La situación que se produce casi a diario en la Cala San Pedro es inadmisible. Multitud de personas se concentran en la orilla del mar, sin respetar la distancia de seguridad impuesta por las normas sanitarias debido a la pandemia del coronavirus, muchas de las cuales acampan y pernoctan en la orilla y alrededores, algo que está totalmente prohibido.

El atractivo y fama de la Cala San Pedro es conocido dentro y fuera de España. En los últimos años, la difusión de esta cala en diferentes medios de comunicación y redes sociales ha dado lugar a que tenga una afluencia de visitantes muy superior a lo que sería razonablemente tolerable, más aún cuando se encuentra en un espacio natural protegido, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

La situación de pandemia que estamos viviendo, ha obligado a imponer medidas de distanciamiento en las playas, control de aforo y el uso de mascarilla cuando se está paseando por la orilla. Esto no se cumple en la Cala San Pedro, donde la gente deambula por allí a su libre albedrío. Muchos montan sus tiendas de campaña donde mejor les parece o donde buenamente hay un hueco que les permita hacerlo, sabiendo o sin saberlo (para el caso es lo mismo), que la acampada libre en el Parque Natural está totalmente prohibida por el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales.

El trasiego de embarcaciones con base en la población de Las Negras, que traen y llevan visitantes a la cala, es continuo, abriéndose paso entre los bañistas, que las esquivan como buenamente pueden. A esto hay que sumar las embarcaciones que hay fondeadas a menos de 200 m de la orilla y por supuesto, no podían faltar las motos náuticas, que de vez en cuando hacen su aparición en la cala para añadir un plus más de ilegalidad a las actividades que allí se realizan, ya que la actividad moto-náutica solo está permitida en el Parque Natural en las playas urbanas en las zonas balizadas a tal efecto (punto 6 del artículo 5.3.7. del PORN) y la Cala San Pedro dista mucho de ser una playa urbana.

Gente esperando la barca a Cala San Pedro en la playa de Las Negras.
Barca en dirección a Cala San Pedro.

Para añadir más ingredientes a esta imagen dantesca, tenemos en la cala una floreciente actividad comercial, presuntamente ilegal, de venta de pequeños objetos y de bebidas. Sobre la venta y consumo de sustancias estupefacientes no vamos a hablar, porque no tenemos datos fiables, pero se escuchan rumores.

Si echamos un vistazo tierra adentro, nos encontramos amplias zonas de acampada ilegal entre los matorrales y un poblado de infraviviendas dispersas por la zona totalmente al margen de la ley. Para poner la guinda al pastel, tenemos también un castillo en ruinas protegido como BIC (Bien de Interés Cultural), protección que de poco le ha servido, pues ni su propietario ni la administración hacen nada para conservarlo y evitar que se convierta en un montón de piedras.

La Cala San Pedro se ha convertido en una especie de “ciudad sin ley” muy peligrosa, por el riesgo para la salud pública, debido a la situación de pandemia en la que nos encontramos y sorprendentemente, las autoridades no se dejan ver mucho por allí, o más bien nada. Ni van, ni se les espera, lo que incrementa la afluencia de visitantes, que se sienten al margen de la ley.

Acampada ilegal en Cala San Pedro.
Cala San Pedro.

La Cala San Pedro es muy complicada de controlar porque es de difícil acceso (decían algunos). Esto es cierto, ya que no se puede acceder por tierra con vehículos y hay que recorrer a pie un sendero estrecho de casi dos kilómetros, lo que dificulta la labor de la policía. A esto hay que añadir, que según el PORN, la Cala San Pedro no es un área litoral de esparcimiento (zonas B3) como son la mayoría de calas y playas no urbanas, sino una zona B1 (Áreas naturales de interés general), por lo que no tiene sentido permitir las actividades turísticas vinculadas al uso y disfrute de la playa (no al menos, como se está permitiendo).

Por todo lo anterior, en aras de evitar posibles contagios de coronavirus y dada la dificultad que supone velar por la legalidad en la Cala San Pedro debido a la incontrolada afluencia de visitantes, lo más sensato sería clausurar la citada cala e impedir de forma efectiva su uso, por lo que instamos a las autoridades competentes a que adopten las medidas necesarias para llevarlo a cabo.

Vista de la Cala San Pedro.
Castillo de San Pedro.