Editorial
Los problemas de Las Salinas, el ladrillo y la masificación.
Solo cuatro años han pasado desde que todo el mundo se echó las manos a la cabeza cuando las salinas de Cabo de Gata se quedaron sin agua. La colmatación del túnel que lleva el agua hasta las diferentes lagunas que, según los expertos de la empresa explotadora de las instalaciones, estuvo motivada por el derribo de paredes y techos en algunos puntos de ese canal subterráneo, y que fue la causa que originó el desastre medioambiental. Muchas aves se vieron imposibilitadas para instalar sus nidos a resguardo de los depredadores dentro de estas lagunas artificiales, y los flamencos tuvieron que buscar otros humedales para pasar los meses de verano. Se barajaron varias alternativas para restaurar la entrada de agua y se acordó realizar obras de consolidación. Ahora, casi 1.500 días después de esos trabajos, vuelve a suceder. En esta ocasión la razón de la colmatación de una parte de la galería se ha debido a la fuerza del oleaje de poniente que ha provocado un nuevo derribo en una parte del corredor subterráneo que, todo hace indicar, no fue reparado adecuadamente. Han procedido a montar estructuras de techos aéreos y nos volvemos a encontrar con la posibilidad de que se reduzcan los anidamientos o que, cuando suba de forma precipitada la entrada de nueva agua, algunas aves, entre ellas, las avocetas, puedan perder los huevos que se hayan atrevido a poner. Observadores expertos consultados por Amigos del Parque aseguran que existen filtros mecánicos y que la entrada del agua limpia a las galerías está llenando de todo tipo de materiales, principalmente nanoplásticos, las lagunas. ¡Después la sal extraída se vende como alimento natural! ¿Cuándo buscaremos una solución definitiva que favorezca el buen funcionamiento de estas salinas y la salud de los ciudadanos.
Foto: Comienzo de obras en Cabo de Gata © OM
Y volvemos a temblar ante la gran proliferación de urbanizaciones y construcciones en todos los núcleos costeros. El sector del ladrillo sigue desatado y la masificación de este verano volverá a ser un problema para el mantenimiento de este frágil ecosistema semiárido. Una vez más tendremos problemas de aparcamiento ante la desaparición de parcelas que eran utilizadas para albergar los miles de automóviles que llegaban al Parque Natural durante el periodo estival. Muchas han sido urbanizadas y ocupadas por las grúas, excavadoras, camiones y volquetes que las empresas constructoras han soltado en su interior. Los ruidos ocasionados por los trabajos de albañilería no cesarán una vez más en verano, para permitir que los visitantes que llegan a esta zona sigan disfrutando de la cultura del ruido que les acompañan diariamente en sus ciudades de origen.
Este crecimiento desbordado volverá a generar la acumulación de suciedad y basura, problemas de abastecimiento de agua y de saneamiento, también largas colas de vehículos para intentar llegar a algún paraíso playero. Lo único bueno es que, por fin, han prohibido el uso de motos de agua, esas chicharras mecánicas que zumbaban por toda la costa de Cabo de Gata.
Antonio Hermosa
Vicepresidente de la Asociación Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar
EL PARQUE
Noticias
Conoce el Parque
Fotografías
Patrocinadores
CONTACTAR
Hazte socio/a
Formulario de contacto