Cartas y opiniones

Esta revista pretende ser un medio de expresión abierto y plural, por lo que la Asociación y la redacción no se identifican necesariamente con las opiniones de las cartas y/o colaboraciones esporádicas que se publican en estas páginas.

Residuos humanos

En el último número del Eco del Parque se hablaba de las consecuencias de DANA, la tormenta que puso en evidencia la mala gestión que se hace de los residuos que se generan en la agricultura intensiva. Nuestras ramblas, en especial la Rambla Morales, quedaron cubiertas de basura de la que nadie se responsabiliza y que supone una gran amenaza para la conservación de los valores ecológicos, marítimos y terrestres del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.

Pero a mi juicio hay otros residuos que genera este modelo económico, que son aún más indignantes: los residuos humanos. Hablo de los más de treinta asentamientos chabolistas que hay en la Comarca de Níjar, donde conviven más de 3.000 personas en condiciones infrahumanas. Sobreviven cobijados en la basura, en entornos insalubres, sin agua, conectándose ilegalmente a la red eléctrica, al margen de la ley, que prefiere mirar para otro lado antes que buscar soluciones.

Salvo para trabajar en los invernaderos, no queremos verlos, como si por ignorarlos el problema fuese a desaparecer. Pero no lo hace. El agua no los arrastra y los lleva al mar como ocurre con los plásticos. Ellos aguantan resignados, esperando una oportunidad de salir de allí, de convertirse en ciudadanos de pleno derecho.

Foto: Asentamientos chabolistas © MP

Foto: Asentamientos chabolistas © MP

No vamos a discutir los grandes logros de nuestra agricultura, el esfuerzo de los agricultores para adaptase a las exigencias del mercado, para producir las mejores frutas y verduras de toda Europa, pero sí debemos exigir que todos los impactos e injusticias que genera, ambientales, sociales y económicos sean los mínimos posibles.

No puedo entender que estas situaciones no representen una prioridad para el sector agrícola, para la sociedad almeriense, para el Ayuntamiento de Níjar y el resto de las administraciones. Que no presionen para intentar encontrar una solución a los problemas que tanto lastran nuestra imagen en el exterior. Entiendo que no será fácil encontrar el camino, pero si dejamos de perder el tiempo señalando ciertos comportamientos, poniendo parches insuficientes o buscando argumentos para justificar nuestra inacción, será mucho más fácil.
Hace falta voluntad política, un verdadero interés por acabar con estas injusticias. Tenemos una responsabilidad moral para dignificar la vida de todas esas personas, de poner los medios y los recursos que sean necesarios por erradicar esa situación, pero para eso hay que ser valientes, mirar de frente a la realidad, asumir responsabilidades, señalar culpables y ponerse manos a la obra. Cueste lo que cueste, le pese a quien le pese.

Es paradójico que a la entrada de una de las joyas naturales del mundo, que mostramos orgullosos a los turistas, nos encontramos con una triste y vergonzosa realidad que queremos esconder. Supongo que es la dualidad del ser humano, la lucha entre el bien y el mal, la economía y el medio ambiente, el hombre y la naturaleza.

Moisés S. Palmero Aranda

Ojos que no ven… veneno en la Costa

¡Enhorabuena! se ven los resultados, la sociedad va sensibilizándose, se arroja menos basura, gracias a las campañas de concienciación.
Aún así todavía hay quien se cree con derecho a dejar sus desperdicios en un medio que nos pertenece y disfrutamos todos.

Hay grandes masas tóxicas de galipote o vertidos de crudo sobre ciertas áreas de la costa del Parque Natural que muy lentamente van diluyéndose, esparciendo su veneno por las aguas donde nos bañamos y viven miles de seres.

Nadie, ningún organismo se ha interesado realmente por erradicarlas ya que están en zonas de poco flujo de público. Algunas llevan décadas. Propongo un acuerdo entre los distintos equipos de limpieza, municipales, de la agencia de medio ambiente, de las ONGS.…, para que ayudados por voluntarios y con la colaboración de empresas que cedan las herramientas necesarias, se desaloje esas cantidades de mierda venenosa que llevan años encostradas en las piedras envenenando silenciosamente nuestra costa.

Joaquín Muñoz Baroja

Foto: Galipote en la Playa del Playazo © JMB

Foto: Galipote en la Playa del Playazo © JMB

Los extremos se tocan… de un extremo al otro

Se dejó que todos los años muriese alguien, por dejadez o para no espantar al turismo.

Ahora han ido al otro extremo, en el cual los bañistas somos tratados como niños.

Hay días que se exagera el peligro colocando banderas rojas, cuando debieran ser amarillas, ¿y las verdes, dónde están?, no las he visto nunca.

Foto: Panel de información en el acceso a las playas de Poniente © JMJH

Por favor, sentido común. Hay que colocar la bandera correcta, las playas son muy diferentes. Las hay muy peligrosas con olas de apariencia modesta como la del Arco y otras con olas más grandes como en el Playazo que son inofensivas.

Por favor déjennos disfrutar de las olas, aunque sea con aletas, yo desde luego voy más seguro con ellas que con una tabla de txampas o body surf. Llevamos varias décadas haciéndolo responsablemente, no nos arrebaten nuestro derecho a disfrutar con las olas y además sancionarnos.

No exageren tanto, informen sin asustar, por favor.

Joaquín Muñoz Baroja