable, lo indicará claramente. En el DESA habrá que pulsar el botón de descarga; en el DEA, la descarga se aplica automáticamente.
Tras la descarga, reanudar inmediatamente las compresiones y ventilaciones hasta que el aparato indique un nuevo análisis o el paciente recupere la consciencia (abra los ojos, respire, se mueva). En ese caso, colocarlo de lado, en posición lateral de seguridad, y observarlo hasta la llegada de ayuda cualificada.
Si el dispositivo indica que no procede la descarga, continuar la RCP siguiendo sus instrucciones (algunos marcan el ritmo de las compresiones).
Mantener las maniobras hasta que lleguen los servicios de emergencia y ellos lo indiquen.
Foto: Cómo usar un desfibrilador. Fuente propia del autor © JMJH
Dudas frecuentes
¿Es mejor esperar a la ambulancia?
No. La fibrilación ventricular causa el 85 % de las paradas cardíacas extrahospitalarias y solo se corrige con desfibrilación precoz. Si la descarga se aplica en el primer minuto, la probabilidad de éxito es del 90 %, pero a los cinco minutos desciende al 50 %. Hay que actuar de inmediato.
¿Puedo perjudicar al paciente si lo uso sin necesidad?
No. El aparato determina si es necesaria la descarga. Si no lo es, no la aplicará. No existe riesgo de dañar al paciente.
¿Y si no sé hacer RCP?
Aplicar el DESA siempre es útil y muy sencillo. La descarga puede revertir la fibrilación incluso sin RCP y ganar tiempo hasta que lleguen los servicios de emergencia.
Es fundamental que las entidades responsables de los espacios cardioprotegidos desarrollen programas de formación básica en primeros auxilios y que se promuevan campañas educativas dirigidas a toda la población.
Cada persona, además, debería procurar formarse individualmente en estas técnicas.
Juan Manuel Jerez
Foto: Esquema uso del DESA © JMJH
Notas
1. Personal acreditado: Según el Decreto 22/2012, de 14 de febrero, de la Junta de Andalucía:
“Cualquier persona podrá hacer uso de un desfibrilador siempre que posea conocimientos básicos y constatables en materia de reanimación cardiopulmonar, soporte vital básico y uso del desfibrilador, o bien cuente con titulación sanitaria (Medicina, Enfermería o Técnico en Emergencias Sanitarias)”.
La Orden de 4 de junio de 2013 determina la formación necesaria para su uso fuera del ámbito sanitario.
2. Ver Eco del Parque nº 24, primavera de 2013: Qué hacer ante un accidente.
3. En caso de hemorragia exanguinante, la parada cardíaca suele deberse a actividad eléctrica sin pulso, no desfibrilable.
4. Cómo funciona una manta térmica y para qué sirve
https://www.senditur.com/es/blog/como-funciona-una-manta-termica-y-para-que-sirve/
Para saber más:
Ver vídeo explicativo https://www.youtube.com/watch?v=h6OC164wH2k
Foto: Cómo usar un desfibrilador semiautomático © JMJH
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