El peligro del urbanismo: urbanización de Cabo de Gata

Hace casi veinte años, Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar inició un largo proceso judicial contra el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque (PORN) y el Plan de Uso y Gestión (PRUG) que, entre otras cosas, ampliaba las zonas urbanizables de todos los núcleos de población del Parque hasta límites insospechados. Se aumentaba el suelo hasta un total de 90 ha (90 campos de fútbol), aun cuando, en aquel momento, dentro de los núcleos de población del Parque Natural había suficiente suelo edificable que aún no había sido desarrollado. Incluso se denunció que una parte de la superficie nueva que se iba a autorizar ya estaba construida, incumpliendo la normativa que regía hasta ese momento, que consideraba esas parcelas como suelos no urbanizables.

Foto: Comienzo de las obras en Cabo de Gata © OM

Este proceso supuso que, durante más de diez años, tiempo que se tardó en resolver el procedimiento, se paralizase gran parte del desarrollo urbanístico en el Parque. Esto terminó cuando el Tribunal Supremo, finalmente, desestimó el recurso de nuestra Asociación, lo que sacó a los núcleos urbanos de la calificación de Parque Natural, permitiendo un crecimiento urbanístico y de población que hoy en día ya consideramos inaceptable. El crecimiento del número de viviendas y hoteles en la actualidad es uno de los mayores peligros para la conservación de los valores naturales del Parque.
Hay que tener en cuenta que el desarrollo urbanístico supone una destrucción del suelo irreversible; las edificaciones que vemos levantarse ahora estarán allí durante muchísimos años, por lo que los ecosistemas existentes se destruyen y no volverán a recuperarse.

Foto: Comienzo de las obras en Cabo de Gata © AP

Foto: Comienzo de las obras en Cabo de Gata © AP

El ejemplo más notable de lo anterior lo encontramos actualmente en Cabo de Gata.
En la página siguiente se muestran las zonas ampliadas de la barriada de Cabo de Gata. Actualmente se quieren desarrollar los sectores SUP-CGA-01 y UE-CGA-03; estos Planes Parciales deberían haberse sometido al procedimiento de evaluación ambiental estratégica y el Ayuntamiento de Almería incumplió su obligación de hacerlo cuando los aprobó en el año 2006.
Nos centramos en el mayor sector que amplía el suelo urbano y triplicará la población actual con residentes temporales. Ya desde 2023 Amigos del Parque presentamos recurso de alzada solicitando a la Administración que la urbanización debiera tener una evaluación de impacto ambiental y en 2024 volvimos a solicitar declaración de impacto ambiental.
Estas asociaciones consideran que el panorama de la atención primaria en la zona es insuficiente para atender a los vecinos, especialmente para los colectivos sociales que presentan mayores necesidades, como personas mayores, personas con discapacidad o personas sin recursos propios para desplazarse entre poblaciones.
La precariedad sanitaria no es única en esta zona, en Andalucía actualmente es caótica, con cierre de plantas hospitalarias o infrautilización de hospitales comarcarles o de alta resolución, masificación de las urgencias, escasez de personal, no cobertura de muchas vacantes y bajas laborales, etc.

Foto: Planes parciales de Cabo de Gata

En noviembre pasado, Amigos del Parque presentamos de nuevo un escrito a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente (MA) indicando que se estaban produciendo movimientos de tierra en el sector SUP-CGA-01 y denunciando que se podía estar vulnerando la normativa de Espacios Protegidos, ya que en el lugar se encontraban especies vegetales como artos (Maytenus senegalensis) y azufaifos (Ziziphus lotus) y especies animales como camaleones. Pedíamos que se preguntara a los ejecutores de ese movimiento de tierras si tenían autorización de MA y solicitábamos que se adoptaran medidas para impedir la pérdida absoluta de los hábitats existentes. Parece ser que a primeros de diciembre pasaron por allí agentes de MA y solicitaron “que se conservara la vegetación en la medida de lo posible”.
A principios de febrero de 2026, otras organizaciones y asociaciones han denunciado la destrucción de ejemplares de azufaifo señalando la afección a más de 14 hectáreas. Este arbusto es una especie protegida por normativa comunitaria y esencial para el ecosistema semiárido; es una especie botánica resistente que actúa contra la desertificación y es fundamental para la biodiversidad local, sirviendo como “islas de fertilidad”.

Foto: Chorlitejo patinegro © Pepe Rivera

Foto: ​Malvasía cabeciblanca © Pepe Rivera

A todo esto hay que añadir que en las zonas colindantes al núcleo urbano, la riqueza de flora y fauna es menor, por la presión humana, y al ampliar las zonas urbanas, la degradación se va extendiendo, lo que en el caso de la urbanización de Cabo de Gata es muy importante, ya que aumenta la presión sobre Rambla Morales, que es un importante humedal complementario de Las Salinas, y donde encontramos especies como la malvasía y el chorlitejo patinegro, especies en peligro, que nidifican en este humedal.

Hay que tener en cuenta además que la mayor parte del Parque está en una zona incluida dentro del Plan de Conservación y Recuperación de Aves Esteparias, Plan que, como su propio nombre indica, además de conservar pretende recuperar los hábitats de estas especies, que un día no muy lejano eran frecuentes en el Parque y que en la actualidad prácticamente han desaparecido por la presión humana y urbanística: el sisón común, la ganga ortega y la alondra ricotí hoy están condenadas a la desaparición total.

Foto: Camachuelos trompeteros © Pepe Rivera

Foto: Gangas Ortega © Pepe Rivera

Pero no son solo estas especies, muchas otras de flora y fauna, ven reducidos sus hábitats, tanto por la destrucción del suelo que acarrean los procesos urbanísticos, como por otros ocasionados por el incremento de la población. Pisoteo y compactación del terreno, arranque de las especies de flora más vistosas, incremento de las molestias sobre la fauna en las zonas sin urbanizar, lo que está suponiendo que, en los últimos años, uno de los mejores bioindicadores de que disponemos, el número de especies e individuos de aves que hay en el espacio, está disminuyendo alarmantemente.

Foto: Comienzo de las obras en Cabo de Gata © OM

Foto: Comienzo de las obras en Cabo de Gata © AP

El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar recibe cada verano casi medio millón de visitantes, según las estimaciones realizadas a través de los datos de los que se dispone, por ejemplo, a través de la zona donde hay restricción de acceso a vehículos en Los Genoveses, o del aparcamiento de la playa de Los Muertos. En la memoria del Parque Natural se estima que, tan solo por esas dos zonas, pasan en torno a 300.000 visitantes. Por ello, el director del Parque cree que no es descabellado cifrar en 400.000 o 500.000 las personas que visitan la zona durante el verano. Es hora de que la Administración tome medidas para proteger de forma eficaz y radical nuestro ecosistema, olvidándose de priorizar los beneficios económicos sobre el respeto al medio ambiente, limitando drásticamente las zonas urbanizables. La normativa que rige en el Parque tiene ya casi veinte años por lo que va siendo hora de actualizar y elaborar un nuevo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque (PORN) y el Plan de Uso y Gestión (PRUG).

Asociación Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar

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