Cartas y opiniones
Esta revista pretende ser un medio de expresión abierto y plural, por lo que la Asociación y la redacción no se identifican necesariamente con las opiniones de las cartas y/o colaboraciones esporádicas que se publican en estas páginas.
Sanidad pública: también debe haber propuestas
La precaria situación de la asistencia sanitaria en nuestro Parque, que se sufre a diario en los diversos núcleos de población, causa malestar entre los vecinos. Es manifestada por diversos colectivos, entre los que se cuenta Amigos del Parque y es un reflejo de una cadena de despropósitos en la sanidad pública. Fallos en los cribados de cáncer y en las retinografías, listas de espera infinitas, escasez de recursos humanos y materiales en hospitales y atención primaria y pésimas condiciones de trabajo no son meros errores, son ideología: se trata de sembrar desconfianza generalizada en la sanidad pública para impulsar el negocio del aseguramiento privado, donde no se busca nuestra salud, sino nuestro dinero.
Ya el presidente de la Junta de Andalucía anunció que la sanidad pública era inviable, y el hoy presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre, afirmó en 2012, cuando era senador, que los principios de la sanidad española de «universalidad, equidad, gratuidad y solidaridad» eran una utopía, defendiendo que se establezca un copago sanitario en función de la renta. La Ley 15/1997, cuando gobernaba Aznar, abrió la puerta a que empresas privadas gestionaran servicios mediante conciertos, concesiones y externalizaciones, creando el actual modelo de «colaboración público-privada». Desde que el PP gobierna en Andalucía se han destinado cientos de millones a conciertos con la sanidad privada, un dinero que, empleado en el sistema público, lo hubiera mejorado bastante.
Foto: Manifestación del 8 de junio de 2025 en El Pozo de los Frailes © OM
Además, Moreno Bonilla suprimió en 2020 el complemento de exclusividad, por el que se premiaba a los médicos que solo trabajaban en la sanidad pública, empujándolos a compatibilizar su trabajo con la sanidad privada.
Se trata de un desmantelamiento progresivo de la sanidad pública con el objetivo final de limitarla a un sistema asistencial mínimo que cubra las urgencias y los tratamientos más básicos; lo demás, según clase, apellido o dinero.
Ante esta situación, se suceden las protestas de colectivos afectados, de sindicatos y de partidos en la oposición, como las realizadas en nuestro Parque, criticando y condenando la política sanitaria de la Junta, con toda la razón y, como es lógico, intentando capitalizar el descontento de la gente. Protestas que no van acompañadas de propuestas concretas y detalladas sobre qué haría cada cual para mejorar la asistencia sanitaria. Al menos yo no las he oído.
Recordemos que la sanidad pública andaluza tuvo una época, con gobiernos del PSOE, en que era un modelo elogiado en nuestro país y fuera de él, pero, a partir de la crisis de 2008, empezaron los recortes, los contratos basura, las «externalizaciones» y los conciertos con la privada para pruebas diagnósticas y algunas asistencias, hasta llegar, en 2016-17, a una situación en la que, con motivo de ciertas fusiones hospitalarias, se produjeron movilizaciones populares encabezadas por el médico granadino Jesús Candel, que se convirtieron en acoso y derribo al gobierno de Susana Díaz, con la bendición y apoyo de Moreno Bonilla, que prometía una mejora de la sanidad pública andaluza. Y mucha gente lo creyó y lo votó. El resultado lo estamos padeciendo y lamentándolo ahora.
Supongamos que ese descontento se muestra en las urnas y supongamos también —aunque sea mucho suponer— que los partidos de la oposición, que tanto se quejan ahora, llegan al gobierno de la Junta: no sabemos, con detalle, qué harían exactamente en la gestión de la sanidad.
Es bueno que haya protestas, pero también tiene que haber propuestas.
Juan Manuel Jerez
EL PARQUE
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