Almería Acoge y Cepaim. Níjar, Almería

En esta segunda entrega hemos reunido a un grupo de trabajadores de las organizaciones, para que nos describan su trabajo y su visión de la situación a la que se enfrentan.

Eva Moreno Ruiz es Técnica Superior en Integración Social, Migración, Codesarrollo y la Coordinadora del Centro de la Fundación CEPAIM en Níjar, Almería.
Antonio Jesús Sánchez Pérez es Trabajador Social y Coordinador del Centro de Níjar de Almería Acoge.
Adama Sangore, Hicham Aboujan, Priscilla Ngo Hoya y Teresa Jiménez Arqueros se responsabilizan de diferentes proyectos y son trabajadores y trabajadoras sociales de CEPAIM en la Comarca de Níjar.

Eva y Antonio Jesús comienzan describiéndonos sus funciones.

Eva Moreno Ruiz (EMR) La fundación tiene diferentes áreas de trabajo. Aquí en Níjar tenemos el Área Intercultural y Desarrollo Comunitario; el Área de Acogida y Protección Internacional, con varios proyectos (Acogida Real Decreto, Acogida IRPF, Acogida de la Junta de Andalucía); el Área de Empleo y Formación, con dos proyectos (Caixa Incorpora y Actúa); el Área de Vivienda, con los proyectos de Asentamientos y Centro Diurno. El Área de Cooperación al Desarrollo está presente en Níjar con un pequeño proyecto, el de Retorno Voluntario, se trata de la asistencia a personas que quieren retornar a su país de origen; el Área de Igualdad y No Discriminación, que ha comenzado un programa de trabajo en junio con personas en situación de especial vulnerabilidad. Y finalmente, el Área de Familia, que no desarrolla ahora ningún proyecto en Níjar. Esta es la estructura de áreas de trabajo en CEPAIM en Níjar, que varía en función de las necesidades y características de cada ámbito.

Antonio Jesús Sánchez Pérez (ASP) Desde el Centro de Níjar abordamos varios proyectos: integración para jóvenes extutelados, gestión del Centro de Día, recurso habitacional para temporeros, mediación escolar, trabajo en los asentamientos y acción comunitaria. Nuestra filosofía como asociación es trabajar con la gente, no para la gente. Escuchamos, no marcamos el camino. A partir del conocimiento de las necesidades y realidades, comenzamos un camino juntos, la gente lo marca y nosotros les acompañamos.

Foto: Antonio Jesús Sánchez Pérez © Almería Acoge

Foto: Eva Moreno Ruiz © CEPAIM

Eva ¿cuántas personas trabajan en tu equipo?
EMR En este momento hay 28 personas, además de 15 voluntarios.

¿Trabajáis con otras organizaciones sociales?
EMR Sí, tanto con la Administración Pública como con otras entidades sociales. Aunar esfuerzos es la manera de llegar a más población y cubrir más necesidades. Si se trabaja con la misma persona desde varios entes, se cae muchas veces en paternalismo y prácticas inadecuadas. Tenemos una mesa permanente de coordinación, llamada del Tercer Sector, en la que participan Cruz Roja, Médicos del Mundo, Mercedarias de la Caridad, Mujeres en Zonas de Conflicto, Almería Acoge y CEPAIM y nos reunimos cada tres meses. En la Mesa se ponen en común los problemas que cada uno se encuentra en su ámbito, para trabajar de la forma más integrada posible. Toda esta labor y la problemática que se atiende es en realidad muy desconocida: trata, prostitución, violencia de género, problemas de todo tipo.

Nos puedes poner un ejemplo…
EMR En la zona de Poniente el año pasado hubo unos altercados puntuales que lo dieron a conocer de una forma negativa, pero sirvió para poner la realidad al descubierto. En la zona de Levante, la situación es muy desconocida, hay cerca de 100 asentamientos chabolistas con alrededor de 5.000 personas en condiciones pésimas, viviendo bajo palés y plásticos.
Han venido organizaciones diversas, periodistas, de la Fundación Esperanza Pertusa que colabora con nosotros, a visitar esto y a ver lo que está pasando, gente que ha estado en muchos otros países viendo campos de refugiados y situaciones extremas y se sorprenden de ver lo que hay aquí.

También mantenéis reuniones periódicas con la administración…
EMR Sí, identificamos los problemas y presentamos los proyectos a las diferentes instituciones, local, autonómica y central. Es cierto que la administración tiene unos ritmos de trabajo lentos, nos gustaría una mayor agilidad, pero la coordinación funciona y siempre tenemos una respuesta, aunque no siempre conseguimos lo que pretendemos. Cada organización aporta su especialización, Cruz Roja tiene muchos recursos materiales y una capacidad de respuesta muy rápida, pero a pesar de todo ello las necesidades son tantas que nos desbordan. En el caso de los asentamientos hemos tenido a dos personas mucho tiempo y hemos reclamado más recursos, justificando exhaustivamente la petición con un trabajo de geolocalización, pero la Junta lo ha desestimado y ahora tenemos solo una persona para los más de 90 asentamientos, así que organizamos turnos con el resto del equipo que tiene como cometido otras actividades.

Antonio Jesús ¿puedes hablarnos del número y características de las personas que atendéis?
ASP Los jóvenes extutelados residen en el paraje Balsa Seca, en San Isidro, el principal objetivo es la inserción social y laboral. Son mayores de edad, recién salidos del Centro de Menores, con 18 años y muchos de ellos sin regularizar. Realizamos con ellos talleres de empleo, aprendizaje de oficios y gestión de sus emociones. El objetivo común es que cuando salgan de nuestro dispositivo tengan esperanza de futuro.
Los temporeros tienen una edad muy variable, entre 20 y 55 años. Tenemos 6 plazas, y suelen pasar unas doce o trece personas a lo largo del año, aunque depende del camino que emprenda cada uno, no tenemos un tiempo límite.
En el conjunto de la Asociación hemos atendido el año pasado entre todos los proyectos algo más de 2.800 personas, solo en Níjar entre 1.000 y 1.200. Pero hay que diferenciar entre personas atendidas e intervenciones realizadas, ya que una persona en un mismo día puede recibir varias intervenciones, porque si una persona acude al Centro de Día, se le atiende con lavadora, ducha, información jurídica y laboral. El año pasado se hicieron cerca de 4.000 intervenciones que para nuestra asociación es un volumen muy grande, ya que contamos con pocos recursos.

Foto: Teresa Jímenez Arquero © CEPAIM

Teresa ¿cuántos años llevas trabajando para CEPAIM?
Teresa Jiménez Arqueros (TJA) Va a hacer cuatro años. Vinculada al Parque Natural llevo realmente toda mi vida y en temas sociales desde que terminé la carrera en 2012.

¿Cuál es tu responsabilidad actual?
TJA Hasta hace tres meses trabajaba en los asentamientos, pero ahora estoy en protección internacional, es un programa que actúa con las personas que solicitan asilo político.

¿Puedes describirnos en qué consiste el programa y cómo lo gestionáis?
TJA Los migrantes que por diferentes circunstancias se sienten perseguidos o inseguros en su país, pueden solicitar asilo político en la frontera o al llegar a España, en la Policía o en la Oficina de Extranjeros. Nuestro programa es un dispositivo de acogida para personas vulnerables en situación de protección internacional. Es decir, deben reunir ciertas condiciones por las que son consideradas vulnerables, y son derivadas a nuestro programa.

El programa dura 18 meses y tiene dos fases. La primera es la fase de acogida, de 6 meses, y en este tiempo se ofrecen los servicios esenciales de acogida, desde el aprendizaje del castellano, información sobre empleo, etc. Se trata de una fase de tutelaje en la que creas un itinerario individual para promover la inserción social de cada persona. El equipo es bastante grande, hay abogado, psicólogos y trabajadores sociales, por lo que se aplica un enfoque holístico muy completo. La segunda fase es la de autonomía y se potencia la inserción socio laboral. Esta fase se prolonga hasta el límite de los 18 meses, solo pueden permanecer en el programa mientras son solicitantes de protección internacional. En el momento en que hay una decisión estatal sobre su solicitud, si es negativa deben abandonar el programa. Por eso hacemos tanto hincapié en la inserción socio laboral, porque se trata de un perfil diferente al del migrante económico, porque una vez que pasan los primeros seis meses, acceden al permiso de trabajo, por lo que durante ese tiempo están regularizados.
En Níjar tenemos tres dispositivos. Uno para familias, otro para mujeres con menores o mujeres solas y un tercero para el perfil masculino, con 8 ó 9 plazas.

¿Cuántas personas acuden a vosotros?
TJA Tenemos unas 30 personas en los dispositivos, pero vamos rotando permanentemente, ya que el Ministerio nos deriva a las personas en función de las plazas que van quedando libres. Gran parte de las solicitudes no terminan con una solución positiva, por lo que es también un poco frustrante.

Adama ¿cuánto tiempo llevas trabajando en CEPAIM? Adama Sangore (AS) Llevo 17 años. Yo estudiaba Derecho Islámico en Marruecos y vine a España en 1995, con un visado de turista pero me quedé aquí, en El Ejido. Empecé a trabajar en los invernaderos y por las tardes comencé a ir a Almería Acoge, para hablar con los compañeros inmigrantes, allí conocí a un maestro que me fue enseñando y me ayudó a conseguir la primera vivienda que tuve en El Ejido, en 2001 empecé a colaborar con ellos y un año más tarde ya me integré en CEPAIM. Actualmente soy técnico de acogida de un programa que se llama IRPF Acogida Andalucía, un proyecto de Estado, que se financia a través de las declaraciones del IRPF, aplicando las cantidades que los contribuyentes destinan a ONG para los programas de acogida.

¿En qué zonas intervienes? AS En toda la zona de Níjar, San Isidro, Campohermoso, etc., incluido el Parque Natural. Cualquier persona que se localiza en un asentamiento o que está viviendo en la calle, es derivada al Centro de Día, donde se le hace una entrevista y se le asiste para incorporarle al Centro de Acogida.

¿Cuál es la población que atendéis directamente y de diversas formas? AS Depende del proyecto, yo suelo incorporar a cuarenta y tantas personas al año en la Casa de Acogida, pero a nivel global por el Centro de Día pueden pasar más de tres mil personas al año.

Foto: Adama Sangore © CEPAIM

Foto: Hicham Aboujan © CEPAIM

Hicham, cuéntanos tu experiencia y cómo te vinculaste con CEPAIM
Hicham Aboujan (HA) Es una larga historia. Yo llegué a España hace 18 años, escondido en un barco desde Melilla a Almería. Estuve cinco años sin papeles, desde 2001 hasta 2005, trabajé en la construcción, empecé a estudiar y conseguí terminar el bachillerato, estudié Técnico Superior de Integración Social y así he llegado hasta aquí. En CEPAIM llevo cuatro años, ahora soy responsable del trabajo en los asentamientos de Níjar.

¿Puedes describirnos el proyecto con más detalle?
HA El proyecto se llama Intervenciones en Asentamientos en la zona de Níjar. Trabajamos con la gente desde una perspectiva de integración colectiva, desde la gestión de documentación, acogida de los niños que están sin padres, que nacen en la calle, madres solas, formación en los hábitos de higiene personal y colectiva, limpieza de las zonas comunes. Nos coordinamos con otros organismos como los Centros de Salud para hacer formaciones específicas.
Hay un cálculo de 92 asentamientos. En cada uno podemos hablar de 200 chabolas, con más de 5.000 personas en total.
Para todo este trabajo antes éramos dos personas y ahora estoy yo solo.

¿Qué prioridades de actuación estableces y a qué tipos de problemas debéis enfrentaros?
HA Lo más importante es la salud. La formación en el idioma español es esencial también. Facilitamos la gestión de la documentación, proporcionamos información de todo tipo, colaboramos con otras entidades sociales del sector, hacemos talleres y actividades, por ejemplo de extranjería, hay bastantes estafadores que aprovechan para exigir dinero a cambio de determinados servicios como gestionar empadronamientos u otro tipo de documentación, con nuestra formación pueden librarse de las estafas y los abusos.
Hay todo tipo de carencias, no tienen para comer, ni para comprar medicinas, tampoco luz ni agua, no saben escribir, hay que rellenar documentos sencillos pero para ellos es un obstáculo insalvable, niños que viven en condiciones de higiene nula, incluso ha habido casos de suicidios… Esto es una realidad que no se puede maquillar.

Foto: Priscila Ngo Hoya © CEPAIM

Priscilla ¿cómo llegaste a España y cuándo empezaste con CEPAIM?
Priscilla Ngo Hoya (PNH) Yo vine a España por amor, mi marido se fue a África para conocerla y ver cómo podía ayudar allí, y así nos conocimos. Mi marido, Paco Vilalta, llegó al Parque en 1981. En CEPAIM llevo tres años y medio, empecé en octubre de 2016 como trabajadora, pero antes ya hacía voluntariado en CEPAIM, desde abril de 2015 estoy viviendo aquí en el Parque Natural.

¿Cuál es tu responsabilidad en CEPAIM?
PNH Soy técnica de acogida en el Proyecto de Real Decreto Acogida Humanitaria Integral. En nuestro equipo acogemos a los que llegan a España, la primera acogida directamente desde la Comisaría nos envían a la gente, nos llaman, vamos a recogerlos, nos mandan el listado con los datos y los traemos aquí.

¿Qué capacidad tenéis?
PNH Ahora mismo tenemos una capacidad de 30 plazas, solo hombres adultos. Cada semana informamos de las plazas libres que tenemos, y en función de esto, deciden las personas que nos derivan. Nuestro trabajo es diferente al del Centro de Día, que proporciona una asistencia a las personas después de los tres meses que el Ministerio les facilita en los alojamientos.

¿Queréis añadir algo en relación con vuestro trabajo y las necesidades que veis?
TJA La problemática a la que nos enfrentamos va en aumento. Creo que hacen falta soluciones de carácter estructural y que deberían empezar por cambiar la propia Ley de Extranjería, que contempla un periodo mínimo de tres años en los cuales las personas están en situación irregular, la propia ley te condena a la economía sumergida. Al final, la propia exclusión genera adherencia, cuando la gente lleva seis y más años en el asentamiento, al final permanece ahí porque es donde están su vida y sus relaciones.
Hay que dar a conocer lo que sucede. Creo que si los consumidores europeos de los productos hortofrutícolas conocieran las condiciones en las que se trabaja aquí se replantearían muchas cosas.

AS Me gustaría comentar que en las zonas de Levante y Poniente no se dedican recursos a las personas que están en la calle. Particularmente muchas mujeres que no tienen techo se ven obligadas a juntarse con un hombre para sobrevivir, mujeres que están en la calle, con niños, y que tienen que soportar situaciones que podrían calificarse de esclavitud. Esto no es propio del primer mundo y está pasando aquí.

Foto: Laura Moreno Ruiz y Sandra Vela Puertas, técnicas acogida © Almería Acoge – CEPAIM

HA La situación es grave, nuestra fundación está poniendo su gota de agua para mejorar, pero para erradicar los asentamientos se necesitaría una intervención estatal, porque supera por completo nuestra capacidad de financiación y nuestros recursos, tanto del gobierno local como de otras organizaciones sociales. Esto lleva más de veinte años aquí por lo tanto deberían intervenir otras instancias.

PNH Quiero agradeceros el trabajo para sacar a la luz la realidad de estas personas que vienen persiguiendo un sueño y muchas de ellas no llegan a alcanzarlo. Creen venir a una Europa que en realidad no existe y una vez aquí no hay vuelta atrás, porque no pueden volver como fracasados ante sus familias. África se vacía de la fuerza, de la energía y vitalidad de muchos de sus hombres y mujeres que allí, en muchas ocasiones, tienen tierra que podrían trabajar. África se está desangrando y cuando llegan aquí solo se les ve como inmigrantes, no en su calidad de personas, se encuentran desolados y abandonados en la calle. Esto me produce un gran dolor.

Carmen Sanz, Luisa Cobo
y la colaboración de Elisa González

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