Vida natural

El ruido puede matar

El ruido tiene relación directa con una serie de patologías mortales a medio y largo plazo. Responsables de esas muertes son quienes generan el ruido, pero también las autoridades y organismos a los que no parece preocuparles el problema.

Contrariamente a lo que afirman algunas políticas de pocas luces, los expertos opinan que la contaminación puede matar, incluida la contaminación acústica, aunque ésta no se vea como una boina oscura sobre las ciudades y, quizás por eso o sabe Dios por qué intereses, la mayoría de los políticos la ignoren.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ruido tiene relación directa y clara con una serie de problemas relacionados con la pérdida de audición y tinnitus o acúfenos (percepción de pitidos o zumbidos en los oídos que no proceden de una fuente sonora externa). Otros se relacionan con factores psicológicos (estrés, ansiedad, irritabilidad, depresión, bajo rendimiento, deterioro cognitivo…) y fisiológicos (alteración de la frecuencia cardíaca y respiratoria, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, trastorno del sueño, partos prematuros…), algunos de los cuales ocasionan patologías mortales a medio y largo plazo. Sin embargo, el problema principal es que nos hemos acostumbrado a soportar el ruido y lo más grave es que también nos hemos acostumbrado a generarlo. Aunque el individuo se acostumbre al ruido, el organismo no.

Foto: Máquinas ruidosas sin insonorizar © AP

Responsables de las patologías originadas por el ruido y, por tanto, de las muertes que éstas producen, son, obviamente, quienes generan el ruido, pero también lo son las autoridades y organismos a los que no parece preocuparles el problema y no adoptan medidas, preventivas o correctivas, para solucionarlo.

El principal causante del ruido en los países desarrollados es el tráfico rodado, pero también las máquinas ruidosas sin insonorizar y ciertas actividades industriales. Cada vez adquiere más importancia el ruido procedente de las actividades vinculadas a la recreación y tiempo libre.

La conquista del silencio debería ser un objetivo político como el de la calidad del aire o la pureza de los mares y ríos. Se deben vigilar más y limitar las fuentes de ruidos nocivos y concienciar a la población de que su intensidad puede perjudicar a los demás.
En nuestro Parque se presume de una tranquilidad, ausente en otros lugares parecidos, y de alguna manera es así por carecer de un tráfico intenso y otras fuentes de ruidos molestos, pero en el verano, en muchos puntos de las poblaciones se pierde esta tranquilidad por culpa de la excesiva ocupación del espacio público para actividades de bares y restaurantes, la carga y almacenaje por dichos negocios a horas intempestivas con una absoluta falta de control, las terrazas con música, conciertos al aire libre, algunas actividades deportivas y máquinas ruidosas sin protección acústica. Y esa gente que ocupa la calle como si fuera una continuación de sus domicilios y que pasa de hablar a gritar a altas horas de la noche elevando los niveles de ruido hasta hacerlos insoportables. Con el agravante de que se producen durante la noche en poblaciones pequeñas y en las que se oye todo, con lo cual, a los problemas de salud derivados del ruido hay que sumarle los causados por el déficit de sueño.

Foto: Discoteca en Los Escullos © AP

Este tema no parece preocuparles a los políticos que gestionan las poblaciones de nuestro Parque, quizás por desconocimiento de los problemas de salud sobre las personas o porque realmente aspiren a convertir este parque natural en un Magaluf, cuando ese tipo de turismo parece estar en decadencia.

La Asociación Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, a petición de algunos ciudadanos, dirigió el año pasado al ayuntamiento de Níjar varios escritos sobre fuentes de ruidos excesivos en Los Escullos, San José, Las Negras y Agua Amarga, y no solo no se tomó una sola medida para solucionar los problemas denunciados, sino que ni se dignaron a responder ni siquiera por la más elemental cortesía o respeto al administrado.

Foto: Ambiente nocturno en Las Negras © AP

También se ha socitado en varias ocasiones que se cumpla el acuerdo del pleno ordinario, celebrado el 6 de julio de 2012, cuando se aprobó por unanimidad la elaboración de un mapa de ruidos del municipio, petición que también ha sido ignorada. Entendemos que, si esa elaboración puede ser difícil por razones técnicas o presupuestarias, al menos se deberían tomar algunas medidas para promover el concepto de ocio acústicamente responsable, procurando que la lícita diversión de unos no se convierta en un infierno para muchos, como evitar que los ruidos salgan de los lugares donde se producen y sancionar a quien las incumplan; determinar la ubicación de locales de ocio nocturno fuera de los cascos urbanos, control estricto de los horarios, obligar a colocar barreras de protección acústica en máquinas ruidosas, como aires acondicionados, grupos electrógenos, etc., sanciones a los escándalos nocturnos, etc. Y, sobre todo, una campaña de concienciación, implicando a los propietarios de bares y restaurantes, convenciendo a la gente de que, además del consumo responsable, hay que hacerlo de manera acústicamente responsable sin interferir en la vida de los demás. Que el silencio sea también un valor en nuestro Parque.

Asociación Amigos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar